Un informe muestra qué trabajos de CABA están más expuestos al avance de la IA

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La clásica pregunta que inquieta a los argentinos al estar cerca de un año electoral, lógicamente, tiene que ver con quién conducirá el futuro gobierno. Pero hay algo más, que trasciende fronteras y que ronda últimamente en la mente de todos: el avance de la inteligencia artificial. En este contexto, ¿qué profesiones sobrevivirán y cuáles serán reemplazadas? Un reciente índice, elaborado por el Consejo Económico y Social de la Ciudad de Buenos Aires, buscó dar respuesta a esta inquietud desde una perspectiva local: midió qué tan expuestos están los distintos trabajos de CABA al avance de la IA generativa.

El informe señala que “la pregunta ya no es si la IA va a transformar el trabajo, sino cuánto, dónde y para quién”. Vale aclarar que, cuando el estudio habla de que una ocupación está “expuesta” a la IA generativa, significa que una parte significativa de sus tareas puede ser asistida, complementada o realizada por un modelo de IA. Al mismo tiempo, explica que la exposición es una condición necesaria para que la IA transforme un trabajo, pero no es el único ingrediente: depende de otros factores, como la respuesta de las empresas, trabajadores e instituciones ante esas transformaciones.

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Así, en una escala de 0 a 1, el nivel de exposición de la Ciudad de Buenos Aires es de 0,353. Según el informe, el 66,9% del empleo de la Ciudad de Buenos Aires tiene algún grado de exposición a la IA generativa. Se trata de un nivel alto si se lo compara con países, como Estados Unidos o Francia. Pero la comparación justa debería ser contra otras ciudades, ya que son los grandes conglomerados los que concentran el tipo de trabajos más expuestos a la IA, como también indica el estudio.

Índice de exposición ocupacional a la IA generativa en el mundo

En este sentido, las conclusiones del informe explican que la IA tiene un impacto disímil entre profesiones, pero también dentro de un mismo país. Las características geográficas pueden explicar los resultados de CABA: dado que las ciudades concentran buena parte de los empleos de servicios y administrativos —justamente en donde la IA tiene más incidencia—, el impacto en CABA es alto. “No es un fenómeno del futuro. La transformación está ocurriendo ahora”, alerta el organismo.

Por un lado, el índice señala que CABA es una ciudad de muchas oficinas y servicios: en concreto, el 88% de los trabajadores se desempeña en servicios vinculados al comercio, la salud, la educación, el transporte, las finanzas, la administración pública, profesionales y técnicos, y solo el 12% de CABA se ocupa de actividades que transforman bienes físicos, como la industria manufacturera, la construcción, el agro o los servicios públicos, como electricidad y gas.

Por otro lado, la Ciudad concentra una proporción de empleo calificado significativamente mayor que la registrada en el resto del país, algo muy relevante porque, en palabras del estudio, la IA generativa es particularmente buena en tareas que durante años requirieron formación universitaria, como escribir, sintetizar, analizar o programar. Cuanto más calificado el empleo, mayor es la superficie de contacto con esta tecnología”.

“Estos dos aspectos, servificación y calificación, explican por qué el índice de exposición a la IA generativa de la Ciudad es tan alto. Esta golpea con más fuerza a las ocupaciones profesionales, administrativas y de oficina, que es exactamente el tipo de empleo que predomina en la Ciudad de Buenos Aires”, concluye el estudio.

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En este contexto, CABA tiene un nivel de exposición a la IA generativa comparable al de las economías más avanzadas del mundo y un 36% superior al promedio de América Latina y el Caribe. Su índice supera no solo al de Argentina (0,292) y América Latina (0,257), sino al de países como Estados Unidos (0,322), Francia (0,318) o el Reino Unido (0,331).

Frente a estos resultados, una de las preguntas que surge puede estar vinculada a si la formación y capacitación profesional implica mayor vulnerabilidad. El especialista en IA Juan Pablo Cosentino, profesor asociado y director académico del área Operaciones y Tecnología de IAE Business School, señaló que una mayor exposición no implica automáticamente una mayor vulnerabilidad, porque la formación también brinda más herramientas para comprender el cambio y adaptarse. “La combinación crítica sería quizás otra: alta exposición junto con pocas posibilidades de capacitación, reconversión o protección”, agregó.

