Los detalles del mayor escándalo de dopaje en la historia del rugby: inhabilitaron a siete integrantes de un seleccionado

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Seis jugadores georgianos fueron suspendidos por doping (REUTERS/Sarah Meyssonnier)

La confirmación de un esquema de dopaje sistemático dentro de la selección de rugby de Georgia provocó una reacción inmediata en el mundo deportivo tras la decisión de World Rugby y la Agencia Mundial Antidopaje (WADA) de imponer sanciones a seis jugadores y una médica del equipo nacional. La investigación reveló la manipulación deliberada de controles antidopaje, así como el uso de drogas recreativas, en un proceso que involucró pruebas científicas avanzadas y la colaboración entre organismos internacionales.

El caso se originó a partir de irregularidades detectadas en muestras de orina durante el programa de controles fuera de competición de World Rugby. Estos análisis, realizados antes de la Copa del Mundo de 2023 en Francia, encendieron las alarmas cuando los resultados evidenciaron inconsistencias que no pudieron atribuirse a fallos técnicos ni a errores humanos. La rápida notificación a la WADA permitió activar protocolos de investigación paralelos, entre ellos el análisis de ADN y la revisión de muestras almacenadas a largo plazo por el ente rector del rugby.

Las pesquisas confirmaron la existencia de un esquema coordinado en el que los involucrados recurrieron a la sustitución de muestras y al consumo de sustancias prohibidas y recreativas. World Rugby y la WADA describieron el procedimiento como uno de los más extensos y sofisticados afrontados en la historia reciente del rugby europeo: “Las investigaciones incluyeron testeos selectivos, análisis genéticos y la verificación cruzada de muestras históricas”.

Los jugadores suspendido llegaron a obtener 11 años de inhabilitación (REUTERS/Stephanie Lecocq)

Los protagonistas del caso recibieron sanciones de diferente magnitud. El excapitán Merab Sharikadze fue inhabilitado por once años, constituyendo una de las penas más severas registradas en el deporte de élite. También fueron suspendidos Giorgi Chkoidze (seis años), Lasha Khmaladze (tres años), Miriani Modebadze (tres años), Otar Lashkhi (tres años) y Lasha Lomidze (nueve meses). Por su parte, la exdirectora médica del seleccionado, Nutsa Shamatava, recibió una sanción de nueve años. Varios de los implicados formaron parte del equipo que derrotó a Gales en 2022, un hito relevante en la historia deportiva del país.

La dimensión del fraude llevó a World Rugby a recalcar la importancia de mantener mecanismos de control estrictos y actualizados. “La integridad de nuestro deporte depende de la transparencia y el cumplimiento del código antidopaje”, señala el comunicado difundido por el organismo. Los responsables resaltaron además la necesidad de intensificar la cooperación internacional ante la sofisticación creciente de los esquemas de dopaje.

Jugadores georgianos se pelean con galeses durante el partido de grupos del Mundial 2023 (REUTERS/Stephane Mahe)

El caso de Georgia representa el mayor escándalo de dopaje colectivo detectado hasta el momento en el rugby de la región. Las entidades involucradas anticiparon la revisión profunda de los protocolos de almacenamiento y análisis de muestras, así como la implementación de nuevas medidas para reforzar la trazabilidad y la seguridad de los controles futuros.

La WADA y World Rugby confirmaron la ratificación de todas las sanciones y el cierre administrativo de los expedientes. El seleccionado de Georgia permanece bajo observación, mientras el mundo del rugby observa con atención los efectos institucionales y deportivos de una trama de dopaje que puso en cuestión la transparencia de los controles en la disciplina.

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