
La investigación de la Guardia di Finanza sobre presuntos impuestos no declarados por pilotos de Fórmula 1 cobra una dimensión inesperada: Imola se perfila como reemplazo del Gran Premio de Qatar o Abu Dabi si el conflicto en Medio Oriente obliga a cancelar el cierre de temporada, y eso expone a toda la parrilla a la misma causa tributaria que ya investiga a equipos como Mercedes y Red Bull.
La policía financiera de Bolonia abrió en abril una pesquisa administrativa sobre los ingresos generados por pilotos extranjeros en suelo italiano entre 2020 y 2024, con foco en los Grandes Premios disputados en Monza, Imola y Mugello, éste último en plena pandemia de COVID-19. Según la legislación italiana, los pilotos no residentes son considerados trabajadores autónomos y deben tributar por el dinero obtenido en carreras disputadas en Italia, sin importar su país de residencia fiscal. Las escuderías, a su vez, actúan como “sostituto d’imposta”: están obligadas a retener ese impuesto en origen y transferirlo al fisco.
El caso se originó en una denuncia formal presentada en junio por el abogado boloñés Alessandro Mei, basada en trabajos previos del especialista tributario Emilio De Santis, quien ya en 2020 había motivado una interpelación en el Parlamento italiano. “No hay discusión posible: los deportistas que obtienen ingresos en Italia también deben declararlos y tributar por ellos aquí”, sostuvo Mei, citado por Il Resto del Carlino, diario de Bolonia.
El mecanismo bajo revisión se conoce como “ritenuta alla fonte” y alcanza tanto al salario de la carrera como a los ingresos por patrocinio vinculados directamente a los eventos disputados en Italia. Mei sumó además el respaldo de los gobiernos regionales de Lombardía, Emilia-Romaña y Toscana para presionar por el cumplimiento retroactivo en los tres autódromos afectados.
El monto en juego se calcula en cientos de millones de euros. Hasta ahora ningún piloto ni equipo fue identificado de manera pública, y el expediente permanece en etapa administrativa. La ley italiana contempla que una deuda impositiva superior a 50.000 euros puede derivar en causa penal, con penas de entre seis meses y cinco años de prisión según el decreto legislativo 74/2000, aunque entre los especialistas consultados se considera poco probable que se llegue a condenas de cárcel.
La Guardia di Finanza avanzó de la etapa de sospecha a la de acción directa: remitió notificaciones formales a varios pilotos para que presenten sus declaraciones juradas correspondientes al ejercicio 2025 y se presenten ante las autoridades a discutir su situación.
Los investigadores solicitaron además acceso a los contratos de los pilotos y a los acuerdos de patrocinio para determinar con precisión qué porcentaje de los ingresos anuales corresponde a la actividad realizada en territorio italiano. Ferrari, por tener su sede en Maranello, y Racing Bulls, en Faenza, queda al margen de este frente específico, dado que ya tributa de manera regular en el país.
En paralelo, la crisis en Medio Oriente desordenó el calendario de la temporada 2026. Los Grandes Premios de Baréin y Arabia Saudita, programados para abril, debieron cancelarse por el conflicto, y la prueba de Baréin terminó reubicada en Malasia. Ahora la incertidumbre recae sobre el cierre de año: Qatar y Abu Dhabi, previstos para el 29 de noviembre y el 6 de diciembre, respectivamente, siguen en el calendario oficial, pero la propia Fórmula 1 ya autorizó a Imola a preparar una eventual sede alternativa.
El CEO de la F1, Stefano Domenicali, planteó en agosto que, si la competencia no puede regresar a Medio Oriente, la temporada se cerraría en Europa. Desde entonces, Imola surgió como la opción más firme para un posible Gran Premio de diciembre, aunque la categoría sostiene en público que su intención sigue siendo correr en Qatar y Abu Dhabi según lo pautado.
Un vocero de la F1 reiteró que ambas carreras permanecen en el calendario hasta que se indique lo contrario, y la decisión final dependerá en gran medida de la evaluación de seguridad que realice la Federación Internacional del Automóvil (FIA), según su presidente, Mohammed Ben Sulayem.
Esa posibilidad generó inquietud entre los propios pilotos. El finlandés Valtteri Bottas, de Cadillac, explicó en The Times por qué no quiere se corra en Imola: “¿No has oído hablar del impuesto italiano? Ningún piloto quiere realmente competir en Italia por los eventos recientes”. El finlandés destacó que en “Abu Dhabi, no hay impuestos, ¿verdad? Creo que a todos les gustaría competir en algún lugar más cálido. Pero por ahora, por lo que he oído, todavía vamos a Qatar en Abu Dhabi”. Max Verstappen (Red Bull), en cambio, sentenció que “no hay ningún problema con los impuestos, solo tienes que pagarlos”.
En Imola no se disputó ninguna carrera en 2026, aunque Monza sí albergó el Gran Premio de Italia el mes pasado, por lo que sus pilotos ya quedan comprendidos dentro del período bajo revisión de la Guardia di Finanza.
El calendario 2027 de la Fórmula 1, con 24 carreras confirmadas, ya fue publicado y conserva a Bahréin y Arabia Saudita como apertura de temporada, pese a las mismas dudas de seguridad que afectan a la edición actual. La categoría no definió aún contingencias formales para esa fecha, aunque trascendió que ya evalúa opciones alternativas por si el conflicto en la región se extiende al año próximo.



