jueves, septiembre 24, 2026
Inicio ACTUALIDAD Juan Pedro Garrahan, el médico que dedicó su vida a los niños...

Juan Pedro Garrahan, el médico que dedicó su vida a los niños y dio su nombre al principal hospital pediátrico del país

0
4

Garrahan nunca conoció el hospital que lleva su nombre, pero su apellido acompaña desde hace casi cuatro décadas a miles de familias

Mientras las plazas de todo el país recibían a estudiantes y jóvenes para festejar el inicio de esta primavera, en el Hospital Garrahan le extirpaban un tumor cerebral a través de la nariz a una niña de 10 años. Este nuevo hito no sorprende: allí mismo se realizó un trasplante renal simultáneo a gemelas, se corrigieron malformaciones congénitas mediante cirugías fetales de altísima complejidad, se diseñaron tratamientos a la medida exacta de cada paciente para frenar infecciones graves en terapia intensiva y se logró atacar tumores infantiles con una precisión milimétrica nunca antes vista en el país, entre tantísimos logros cotidianos.

Esta búsqueda incansable de la excelencia médica lleva el sello de Juan Pedro Garrahan, el médico argentino que dedicó su vida a transformar la salud infantil. Graduado con honores en 1915, Garrahan fue el gran pionero que luchó por jerarquizar la pediatría en el país, convirtiéndola en una disciplina científica rigurosa en una época donde la atención de los niños era vista como una tarea menor.

Además, fue maestro de varias generaciones de médicos y autor de los manuales con los que se formaron miles de profesionales. Su legado quedó inserto en la práctica médica y, cuando se inaugura en 1987 el centro pediátrico de alta complejidad de referencia de la Argentina que lleva su nombre, se convirtió en el máximo símbolo de una medicina pública que, tal como él soñó, combina la vanguardia científica con el cuidado amoroso de la infancia.

El Hospital Garrahan abrió sus puertas en 1987, 22 años después de la muerte del médico que el dio nombre

Un médico que eligió la pediatría

Juan Pedro Garrahan nació en Buenos Aires el 24 de septiembre de 1893, y fue hijo de Juan Garrahan Kenny y Virginia Ramona Nóbile. Creció en una época en la que la medicina argentina comenzaba a transformarse y la atención de los niños todavía buscaba consolidarse como una especialidad con conocimientos y métodos propios. Tenía apenas 15 años cuando ingresó, en 1908, en la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires. Había terminado el bachillerato en el Colegio Lacordaire de los Dominicos y en 1915, a los 21 años, recibió el título de médico con Diploma de Honor.

La medicina que encontró era muy distinta de la actual. La pediatría comenzaba a afirmarse como una especialidad, pero todavía no ocupaba el lugar que tendría décadas después. En los hospitales, los niños llegaban con enfermedades infecciosas, problemas nutricionales y cuadros que podían convertirse rápidamente en situaciones graves. Para sus familias, una consulta o una internación podían estar cargadas de incertidumbre y angustia.

En esa sociedad, Garrahan comenzó su práctica en el Hospital Rawson y luego llegó al Hospital de Clínicas. Allí ingresó como practicante al Servicio de Cirugía Infantil, dirigido por el profesor Marcelino Herrera Vegas. Frente a él estaban los pacientes más pequeños, con cuerpos que no podían ser tratados simplemente como versiones reducidas de los adultos. También trabajó en Clínica Pediátrica y fue ocupando distintas funciones asistenciales. El contacto cotidiano con los pequeños pacientes fue desarrollando una mirada que marcaría su carrera: en la atención de un niño, la enfermedad no podía separarse de su edad, su crecimiento, su alimentación ni de las condiciones en las que vivía.

Juan Pedro Garrahan, el médico que dedicó su vida al desarrollo de la pediatría argentina

Esa mirada acompañó su trabajo en distintos ámbitos. En el Instituto de Maternidad de la Sociedad de Beneficencia estuvo al frente del Departamento de Puericultura, donde su actividad se extendió hacia los primeros momentos de la vida. El cuidado infantil empezaba antes de que apareciera una enfermedad: incluía la alimentación, el crecimiento, la prevención y las condiciones necesarias para que un niño pudiera desarrollarse. Detrás de cada diagnóstico había también una familia que esperaba respuestas, y la pediatría exigía conocimientos específicos, pero también una forma particular de acercarse a cada paciente.

En paralelo, Garrahan fue construyendo una carrera en las aulas. Fue docente libre, profesor adjunto y profesor extraordinario, hasta llegar en 1942 al cargo de profesor titular de Clínica Pediátrica y Puericultura. El hospital y las cátedras fueron, durante décadas, los dos escenarios de su trabajo. Allí atendía pacientes, formaba médicos y transmitía una idea cada vez más definida de lo que debía ser la medicina infantil.

Un proyecto iniciado en 1969 terminó dando origen, 18 años después, al Hospital de Pediatría Juan P. Garrahan

Libros, investigaciones y discípulos

La manera de pensar la pediatría fue más allá de las salas y las aulas. En 1921 publicó Medicina infantil, una obra que llegó a siete ediciones, ampliadas y actualizadas a lo largo de los años. El libro reunió buena parte de los conocimientos que Garrahan había desarrollado en su práctica y en la enseñanza, y acompañó la formación de varias generaciones de médicos y estudiantes.

