
Una nena de 7 años quedó sola encerrada dentro de un auto, en plena madrugada del domingo, en el centro de Río Gallegos, provincia de Santa Cruz. Su padre la había dejado allí antes de ingresar a un local bailable, con la indicación de que no avisara a su madre y que lo esperara. La menor permaneció encerrada en el vehículo durante tres horas, hasta que trabajadores de una estación de servicio advirtieron su presencia y alertaron a la policía.
Todo comenzó horas antes, cuando la niña participaba de una piyamada. La menor le pidió a su padre que fuera a buscarla, y él finalmente la retiró del lugar. Sin embargo, en lugar de llevarla a su domicilio, estacionó el auto en las inmediaciones de las calles Entre Ríos y Zapiola y la dejó encerrada. Le dijo que estaría sola apenas una hora y le pidió que no se comunicara con su mamá.
Alrededor de las 2:30 de la madrugada, la niña quedó dentro del Volkswagen Gol con el motor apagado y con las bajas temperaturas propias de la noche patagónica. Durante ese tiempo, le envió varios mensajes a su padre pidiéndole que regresara. Él no contestó. Fue recién a las 5:30 cuando el personal policial llegó al lugar y la auxilió.
La alerta la dio un trabajador de la estación de servicio del sector, que había notado que el Gol obstruía el acceso a la playa de carga. Al acercarse al rodado, los efectivos encontraron a la menor en su interior. El playero había llamado a la policía por un auto mal estacionado; lo que nadie esperaba era que adentro hubiera una nena sola desde hacía horas, según reconstruyó el medio regional La Opinión Austral.

Los agentes rastrearon al hombre y lo ubicaron en un local nocturno ubicado sobre Zapiola al 500, a metros del automóvil. Tras identificarlo, intervino personal de Tránsito Municipal, que le realizó un test de alcoholemia. El vehículo fue secuestrado en el marco del procedimiento.
La menor quedó a resguardo del área de Niñez de la municipalidad, mientras que la denuncia fue radicada en la Comisaría de la Mujer y la Familia de Río Gallegos. En paralelo, tomó intervención la Secretaría de Niñez, Adolescencia y Familia, organismo que deberá evaluar la situación junto a la Justicia.
El episodio, con todo, no ocurre en un vacío. Poco más de un mes antes, el hermano mayor de la niña —también menor de edad— había quedado encerrado en la vivienda paterna. Para salir, el adolescente debió trepar por una ventana. Los abuelos paternos, que residen a pocos metros, lo vieron cruzar el paredón y lo trasladaron hasta la casa de su madre. El caso nunca había llegado a la instancia judicial que sí alcanzó este nuevo incidente.
Ambos chicos se encuentran bajo un régimen de tenencia compartida, formalizado mediante un acuerdo homologado por el Juzgado de Primera Instancia de Familia N° 3 de Río Gallegos. La Justicia y los organismos de protección de derechos deberán ahora evaluar la situación familiar a partir de este episodio y del antecedente ocurrido semanas atrás, para determinar las medidas que correspondan respecto del padre.



