Un chico de 18 años, una carrera que nadie esperaba y una victoria que cambió todo: así nació la leyenda de Verstappen

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La primera victoria de Max Verstappen en Fórmula 1 cumple diez años y es un hito para el automovilismo neerlandés (Reuters)

La impresionante hazaña de la primera victoria de Max Verstappen en la Fórmula 1 cumple ya una década. A los 18 años y siete meses, el neerlandés conquistó el Gran Premio de España de 2016 en el Circuito de Barcelona-Cataluña, convirtiéndose en el piloto más joven en ganar una carrera de la máxima categoría. The Athletic reunió a los protagonistas de aquel día para recordar cómo ese inesperado triunfo marcó el automovilismo neerlandés e inició una nueva era para Red Bull Racing.

La actuación de Verstappen en el Gran Premio de España de 2016 cambió para siempre la percepción del automovilismo en su país y consolidó el comienzo de una carrera excepcional. El ascenso del neerlandés a Red Bull Racing se concretó tras pocas carreras en 2016, en medio de una decisión inusualmente rápida tras el Gran Premio de Rusia.

“Mi papá me dijo que probablemente correría para Red Bull la siguiente carrera. Yo pensaba, ‘OK…’, aunque no quise creerlo”, relata Verstappen, evocando cómo vivió la noticia apenas días después de la carrera en Rusia.

El padre de Verstappen anticipó a su hijo el inminente salto a la escudería Red Bull (@Max33Verstappen)

Helmut Marko, asesor del equipo, llamó a Verstappen a Graz y, durante un almuerzo, le comunicó: “‘Por cierto, la próxima carrera la corres con Red Bull, así que estamos programando simulador y visitarás la fábrica’”, recuerda el piloto. GianPiero Lambiase, ingeniero de carrera, añade: “La noche siguiente, Helmut me llamó para anunciar el cambio de piloto. Al día siguiente, Max ya estaba en la fábrica en Milton Keynes”.

Paul Monaghan, jefe de ingenieros, resume el ambiente del equipo: “Fue una sorpresa, pero pensé: ‘Tenemos la audacia para cambiar las cosas, y eso es bueno’”. En los Países Bajos, la noticia fue celebrada de inmediato. Olav Mol, comentarista neerlandés, lo recuerda así: “¡Fantástico! Hacía cosas con el Toro Rosso que muchos no creían posibles. Era un joven hecho para las carreras”.

Verstappen reconoce que la adaptación supuso un gran reto: “Todo era muy diferente. El sistema, el volante, el enfoque… comparado con Toro Rosso. Aprendí muchísimo en una semana. Lo importante era acostumbrarme y dejarme guiar”. Para Lambiase, la presencia de un piloto tan joven era impactante: “Con 18 años, era intimidante. Pero también extraordinariamente maduro”.

La madurez y juventud de Max Verstappen, con solo 18 años, sorprenden e impresionan al ingeniero de carrera Lambiase (AFP)

Monaghan destaca su personalidad: “La madurez que demostró recordaba a Fernando Alonso. Desde el primer contacto, tenía claro lo que quería”. Lambiase agrega: “Max no era como otros debutantes. No estaba ahí solo para escuchar, preguntaba y buscaba saber cómo funcionaba todo”. Así, Red Bull Racing preparó su debut a contrarreloj.

Reacciones al debut de Max Verstappen

Al llegar a Barcelona, Verstappen generó gran expectación por su corta edad y el poco habitual cambio de escudería en plena temporada. “No todos estuvieron de acuerdo con el movimiento; Helmut se jugó mucho”, admite Verstappen, quien enfocaba sus esfuerzos en conocer el coche antes de pensar en resultados.

El neerlandés compartía equipo con Daniel Ricciardo, líder indiscutible de Red Bull en ese momento. “Me dijeron que tratara de aprender, disfrutarlo y acercarme a Daniel lo más posible. Pero sabía que si llegaba y estaba a un segundo de él, sería negativo”, explica Verstappen. Mol lo respalda: “Danny Ricciardo era un animal de la clasificación, quizá en su mejor momento”. Desde la primera práctica, Verstappen percibió la diferencia: “El auto era diez veces mejor de conducir”, señala.

La convivencia con Daniel Ricciardo, líder de Red Bull, supuso para Verstappen una presión adicional para alcanzar su nivel competitivo (Crédito: Prensa Red Bull)

La adaptación de Verstappen fue sorprendentemente rápida. En las primeras tandas de práctica, obtuvo registros muy cercanos a Ricciardo y luego lo superó en la última, aunque Ricciardo clasificó por delante. Monaghan destaca: “Ahora teníamos dos pilotos capaces de pelear por las primeras posiciones”. Para Lambiase, su habilidad ya era evidente: “En los tres días de simulador, absorbía las características del nuevo coche de forma notable”.

Verstappen recuerda errores en la clasificación: “No logré una vuelta perfecta, bloqueé las ruedas. Daniel hizo un gran trabajo. Pero solo pensaba en sumar puntos, no en el podio”. Mol enfatiza: “Nunca hubo un neerlandés en el podio de la F1. No estaba en nuestro radar”.

El día de la victoria: estrategia y nervios

La temporada estaba dominada por Mercedes, pero un accidente entre Lewis Hamilton y Nico Rosberg en la primera vuelta dejó fuera de la carrera a ambos favoritos y abrió la puerta a Red Bull Racing. Verstappen rememora: “Acababa de adelantar a Vettel por fuera. Todo fue muy agitado. Cuando vi los coches chocados, pensé que quizás hoy sí era posible el podio”.