Medicina infantil no quedó como una obra cerrada. Sus sucesivas revisiones incorporaron nuevos conocimientos y permitieron que el libro mantuviera vigencia durante décadas. Su difusión trascendió la Argentina y convirtió a Garrahan en un autor de referencia para quienes se formaban y trabajaban en medicina infantil.

Durante décadas escribió sobre los problemas que encontraba durante sus prácticas y publicó numerosos trabajos en revistas especializadas de la Argentina y del exterior. También tuvo una participación destacada en los Archivos Argentinos de Pediatría, publicación oficial de la Sociedad Argentina de Pediatría, de la que fue director en distintas oportunidades.

Cada día, alrededor de 400 pacientes nuevos llegan al Hospital Garrahan, a los que se suman quienes ingresan por la guardia de urgencias (Maximiliano Luna)

Su producción abordó distintos problemas de la infancia. Publicó Tuberculosis en la primera infancia, en 1923, y Raquitismo, en 1939. Más adelante aparecieron Acrodinia, Lecciones de medicina infantil, La salud del hijo y La pediatría: ciencia y arte, entre otras obras. En ellas trató enfermedades específicas y también cuestiones relacionadas con la prevención, la puericultura y el cuidado de la salud infantil.

Su trayectoria recibió reconocimiento dentro y fuera del país. Fue incorporado a la Academia Nacional de Medicina y recibió el Premio Juan Carlos Navarro en 1951. También fue nombrado miembro honorario de sociedades de Pediatría de París, Madrid, Montevideo y Río de Janeiro, además de miembro de honor de la Facultad de Medicina de Santiago de Chile. Para entonces, su nombre ya estaba ligado a décadas de trabajo asistencial, científico y docente en torno a la medicina infantil.

Realizó numerosos viajes científicos por Europa y América, dictó conferencias en distintas ciudades de la Argentina y del exterior y continuó escribiendo hasta los últimos años de su carrera. Murió en Buenos Aires el 3 de abril de 1965, a los 71 años. Para entonces, su nombre ya formaba parte de la historia de la pediatría argentina.

El Hospital Garrahan fue fundado en 1987 (Maximiliano Luna)

El nombre que llegó a un hospital que todavía no existía

En 1969, cuando todavía no se habían cumplido ni cinco años de su muerte, un grupo de pediatras del Hospital de Niños Dr. Ricardo Gutiérrez comenzó a trabajar en un proyecto que terminó dando origen a un nuevo hospital pediátrico. Entre ellos estaba Carlos Gianantonio, quien encabezó la elaboración del programa médico para la futura institución.

La propuesta buscaba algo más que un hospital de alta complejidad: una institución donde atender a niños con patologías complejas y, al mismo tiempo, desarrollar actividades de docencia e investigación. En 1971 se realizó un concurso nacional para definir el proyecto arquitectónico. El hospital iba a construirse inicialmente en Saavedra, pero a fines de 1973 se decidió cambiar su ubicación. El edificio se levantó finalmente en el predio delimitado por Combate de los Pozos, Pichincha, Avenida Brasil y 15 de Noviembre. Las obras comenzaron el 6 de mayo de 1975.

El programa original proponía una forma diferente de organizar la atención. El paciente debía ocupar el centro de la estructura y los servicios médicos y de enfermería debían responder a sus necesidades durante las distintas etapas de la enfermedad. La idea también exigía el trabajo conjunto de profesionales de distintas disciplinas. A la asistencia se sumaban la docencia y la investigación, con la intención de que el nuevo establecimiento pudiera convertirse en un centro de referencia para la pediatría de alta complejidad en todo el país.

Legado: madre e hija tras la primera cirugía fetal intrauterina realizada en un hospital público argentino. Otro hito en la medicina pediátrica (Hospital Garrahan)

La puesta en marcha llevó varios años. En 1984 se intensificaron las tareas de organización, programación y equipamiento, con la participación de profesionales de distintas especialidades y con Carlos Gianantonio como asesor. En 1985 fueron designados directores ejecutivos Juan Carlos O’Donnell y Luis Alberto Dal Bó. Finalmente, el 20 de abril de 1987, mediante un decreto del Poder Ejecutivo Nacional, bajo la presidencia de Raúl Alfonsín, se creó el Ente Hospital de Pediatría S.A.M.I.C.

El 25 de agosto de 1987, el Hospital de Pediatría S.A.M.I.C. Prof. Dr. Juan P. Garrahan abrió sus puertas. Garrahan había muerto hacía 22 años y dejado un legado: un hospital proyectado y construido por otra generación de médicos, pero con su nombre.

Desde entonces, el Garrahan forma parte de la vida cotidiana de miles de familias. Para muchas de ellas, es el lugar al que llegan en momentos atravesados por el miedo y la incertidumbre, pero también por la esperanza. En 2025, el hospital registró 538.186 consultas externas, 23.725 egresos, 9.888 cirugías y 157 trasplantes. Detrás de cada número hay una historia: la de miles de niñas y niños que siguen llegando al Garrahan y de las familias que encuentran allí atención, cuidado y una oportunidad para seguir adelante.