Alexander Zverev venció a Flavio Cobolli en una final épica en Roland Garros y logró el primer Grand Slam de su carrera

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El alemán disfruta con el trofeo en sus manos (REUTERS/Benoit Tessier)

Alexander Zverev finalmente derribó la última barrera que se interponía entre su talento y la historia. El alemán conquistó este domingo Roland Garros tras derrotar al italiano Flavio Cobolli por 6-1, 4-6, 6-4, 6-7 (5) y 6-1 en una final que se extendió por más de cuatro horas, y que le permitió obtener el primer título de Grand Slam de su carrera.

A los 29 años, el número 3 del mundo transformó en realidad un objetivo que durante mucho tiempo le fue esquivo. Había perdido las finales del US Open 2020, Roland Garros 2024 y el Australian Open 2025. Esta vez, en una edición marcada por las sorpresas y las tempranas eliminaciones de varias figuras, aprovechó su oportunidad y escribió la página más importante de su trayectoria.

La final comenzó con un dominio absoluto del alemán. Zverev impuso condiciones desde el fondo de la cancha, aprovechó los nervios iniciales de su rival y se llevó el primer set por un contundente 6-1. Sin embargo, Cobolli volvió a demostrar por qué había sido una de las grandes revelaciones del torneo: se acomodó al partido, le fue tomando el pulso a su rival y reaccionó de inmediato para quedarse con el segundo parcial por 6-4.

El tercer set mantuvo la paridad. Ambos sostuvieron sus turnos de saque hasta el décimo juego, cuando Zverev encontró el quiebre que le permitió recuperar la ventaja con otro 6-4.

Sin embargo, y cuando Sascha parecía encaminar el triunfo, el italiano volvió a responder: ganó un ajustado tie-break en la cuarta manga y llevó la definición a un quinto set que mantuvo en vilo al público del Philippe Chatrier.

Alexander Zverev abraza el trofeo de Roland Garros (Fuente: REUTERS/Stephane Mahe)

Allí apareció la experiencia del alemán. Después de varios años conviviendo con la presión de su suerte esquiva en las finales importantes, Zverev jugó su mejor tenis en el momento decisivo. Aprovechó el desgaste físico y emocional de su rival, le quebró rápidamente el servicio y tomó el control definitivo del encuentro. El 6-1 final selló un triunfo tan esperado como merecido.

Para Cobolli, la derrota no empaña una actuación extraordinaria en el torneo. El italiano de 24 años disputó la primera final de Grand Slam de su carrera y confirmó el crecimiento que venía mostrando durante toda la temporada. Llegó al partido decisivo tras beneficiarse por la baja de su compatriota Matteo Arnaldi en semifinales y terminó protagonizando una campaña que lo instala definitivamente entre los nombres más importantes del circuito. A partir de este lunes, y por primera vez, Cobolli será Top 10: ocupará el décimo puesto del escalafón mundial, relegando al kazajo Alexander Bublik al undécimo puesto.

La consagración de Zverev también tiene un peso histórico para su país. Sascha se convirtió en el primer jugador de Alemania en ganar un título de Grand Slam desde la coronación de Boris Becker en el Australian Open de 1996. Así puso fin a una espera de 30 años para una de las potencias tradicionales del tenis mundial.

Después de años de convivir con las dudas y de quedarse a las puertas de la gloria, Zverev encontró finalmente su recompensa en París. Roland Garros, el torneo que lo había visto sufrir una de las derrotas más dolorosas de su carrera dos años atrás, frente a Carlos Alcaraz, fue el escenario de una consagración que perseguía desde que irrumpió como una de las mayores promesas del circuito ATP.

La emoción de Alexander Zverev tras su consagración en Roland Garros: “Esta vez, la historia tuvo un final feliz”

Luego del partido, durante la ceremonia de premiación, Zverev resumió en una frase la presión que arrastró durante años. “Hemos pasado por lesiones. Hemos pasado por decepciones. Hemos pasado por derrotas. Pero al final del día, somos campeones de Grand Slam. Y eso es lo que realmente importa”, dijo.

Y amplió: “Esta cancha (Philippe Chatrier) es muy especial para mí por muchas razones. Aquí viví algunos de los mejores momentos de mi vida, pero también algunos de los peores. Hace cuatro años estaba tirado en aquella esquina con siete ligamentos rotos y dos huesos fracturados. Hace dos años perdí una final de Grand Slam aquí mismo. Pero esta vez la historia tuvo un final feliz”.

Alexander Zverev junto a Flavio Cobolli en la ceremonia de premiación (Fuente: REUTERS/Stephane Mahe)

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