El 88% de los trabajadores de CABA se desempeñan en servicios vinculados al comercio, la salud, educación, transporte, finanzas, administración pública, profesionales y técnicos

¿Cuáles son las profesiones más expuestas en CABA?

El índice estudia 39 ocupaciones de la Ciudad de Buenos Aires y detalla para cada una la cantidad de personas ocupadas en ese trabajo, el Índice de Exposición Ocupacional a la IA Generativa y el grado de exposición. Los oficinistas y empleados en trato directo con el público concentran el puntaje más alto (0,642); les siguen los profesionales de la tecnología de la información y las comunicaciones (0,517), y luego los de negocios y administración (0,502).

Ahora bien, si la clasificación se hace por sector, los dos más expuestos a la IA generativa en CABA son las finanzas, las TIC y los servicios profesionales (0,420), y la administración pública (0,423). Juntos concentran el 35% del empleo de la Ciudad. En el otro extremo, el servicio doméstico (0,149) y la construcción (0,211) son los menos expuestos: ambos están dominados por tareas físicas, manuales o de cuidado, donde, tal como explica el informe, la IA generativa actual tiene poca capacidad de intervención.

Por su parte, el Consejo Económico y Social de la Ciudad de Buenos Aires opina que la IA no reemplaza ocupaciones enteras de un día para el otro, sino que transforma tareas específicas dentro de cada ocupación. “Por eso la pregunta relevante para entender este momento no es «¿este trabajo va a desaparecer?», sino cómo va a cambiar, a qué velocidad y quién participa de la gobernanza de ese cambio”.

Manuel Socías, presidente del Consejo, indicó: “Buenos Aires está atravesando una transformación estructural en múltiples dimensiones: la demográfica, las configuraciones familiares, las formas de vivienda, y también está empezando a atravesar una transformación muy profunda en su mercado de trabajo, dada su estructura productiva basada fundamentalmente en los servicios que la vuelve más expuesta a las avances de la disrupción tecnológica. Eso requiere instancias urgentes de diálogo social tripartito, para que la inteligencia artificial sea una oportunidad y no una amenaza”.

Índice de exposición por sector productivo a la IA generativa en CABA

En este sentido, en medio de tantas profesiones en riesgo, ¿qué habilidades ganan valor? Cosentino explicó que si la IA abarata las respuestas, también sube el precio de las buenas preguntas, de la verificación y de la firma en el correo que nos hace responsables: “Una IA puede comparar proveedores y recomendar el de menor precio. Pero alguien debe preguntarse si el problema es solo el costo o también la calidad, el cumplimiento y la continuidad del suministro; verificar que los datos sean correctos; conversar y negociar con las partes; y, finalmente, asumir la decisión. Por eso, ganan valor la capacidad de formular problemas, el conocimiento del dominio, el juicio crítico y las habilidades relacionales”.

Fernando Troilo, director del posgrado de Recursos Humanos de UCEMA y miembro de la Asociación de Recursos Humanos de Argentina (ADRHA), compartió su mirada y explicó que mayor exposición no significa necesariamente mayor riesgo de desaparición de una profesión o un puesto, “dado que una profesión puede estar altamente expuesta porque muchas de sus tareas pueden realizarse con apoyo de IA, pero esto también puede significar una fuerte transformación y aumento de productividad, más que sustitución de la posición. Por eso, más que hablar de profesiones que van a desaparecer, considero que deberíamos hablar de profesiones y puestos que van a transformarse”.

Un hallazgo no menor del estudio tiene que ver con un grupo de la población de CABA: las mujeres asalariadas registradas en ocupaciones operativas alcanzan un puntaje de 0,484, el más alto de cualquier cruce entre sexo, categoría, registro y calificación. En otras palabras, las mujeres que tienen empleo formal (registrado) y realizan tareas operativas son las más expuestas al impacto de la automatización o la IA. El estudio concluye que “este es el grupo donde la transición tendrá efectos más rápidos y donde las políticas activas son más urgentes”.

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El contexto invita a reflexionar sobre la profesión de cada uno y pensar qué tareas concretas del trabajo puede realizar o potenciar la IA y empezar a aprender a trabajar con ella. En este sentido, Troilo sumó una consideración final y señaló que “probablemente la principal diferencia en los próximos años no sea entre trabajadores expuestos y no expuestos a la IA, sino entre quienes desarrollen las capacidades necesarias para trabajar complementariamente con ella y quienes no lo hagan”.

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