En su segunda aparición pública desde la desvinculación, Claudio Úbeda habló sobre su paso por Boca Juniors, eligió a Leandro Paredes como el mejor jugador del fútbol argentino y fue categórico sobre cuál es el mejor equipo del país. También reveló los motivos que llevaron al Xeneize a quedar eliminado de la Copa Libertadores en fase de grupos.
Esa eliminación no fue el único tropiezo del ciclo. Boca también cayó en los octavos de final del Torneo Apertura ante Huracán —2-3 en condición de local— y en las semifinales del Clausura 2025 frente a Racing Club, con gol de Maravilla Martínez.
Entre los puntos altos del ciclo, Úbeda ganó los dos Superclásicos que dirigió: primero un 2-0 a River Plate de Marcelo Gallardo en Brandsen 805, con goles del Changuito Zeballos y Miguel Merentiel; luego un 1-0 en el estadio Monumental, con el penal convertido por Leandro Paredes como figura del encuentro.
Al repasar los momentos más recordados de su gestión, Úbeda destacó los dos triunfos ante River como las victorias que más disfrutó. “La primera fue más importante porque nos clasificó a Copa Libertadores, pero la otra también fue muy importante”, sostuvo. Del otro lado de la balanza, la derrota ante Racing fue la que más le dolió: “Por todo el contexto de lo que pasó pospartido, yo quería ganar ese partido”, admitió en diálogo con Ezzequiel.
El ex ayudante de campo de Miguel Ángel Russo había asumido en octubre de 2025 tras el fallecimiento del último entrenador campeón de América con el primer equipo.
Su mayor logro como entrenador, precisó, no ocurrió en La Bombonera sino antes: “Salir campeón con Racing”. Y ante la pregunta por su mayor virtud, la respuesta fue directa: “Mi relación con los jugadores”.
Entre las anécdotas más personales, Úbeda reveló que durante todo el año dirigió los entrenamientos con un silbato que le había dejado Russo, su mentor fallecido en 2025. “La que más usé durante todo este año fue haber estado en cada entrenamiento con un silbato que me dejó Miguel”, contó. Ya el 4 de junio, en su primera aparición pública tras la salida, había relatado que Russo se lo regaló personalmente y que para él tenía un valor que iba mucho más allá de lo material.
Cuando llegó el momento de la autoevaluación, el técnico se puso un siete en trabajo y un cinco en resultados. Sobre la eliminación en el certamen continental, distribuyó las responsabilidades: “Evidentemente, hemos cometido algunos errores que no nos han dejado llegar a eso, sumado a lesiones, a expulsiones, malos arbitrajes y fueron consecuencia también de resultados”. Respecto de posibles arrepentimientos, fue breve: “No tengo mucho”.
En diálogo con Radio La Red, Úbeda había expresado: “Todos entendemos las exigencias de los equipos grandes y mucho más Boca. Entendíamos ese punto de inflexión de no haber avanzado en la Libertadores. Sabíamos que dependíamos mucho de ese resultado”.
El ciclo de Úbeda al frente del primer equipo se extendió por 32 partidos oficiales, con un balance de 17 victorias, siete empates y ocho derrotas. La derrota por 1-0 ante Universidad Católica cerró la participación en la Libertadores y precipitó la decisión de Juan Román Riquelme de no renovarle el contrato, que vencía el 30 de junio.



