jueves, septiembre 17, 2026
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Tragedia en Mendoza: una abuela y su nieto murieron luego de caer en un pozo séptico en el patio de su casa

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Miriam Isabel Videla y su nieto Borja Lionel Berardi Panini murieron tras caer a un pozo séptico abierto en una vivienda de Guaymallén, Mendoza

Miriam Isabel Videla, de 61 años, y su nieto de 2, Borja Lionel Berardi Panini, murieron el miércoles por la noche luego de caer a un pozo séptico que estaba abierto en el patio de una vivienda del barrio Buenos Vecinos, ubicado en el kilómetro 11 de Guaymallén, Mendoza. La abuela falleció en el lugar, mientras que el menor llegó con vida al Hospital Notti, pero los médicos no pudieron salvarle la vida.

Todo comenzó cerca de las 20, aunque nadie en la casa advirtió lo que había pasado hasta bastante después. En la vivienda también estaba presente una adolescente de 16 años que permaneció adentro sin notar que su abuela y el pequeño habían salido al patio. Cuando llegó la madre del niño y preguntó por ellos, la joven respondió que habían salido. La mujer fue a buscarlos y lo que encontró la paralizó: los pies de Videla asomaban desde el interior del pozo séptico, con la cabeza sumergida.

El pozo medía unos 60 por 60 centímetros, superaba el metro de profundidad y estaba a aproximadamente cinco metros de la casa. Al momento del accidente se encontraba sin tapa, presuntamente porque se estaban realizando tareas de mantenimiento en la estructura, según las primeras averiguaciones relevadas por Mdz.

Una enfermera de la zona inició maniobras de reanimación cardiopulmonar a Borja y pidió a la policía que lo trasladara de urgencia al Hospital Notti

Los gritos de la madre alertaron a todo el barrio. En medio de la desesperación, alguien recurrió al grupo de WhatsApp que comparten los vecinos de la zona para pedir ayuda. La respuesta no tardó: tres personas llegaron de inmediato y encontraron a la mujer completamente conmocionada frente al pozo. Entre todos lograron el rescate. Primero sacaron a Miriam, que estaba en la precámara de la estructura. Debajo de ella estaba Borja, que en ese momento todavía tenía signos de vida.

Entre quienes acudieron al llamado había una enfermera que vive en una esquina cercana. Al escuchar los gritos, salió sin saber con exactitud qué había pasado. “Pasó una tragedia con unos vecinos, yo vivo en la esquina, soy enfermera”, relató la mujer al reconstruir los minutos posteriores al accidente. Al principio creyó que podía tratarse de una descompensación; en segundos comprendió la gravedad real de la situación.

Su marido fue a buscar refuerzos mientras ella se ocupaba de las víctimas. “Los dos estaban inconscientes”, recordó. Como trabaja en neonatología, concentró todos sus esfuerzos en el bebé. Según su relato, Borja no tenía pulso cuando ella inició las maniobras de reanimación cardiopulmonar. Ante la demora de la ambulancia, la enfermera pidió a los policías que trasladaran al niño hasta el Notti.

Fue llevado de urgencia en una unidad policial mientras continuaban los intentos de reanimación, pero alrededor de las 21:40 los médicos del hospital confirmaron su muerte. “No sé, la verdad que no sé. Es una tragedia”, dijo la vecina, consternada, al ser consultada sobre lo ocurrido.

El fiscal de Homicidios Oscar Malla investiga la caída en el pozo séptico y busca determinar por qué estaba abierto y cuál fue la secuencia del hecho

En paralelo, personal del Servicio de Emergencias Coordinado (SEC) intervino en el domicilio y constató el fallecimiento de Videla. El diagnóstico fue muerte por sumersión, según el parte policial.

La investigación quedó a cargo del fiscal de Homicidios Oscar Malla. Inicialmente, había intervenido la Oficina Fiscal N.° 1, a cargo de la fiscal Marisol Parra, pero por la naturaleza del hecho, la causa pasó a la Fiscalía de Homicidios, que aguarda los resultados de las medidas ordenadas para reconstruir qué ocurrió esa noche y, en particular, por qué el pozo se encontraba abierto al momento de la caída. Uno de los puntos centrales será establecer la secuencia exacta que llevó a la abuela y al niño hasta esa parte del patio.

La muerte de Miriam y de su nieto también se hizo sentir en las redes sociales, donde amigos y conocidos comenzaron a publicar mensajes de despedida apenas se conoció la noticia. Entre las publicaciones se repitieron palabras de cariño, recuerdos compartidos y mensajes de acompañamiento para la familia, que quedó atravesada por una pérdida doble en una misma noche.

“¡¡¡¡Vuela alto, tía Miriam y Borja, que Dios, que está en los cielos, los reciba a ambos con los brazos abiertos!!!!”, se lee en uno de los mensajes.