Red Bull dividió las estrategias: Daniel Ricciardo realizó tres paradas y Max Verstappen solo dos en el Gran Premio de España

Monaghan recuerda la tensión: “Solo pensé: ‘¡Que no choquen con los restos en la pista!’” Lambiase admite: “El nivel de excitación comenzaba a aumentar en el muro”. Mol procuraba mantener la cautela: “No había que adelantarse. Esto aún era Barcelona”.

Verstappen se mantuvo cerca de Ricciardo en la primera parte de la carrera, lo que llamó la atención de Lambiase: “Max presionaba mucho a Daniel. En Barcelona, eso es muy difícil. Que pudiera seguirlo vuelta tras vuelta demostraba que era el más rápido ese día”. El equipo optó por dividir la estrategia: Ricciardo realizaría tres paradas en boxes; Verstappen, solo dos. “Queríamos asegurar el primer y segundo lugar. Dividir estrategias era la mejor opción”, explica Lambiase.

En la vuelta 43, Ricciardo pasó por boxes y Verstappen asumió el liderato, con Kimi Räikkönen a solo un segundo. Mol analiza: “Me di cuenta de que no podía ser más rápido que Kimi en Ferrari. Empecé a ver los tiempos y noté que Max sabía exactamente cuánta ventaja necesitaba al entrar en la recta para impedir el adelantamiento”.

El equipo temía que Kimi adelantase pronto a Verstappen, lo que aumentó la tensión durante todo el tramo final de la carrera

Para Lambiase, todo dependía de la gestión: “Al principio temí que Kimi lo adelantara pronto. Pero, al pasar las vueltas, Max controlaba perfectamente la distancia para defenderse en la primera curva”. En las vueltas finales, la tensión alcanzó el máximo. Verstappen lo relata así: “Con diez vueltas para el final, pensé que podía ganar. Kimi estaba pegado en DRS. Un solo error y me superaba en la chicana final”.

Monaghan elogia la serenidad de su piloto: “Por radio, nunca se alteró. Manejaba la situación con naturalidad. Sabía perfectamente qué hacía”. Mol, desde la cabina, sentía el vértigo: “No quería anticiparme porque esto es automovilismo. Solo cuando quedaban dos vueltas, pensaba que podía pasar”.

Verstappen resistió la presión: “Estaba nervioso, claro, pero totalmente concentrado en mi trabajo. Solo esperaba que los neumáticos resistieran”. Mol lo narra así: “Lo vi entrar en la última curva de Barcelona y ahí simplemente solté el grito: ‘¡Qué cosa más rara!’”

El triunfo de Verstappen en Barcelona representó la primera victoria de un corredor neerlandés en la máxima categoría del automovilismo

El neerlandés cruzó la meta como el ganador más joven en la historia de la Fórmula 1, superando el récord anterior por dos años y medio. También logró el primer triunfo para los Países Bajos en la máxima categoría. Verstappen lo resume: “Casi me dio un calambre celebrando en el coche. Ese era mi primer objetivo en la Fórmula 1: subir al podio y ganar una carrera. Fue algo realmente extraordinario”.

Mol no pudo ocultar la emoción: “Las victorias deportivas son hermosas, y esta es la más hermosa que he visto. Lloré de alegría”. La celebración fue total. Verstappen añade: “Fue la mejor forma de empezar con Red Bull. Mi papá tenía la nariz sangrando de la emoción”. Incluso en los estadios de fútbol, se coreaba su nombre, según Mol: “La gente lo supo a través de sus móviles y gritaban ‘Max’ en los estadios”.

Lambiase destaca el ambiente en el equipo: “Fue pura euforia y alivio. La mejor manera de comenzar una relación que, diez días antes, parecía intimidante para ambos”. El primer ministro neerlandés llamó a Verstappen tras la victoria: “Para los Países Bajos, fue la primera victoria. Fue enorme”, recuerda el piloto.

Celebraciones y legado del triunfo

La victoria de Verstappen trascendió lo puramente deportivo para instalarse en la cultura neerlandesa. Mol explica: “Fue un triunfo para todo el país. De repente, hablar de Fórmula 1 en las oficinas, junto a la máquina de café el lunes, se volvió algo común”. Verstappen decidió regalar el trofeo a su padre, Jos: “Tiene otros, pero ese se lo di a él.”

El triunfo inicial de Verstappen es considerado por su equipo el comienzo de un largo recorrido hacia sus títulos posteriores (REUTERS/Kamran Jebreili)

El triunfo se convirtió en el punto de partida de una de las trayectorias más destacadas de la Fórmula 1 moderna. Monaghan considera: “Fue el primer paso de un largo camino hasta 2021”. Para Lambiase, la jornada sigue destacando entre sus recuerdos: “Las primeras victorias y los primeros títulos son la guinda del pastel”.

Mol, aún emocionado una década después, concluye: “España nunca tendrá comparación para mí como neerlandés. Fue realmente increíble”. En diálogo con The Athletic, Lambiase reflexiona sobre la transformación del campeón: “He visto a Max pasar de ser un muchacho de 18 años a convertirse en padre. He presenciado cada etapa y siempre ha mantenido la misma esencia como persona”.

Aunque hoy suma múltiples campeonatos, Verstappen concede a ese día un lugar especial: “He ganado muchas carreras, pero ninguna se compara a la inexperiencia compartida en ese momento con el equipo y el auto. Sin duda, sigue siendo una de las mejores”.

Una década después, quienes compartieron aquella jornada coinciden en que el carácter y la determinación de Max Verstappen permanecen intactos. Más allá de los títulos, aquel joven del debut sigue siendo, en esencia, el mismo de hace diez años.

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