martes, septiembre 1, 2026
Inicio ACTUALIDAD Penélope, la yegua desnutrida que tiraba de un carro y ahora espera...

Penélope, la yegua desnutrida que tiraba de un carro y ahora espera ser adoptada para tener una nueva oportunidad

0
7

Penélope hoy (pybanimal.ezeiza)

Penélope no sabía lo que era descansar. Toda su vida había sido usada para trabajar y para tener crías. La preñaban una y otra vez y, cuando sus potrillos nacían, se los quitaban. Ella no podía quedarse con ninguno: los vendían. Cuando fue rescatada, el 20 de octubre de 2022, estaba muy flaquita, agotada y asustada. Aún llamaba a su último potrillo y lo buscaba. No sabía que ya no iba a volver ni que, por primera vez en su vida, alguien había llegado para quedarse a su lado.

Hoy, la historia de Penélope es otra. Está a salvo del maltrato, se recuperó de sus heridas y, tras casi cuatro años en el Refugio Equino Ezeiza, está lista para ser adoptada. Como ella, más de 30 equinos rescatados de situaciones de maltrato y explotación mediante tracción a sangre esperan una familia que les ofrezca una nueva oportunidad. Ya no se trata de rescatarlos de un carro, sino de darles un lugar donde puedan vivir con tranquilidad, cuidados y afecto.

Para que eso sea posible, la Secretaría de Protección y Bienestar Animal de Ezeiza lleva adelante un programa de adopción que comienza con una entrevista, continúa con una visita al lugar donde vivirá el animal y requiere la firma de un contrato de tenencia.

Penélope y Cielito (pybanimal.ezeiza)

El rescate que cambió su historia

El operativo de rescate en Ezeiza fue dramático. Quienes retenían a Penélope se resistieron con gritos. Como eso no fue suficiente, comenzaron a golpear a la yegua delante de los rescatistas. A pesar de la extrema violencia desatada, lograron sacarla de allí y fue trasladada al Refugio Equino de Ezeiza. Llegó con el cuerpo al límite y las marcas profundas de una vida entera de explotación.

Eso hizo que la recuperación de la yegua de unos dos años demandara tiempo, porque el verdadero desafío no era solo que ganara peso: Penélope tenía que aprender que ya no estaba en peligro sino que ya estaba a salvo.

En ese camino se cruzó con Cielito, una yegua viejita, también rescatada del maltrato, con quien formó un vínculo inmediato. Dormían juntas, comían a la par y compartían cada momento del día. Para Penélope, esa compañía fue una medicina que ningún control veterinario podía medir. Poco a poco, al lado de Cielito, descubrió que podía descansar y sentirse segura sin esperar que alguien volviera a lastimarla. “Cielito fue su madrina, su compañera, su familia. Donde iba una, iba la otra. Cielito dormía con ella, comía a su lado, le enseñó que ya no tenía que tener miedo y que ya nadie la iba a golpear”, recuerda emocionada Carolina Basso, secretaria de Protección y Bienestar Animal del municipio.

Aunque Cielito ya no está, su presencia dejó una huella imborrable en ella. Le enseñó a confiar y a sanar el alma a través del afecto, recordándole que la verdadera recuperación también era la posibilidad de volver a sentirse tranquila. Penélope aprendió a relacionarse de otra manera con el mundo que la rodeaba.

Tras casi cuatro años de cuidado y amor incondicional en el refugio, Penélope alcanzó lo que aquel día del rescate parecía imposible: ya está lista para encontrar un hogar. Esta vez, nadie la buscará para trabajar ni reproducirse. Merece una familia adoptiva que le ofrezca el respeto, los cuidados y la vida en paz que siempre debió tener.

Penélope al llegar al refugio (pybanimal.ezeiza)

Un programa para que los caballos vuelvan a vivir

La historia de Penélope forma parte de un Plan Integral contra la Tracción a Sangre (TAS) que el Municipio de Ezeiza, bajo la intendencia de Gastón Granados, puso en marcha para abordar una problemática que durante mucho tiempo había quedado relegada: el uso de caballos para la tracción a sangre. El Refugio Equino Ezeiza, creado hace casi cinco años, recibe animales rescatados de situaciones de maltrato, abandono o del uso de carros. Gracias a esa labor, desde hace tres años que el distrito no registra tracción a sangre animal, luego de la implementación de un plan que permitió reemplazar los carros tirados por caballos por motocarros para los recolectores que cumplían con los requisitos establecidos.

