viernes, septiembre 18, 2026
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Una pareja argentina que emigró a Francia: «El sueldo mínimo está entre 1.400 y 1.500 euros, con alojamiento incluido»

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Una pareja argentina contó en YouTube su experiencia de trabajo en Francia, desde el trámite de la visa Working Holiday hasta la vida laboral (Yt: @ Cami & Mati - Siendo Nómades)

La emigración de argentinos a Europa creció en los últimos años como respuesta a la inestabilidad económica del país. Entre los destinos elegidos, Francia ocupa un lugar relevante por su mercado laboral activo, especialmente en el sector turístico y hotelero. Para muchos de quienes parten, el principal objetivo no es solo instalarse en otro país, sino encontrar un empleo que permita ahorrar dinero o acumular capital suficiente para un proyecto de vida a largo plazo.

En ese contexto se sitúa la experiencia de una pareja argentina que trabajó en el sector de hostelería en Francia y compartió, en un video publicado en su canal de YouTube Cami & Mati – Siendo Nómades, su experiencia completa —desde el trámite de la visa hasta la vida laboral en el destino— además de recomendaciones para quienes tengan pensado emprender el mismo camino.

La historia de la pareja argentina que emigró a Francia

Camila y Matías viajan desde 2019. Lo que comenzó como un recorrido mochilero por el norte de Argentina, Bolivia, Córdoba y la Patagonia terminó llevándolos al otro lado del océano. Para trabajar en Francia, tramitaron la visa Working Holiday, un permiso destinado a argentinos de entre 18 y 35 años que habilita a vivir y trabajar en el país por hasta 12 meses.

Una vez en Francia, se volcaron al sector de la hostelería, uno de los rubros con mayor demanda de trabajadores en zonas turísticas. Lo hicieron sin dominar el francés ni el inglés, apoyándose en el traductor del celular para comunicarse. “Iba a la panadería, lo ponía en el traductor, lo escuchaba y trataba de repetir lo que me decía el Google”, contó Camila. “Al menos animarse a hablar, pronunciar algo”, agregó.

Para conseguir trabajo recurrieron a grupos de Facebook y WhatsApp, donde encontraron ofertas laborales organizadas por zona y actualizadas en tiempo real.

La pareja aclaró que las condiciones varían según el establecimiento: el salario, las horas y los beneficios dependen de cada empleador y de cada contrato. Su experiencia, en todo caso, representa un testimonio personal y no necesariamente refleja las condiciones que puede encontrar cualquier trabajador extranjero en el país.

El alojamiento, la pieza clave para ahorrar

El sueldo mínimo en hostelería ronda entre 1.400 y 1.500 euros mensuales, aunque puede variar según el puesto, las horas trabajadas y las condiciones de cada empleador. Camila y Matías cobraron 1.750 euros en ambas temporadas, por encima de ese piso. Pero para ellos, el dato más relevante no era el salario en sí: en los trabajos que consiguieron, el alojamiento y, en algunos casos, la comida estaban incluidos.

La búsqueda de trabajo en Francia se apoyó en grupos de Facebook y WhatsApp con ofertas laborales organizadas por zona (Yt: @ Cami & Mati - Siendo Nómades)

“Busquen trabajo con alojamiento y comida porque ahorran un montón”, afirmó Camila. Y es que uno de los mayores gastos que debe afrontar quien llega al país es justamente la vivienda: cubrirla con el propio salario implica destinar una parte importante de los ingresos a la renta, los servicios y la alimentación, lo que reduce considerablemente la capacidad de ahorro.

En la temporada de verano, trabajaron en un hotel dos estrellas en Córcega donde el alojamiento era compartido con habitación privada. En la de invierno, en Les Deux Alpes, el establecimiento les asignó un monoambiente para los dos. En ambos casos, el sueldo era el mismo. Calculan que, con esas condiciones, es posible ahorrar un mínimo de 1.000 euros por mes.

Cómo es la rutina de la pareja argentina que emigró a Francia

Camila y Matías trabajaron en limpieza durante sus dos temporadas en Francia, con jornadas de aproximadamente seis horas diarias. La temporada de verano la hicieron en Ajaccio, Córcega, desde fines de abril hasta principios de noviembre. La de invierno, en Les Deux Alpes, en los Alpes franceses, desde fines de noviembre hasta mediados de abril. Entre una y otra tuvieron apenas 20 días de descanso.

No era el trabajo que hubieran elegido, pero lo encararon con un objetivo claro: ahorrar. “Vivir la experiencia, conocer gente, aprender cosas nuevas”, sintetizó Camila. “No es algo que vas a hacer para siempre si no es tu sueño hacer camas”, reconoció, aunque destacó el valor de tomar lo positivo de cada experiencia.

Con la visa Working Holiday ya vencida, Camila y Matías se encuentran actualmente en Italia, donde continúan su recorrido. Los detalles de esa nueva etapa, según anticiparon, serán el tema de próximos videos en su canal.