
La Justicia federal de Rosario procesó a Leandro David “Lelo” Pérez, ex pareja de Victoria Xipolitakis, a su hijo Agustín, a su socio Marcelo Eduardo Malatesta y al ex policía Maximiliano Emanuel Novillo por lavado de activos vinculados al narcotráfico.
La resolución fue firmada esta semana por el Juzgado Federal de Primera Instancia N°3 de Rosario. El tribunal mantuvo las condiciones de excarcelación que ya regían para los cuatro imputados.
En el caso de Novillo, quien integró la Policía de Santa Fe hasta que fue apartado de la fuerza en 2023 en el marco de una investigación interna por enriquecimiento ilícito, el juzgado también aplicó el agravante previsto para funcionarios públicos.
El caso se hizo público el 30 de julio, cuando la Policía Federal detuvo a Pérez en su departamento ubicado en las torres Aqualinas, en barrio Martin, a metros del Monumento Nacional a la Bandera. En esa fecha también habían sido arrestados Malatesta y Novillo. Agustín Pérez, por su parte, se presentó luego ante las autoridades.
Según la investigación impulsada por el fiscal de la Procelac de Rosario Juan Argibay Molina y el fiscal de la Procunar Matías Scilabra, desde 2017 el grupo buscó introducir dinero obtenido por el narcotráfico de Los Monos o el asesinado capo narco Luis Medina–quien formalmente nunca llegó a ser acusado como tal–.
Se presume que los involucrados usaron empresas comerciales y estructuras inmobiliarias para adquirir activos de alto valor, vehículos de lujo y propiedades. Incluso se dedicaron a la construcción de edificios.

“Lelo” no es un desconocido para la Justicia. Con una condena previa a tres años de prisión dictada en febrero de 2023 por lavado de activos simple en el fuero provincial, sus antecedentes lo conectan con nombres pesados del hampa rosarina.
En investigaciones previas, quedaron documentados sus nexos con el fallecido Luis Medina y con la firma Reina Automotores S.R.L., una concesionaria que sirvió de nexo comercial para la adquisición de vehículos utilizados por los principales cabecillas de Los Monos, entre ellos, Ramón Ezequiel Machuca, alias “Monchi Cantero”, condenado como uno de los líderes de esa organización.
Sin embargo, lejos de replegarse tras su condena provincial, la investigación federal reveló que Pérez continuó estructurando maniobras de blanqueo a mayor escala. Para ello habría utilizado la firma Transporte Overland S.R.L., además de sociedades como Palabra Santa S.R.L. y Araca Corazón S.R.L.
En su declaración indagatoria, Pérez negó las acusaciones. Aseguró que se dedica a la compraventa de vehículos y que las operaciones investigadas están respaldadas con facturas y cheques de sus empresas. “Nunca estuve con ningún narcotraficante ni tomé dinero de ningún narcotraficante”, afirmó. También sostuvo que los rodados fueron adquiridos y vendidos de manera formal, con el pago de los impuestos correspondientes.
El empresario atribuyó su situación judicial a la exposición que tuvo por su relación con Xipolitakis y rechazó los nexos que la investigación le atribuye con Luis Medina, Los Monos y otras personas vinculadas al narcotráfico. Es más, dijo que vio a Medina solo “dos veces” y que nunca tuvo una relación comercial o personal con él. “Todo lo que tengo es mío, genuino”, expresó.
Pérez estuvo más de diez días detenido hasta que, el 11 de agosto, fue excarcelado después de que pusiera a disposición un inmueble como caución en la causa.
A través de sus defensores particulares, el sospechoso puso a disposición una propiedad situada en el barrio Tablada, en la zona sur de Rosario, valuada en 205 millones de pesos. Después de dicha acción, el juez federal de Garantías Carlos Vera Barros otorgó a él y a Malatesta la excarcelación, que ya había sido aplicada días antes para Agustín Pérez.
En aquella resolución, Vera Barros también impuso al ex de Xipolitakis el compromiso de concurrir cada 15 días ante la Justicia federal e informar en caso de que tenga que salir de la provincia de Santa Fe.