“Todo comenzó cuando el intendente Granados nos consultó qué pasaba con los caballos, porque solo se hablaba de gatos y de perros, pero de ellos no se decía nada. Entonces nos propuso crear un programa para poder liberarlos y devolverles la vida natural que merecen”, contó Basso, una de las impulsoras del programa para terminar con la TAS, sobre la fundación de la Secretaría de Protección y Bienestar Animal.

En la cuenta de Instagram @pyb.animal.ezeiza publican las novedades de la Secretaría y las historias de los rescates (Protección y Bienestar Animal Ezeiza)

Los rescates que encabezan pueden comenzar con una denuncia por maltrato, cuando un caballo es encontrado circulando con un carro o a través del intercambio voluntario que contempla el Plan. En los casos de decomiso, el animal es trasladado al refugio municipal, donde queda bajo resguardo mientras se determina su situación y se inicia su recuperación.

Allí, cada caballo pasa por controles clínicos, desparasitación, vacunación y estudios para detectar anemia. Los que llegan en peores condiciones permanecen allí durante el tiempo necesario para recuperarse y recibir el alta veterinaria. Recién entonces comienza otra etapa: la búsqueda de una familia que pueda ofrecerles las condiciones necesarias para vivir el resto de su vida sin volver a ser utilizados como animales de trabajo.

El programa no busca solamente retirar caballos de las calles, sino también ofrecer una alternativa a las personas que dependían de la tracción a sangre para subsistir. A través del Plan Integral, quienes cumplen los requisitos pueden entregar voluntariamente el caballo y el carro y recibir una motocarro para continuar con su actividad. El objetivo es que ese intercambio permita terminar con el uso del animal sin dejar a las familias sin una herramienta de trabajo.

El momento en que un recolector se lleva su motocarro tras entregar a un caballo de manera voluntaria (Ezeiza Hoy)

Una familia, no un nuevo destino de trabajo

Para los caballos que ya recibieron el alta veterinaria, la adopción es el paso que permite cerrar el ciclo del rescate. Pero no cualquier lugar es adecuado. Quienes quieran adoptar deben contar con campo propio, espacio suficiente y seguro, agua, alimento y atención veterinaria. También deben tener el Registro Nacional Sanitario de Productores Agropecuarios en Argentina (RENSPA) vigente y, si ya poseen otros equinos, contar con su plan sanitario completo y un veterinario especializado.

El proceso comienza con una entrevista y continúa con una visita al lugar donde vivirán los animales. Si las condiciones son adecuadas, se firma un contrato de adopción y se coordina el traslado. El equipo de Bienestar Animal es quien propone qué caballo puede formar parte de cada familia, buscando que el vínculo sea el más conveniente para ambas partes. Los equinos se entregan en pareja para preservar las relaciones que construyeron durante su estadía en el refugio.

El compromiso también continúa después del traslado. Las familias deben garantizar los cuidados necesarios y aceptar el seguimiento del municipio, que puede incluir el envío de fotos y videos y visitas previamente acordadas. Además, los animales no pueden ser vendidos, alquilados, prestados, reproducidos ni destinados a ninguna actividad comercial. Las yeguas deben permanecer sin cría y, en el caso de los potrillos, los adoptantes asumen el compromiso de castrarlos a la edad adecuada.

Requisitos para adoptar (pybanimal.ezeiza)

Cada adopción, además de cambiar la vida de un animal que ya fue rescatado, permite liberar un lugar para que otro pueda recibir atención y comenzar su propia recuperación. Por eso, para el municipio, encontrarles un hogar no es solamente el final del camino: también es la posibilidad de seguir rescatando.

Quienes quieran adoptar un caballo rescatado pueden comunicarse con Carolina Basso, secretaria de Protección y Bienestar Animal, por WhatsApp al 1166705311.