El Mundial de Fútbol 2026 está ofreciendo mucho más que goles y resultados. A medida que avanza la competencia, se multiplican las historias personales que revelan el lado más humano de sus protagonistas. Rutinas, supersticiones y manías forman parte del día a día de los futbolistas, quienes buscan en pequeños rituales un refugio frente a la presión de uno de los eventos deportivos más exigentes del planeta.
En medio del espectáculo global, estos hábitos ganan protagonismo y muestran que, más allá del talento y la preparación, la confianza y la estabilidad también se construyen fuera del campo.
El caso de Deniz Undav: goles y rituales en la Copa del Mundo
En el reciente partido en el que Alemania superó 2-1 a Costa de Marfil, el delantero Deniz Undav se convirtió en figura al marcar los dos tantos que aseguraron la clasificación germana a los dieciseisavos de final. Undav no solo fue determinante en el resultado, sino que captó la atención con una celebración poco habitual: llevó tres dedos a la boca, imitando un gesto popularizado por el basquetbolista Jalen Brunson.
Según detalló la agencia de noticias Euronews, la idea surgió durante la concentración de Alemania en Winston-Salem, tras una charla entre sus compañeros Sidney Friede y Niklas Wilson Sommer, quienes lo animaron a realizar ese gesto si lograba anotar.

De acuerdo con el medio digital Sport1, las costumbres del centrodelantero no se limitan a las celebraciones. Su preparación antes de los partidos incluía durante años una lata de una bebida energética popular y dos barritas de un popular snack italiano. Aunque dejó atrás las chocolatinas, mantiene la bebida energética, ahora en su versión sin azúcar. “La rutina me ayuda a entrar al partido con la mente en calma”, explicó el jugador del VfB Stuttgart en declaraciones recogidas por el portal.
La actuación del delantero alemán ante los africanos le valió ser elegido Player of the Match (jugador del partido), según informó la agencia AP. Su impacto no pasó inadvertido para la prensa internacional, que destacó cómo estos rituales personales forman parte de la identidad de muchos futbolistas durante los grandes torneos.
Nagelsmann, Neuer y la coreografía del vestuario alemán
No solo los jugadores, también los técnicos y referentes del vestuario tienen sus rutinas. El entrenador alemán Julian Nagelsmann es conocido por varias cábalas. Según el medio deportivo internacional Sky, cada vez que pierde dona la campera utilizada en el banco de suplentes y durante años solo mascaba chicles de una marca específica.
En una entrevista citada por la plataforma europea MagentaTV, el propio entrenador explicó que antes de cada partido internacional brinda con una bebida energética junto a Rudi Völler y otros miembros de su staff, manteniendo un orden fijo en el brindis. Si el equipo pierde, cambian la secuencia.
El arquero de la selección germana, Manuel Neuer, añadió su propio ritual al repertorio. Al alcanzar ante Costa de Marfil su partido número 21 en Mundiales, convirtiéndose en el portero con más presencias en la historia del torneo, repitió su costumbre: siempre se coloca primero el guante derecho y luego el izquierdo, y se da tres golpes en el pecho antes de cada saque inicial. Según AP, este patrón le ayuda a mantener la concentración y a entrar en el partido con la mentalidad adecuada.
Entre los objetos y acciones que rodean los vestuarios mundialistas, las supersticiones no distinguen cargos. Ya sea con camperas, chicles o guantes, las rutinas buscan dar estabilidad dentro de la presión y la expectación de un torneo global.
Botas húmedas, medias agujereadas y el pie derecho: costumbres que cruzan fronteras
Las costumbres futbolísticas no conocen fronteras ni edades. Cristiano Ronaldo, a sus 41 años, mantiene una tradición que lleva décadas repitiendo: pisa el campo siempre primero con el pie derecho. Según explicó el propio delantero portugués en entrevistas, más que superstición clásica, este gesto responde a una expresión cultural de su país, “entra com a direita”, que se interpreta como símbolo de respeto al ingresar a un lugar.
Fuera del campo, Ronaldo sigue normas personales estrictas, como no atender llamadas después de las 22:00, para preservar su descanso mental.
Los rituales también incluyen pequeñas modificaciones al equipamiento. El exfutbolista Bastian Schweinsteiger, campeón del mundo en 2014, compartió en el sitio web del Manchester United que humedecía sus botas y medias antes de cada partido para sentir mayor control sobre el balón.
En cuanto a las medias, una tendencia reciente en el fútbol profesional es recortarlas haciendo agujeros en la tela para reducir la presión sobre los gemelos. La Bundesliga sanciona esa práctica desde 2023, con multas de hasta 5.000 euros tras dos advertencias, pero durante el Mundial los recortes continuaron viéndose en jugadores como Leroy Sané, Jude Bellingham y Bukayo Saka.
La importancia de los rituales en el fútbol de élite
La presencia de supersticiones, tics y costumbres personales en la élite futbolística es objeto de debate desde hace décadas. Según Euronews, estas prácticas otorgan seguridad y estabilidad en un entorno de alta presión, donde la preparación física y táctica no siempre basta para alcanzar el rendimiento óptimo.
Desde bebidas energéticas hasta medias agujereadas, la variedad de rituales refleja la humanidad de los protagonistas en un deporte que sigue siendo impredecible.



