
Alfredito, es el nombre de la cría de elefante marino que nació hace diez días en Mar del Plata, superó las primeras 72 horas de vida y continúa su desarrollo junto a su madre en la playa de La Perla, frente al Instituto Saturnino Unzué.
El municipio mantiene un operativo de resguardo porque el amamantamiento y el posterior destete determinarán la capacidad del cachorro para sobrevivir solo en el mar.
La lactancia transcurre sin inconvenientes y el vínculo entre ambos animales se mantiene estable, de acuerdo con las observaciones de Defensa Civil, el Museo Municipal de Ciencias Naturales, el Grupo de Investigación de Mamíferos Marinos de la Universidad Nacional de Mar del Plata y el CONICET. La pérdida progresiva de definición en el cuello del cachorro es uno de los indicadores de su aumento de peso.
El ejemplar, cuyo nombre surgió como homenaje a Alfredo Rodríguez, titular de Defensa Civil, fue identificado como macho mediante imágenes tomadas a distancia de su vientre y área genital. Sus desplazamientos sobre la arena son cada vez más coordinados e incluyen breves ingresos al agua, alternados con períodos prolongados de descanso.

La hembra utiliza vocalizaciones para guiar a la cría, un comportamiento natural durante esta etapa de aprendizaje. La madre permanece cerca del cachorro y no se aleja del sector de arena situado entre La Perla y la avenida Constitución.
Un mes de lactancia y aumento acelerado de peso
Los elefantes marinos permanecen entre tres y cuatro semanas en período de amamantamiento, durante ese lapso, la leche materna aporta las reservas de energía necesarias para el crecimiento inicial del recién nacido.
El cachorro puede aumentar entre tres y cinco kilos por día. La hembra, de pelaje claro, puede pesar entre media tonelada y casi una tonelada, mientras que los machos adultos pueden llegar a las 4 toneladas.
La madre no se alimenta durante el amamantamiento y, por lo general, tampoco ingresa al agua. Alfredo Rodríguez indicó a Radio Brisas que su ayuno puede extenderse durante 30 días, mientras el cachorro gana cerca de cuatro kilos diarios.
Al finalizar la lactancia, la hembra destetará a la cría y regresará al mar con escasas posibilidades de volver. El cachorro permanecerá solo en la playa y deberá utilizar las reservas acumuladas para aprender a desplazarse en tierra y entre las olas, cazar y conseguir alimento.
Esa será una etapa crítica porque, una vez que quede sola, la cría deberá tener las reservas suficientes para afrontar esas primeras incursiones en el mar, en las que deberá aprender a conseguir su alimento.
Durante esa transición, el ejemplar tendrá su primer cambio de pelaje, que adquirirá una tonalidad más clara, como la de su madre. Rodríguez señaló que la etapa de permanencia solitaria podría durar unos 15 días, hasta que el animal decida entrar al agua de forma definitiva.
El perímetro de protección ante personas y perros
Defensa Civil y el Ente Municipal de Servicios Urbanos instalaron un perímetro de protección de aproximadamente 20 metros alrededor de la madre y la cría. El objetivo es impedir que la presencia de personas, mascotas o vehículos altere el vínculo que ambos mantienen durante la lactancia.
El principal riesgo identificado son los perros sueltos, que podrían acercarse por curiosidad o provocar una reacción defensiva. Las autoridades también pidieron no tocar ni alimentar a los animales, evitar ruidos molestos y no intentar trasladar al cachorro ni introducirlo en el agua.
Rodríguez remarcó que el desplazamiento de la cría será parte del proceso natural y que la madre necesita poder acercarse a ella sin sentirse amenazada. “Lo peor que puede pasar es que la madre se sienta amenazada y abandone el cachorro”, sostuvo.
La presencia de elefantes marinos en las costas marplatenses no es inusual, aunque suelen hacer escala y continuar su recorrido hacia el sur. El nacimiento de una cría en la ciudad, en cambio, es poco frecuente.
Rodríguez afirmó que un episodio similar no ocurría en Mar del Plata desde la década de 1990, cuando Defensa Civil custodió durante dos días a un macho de mayor tamaño.
Los elefantes marinos, identificados científicamente como Mirounga leonina, paren en tierra, a diferencia de otros mamíferos marinos como los delfines. En la Argentina, la colonia continental de la especie se encuentra en Península Valdés; los otros sitios de presencia están en islas del sur, dentro del perímetro antártico.



