jueves, octubre 15, 2026
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Las crudas revelaciones de Brian Fernández: “Probé la cocaína cuando tenía 13 años”

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Brian Fernández abrió su corazón y contó con lujos de detalles el infierno personal que lo acompañó durante toda su trayectoria profesional. La primera vez que consumió cocaína a los 13 años, su lucha contra las adicciones, el día que estando armado casi lo matan y el club al que le habló para que le permita la posibilidad de volver a probar suerte en el fútbol (Deportivo Madryn). A los 32 años, el delantero santafesino cree que puede relanzar su carrera por última vez.

“Di positivo en Racing y dejé de jugar un año y medio. Había consumido el día anterior porque pintó. ¿La primera vez que consumí? En Santa Fe, ni jugaba al fútbol, tendría 13 años. En el barrio. No tiene nada que ver con el entorno, está en vos, no está en el otro. Si yo armo una línea acá, está en vos si la tomás o no. O un porro, una pastilla o lo que sea. Yo quise probar y probé. Me generó curiosidad y lo decidí yo», fue una de las frases más fuertes de Fernández, hermano de una familia de un total de diez, en la entrevista con el youtuber Joaco Santos. La referencia fue al control antidopaje después de un partido entre River y Racing en 2015, donde reconoció: “Un desastre. Sabía que estaba haciendo las cosas mal, pero no que iba a tener trascendencia internacional lo que pasó. Si no, no me presentaba a entrenar o jugaba ese partido. Yo a Racing había llegado limpio”.

Sobre la fama repentina y la lucha contra las adicciones, compartió: “Estaba compitiendo en alto nivel en Racing y se me hizo difícil controlarlo. Puerto Madero, la plata, los autos, la farándula, biri biri. Ahí por primera vez me sentí famoso y tenés que estar en ese momento. Me metí en ese mundo que estaba bueno. La pasás re bien, pero no es por ahí. Con el fútbol no va. La tentación está ahí, dependiendo por dónde camines. Si no te conocen no entrás a una fiesta en Puerto Madero, Canning o Nordelta. Me hubiese gustado ser diferente, no pensar como pensaba antes. Pensé que ese era el camino y me estaba destruyendo. Fiestas en todos lados. Estaba con los famosos, famosas. No era por ahí. Hoy no necesito estar con famosos tomando un champagne, puedo tomar una latita de cerveza y estoy re piola”. Y ahondó: “Si no te controlás con la joda y más si sos soltero… Tenés que tener control y yo no lo tuve, quería todo y no supe aprovecharlo bien. Sos jugador de fútbol y creés que va a estar todo bien siempre, pero al otro día está todo mal con tus hijos, tu pareja y el club”.

Además, recordó que futbolistas experimentados de aquel plantel de Racing como Diego Milito, Francisco Cerro, Ezequiel Videla y Walter Bou trataron de contenerlo en todo momento: “No me dejaron solo nunca. Me daba vergüenza saludarlos porque me sentía en falta. Y ellos querían que yo los salude. Íbamos a comer a la casa de Milito y estaba todo bien, pero yo era el que me alejaba por mis errores”. También agradeció a Víctor Blanco y su familia por el trato que siempre le brindó durante su estadía en el club y posteriormente.

Brian, hermano de Leandro (hoy en Defensa y Justicia) y Uvita (goleador de Belgrano de Córdoba), se crió en el Barrio Yapeyú, al norte de Santa Fe. Según él, uno de los más peligrosos y donde existe “mucha envidia por lo que lográs y tenés”. Contó que dos amigos le chocaron autos de lujo a pocos meses de haberlo comprado y que una de esas situaciones lo llevó a atravesar un incómodo momento en un barrio donde no era bienvenido.

“Volví de Estados Unidos y quería tener un buen coche. Le presté una camioneta Mercedes a un amigo y volcó. Lo bueno es que no se mató”, arrancó. Y enumeró otro episodio: “Otro día estaba en la casa de una amiga y le di un BMW que se le quedó sin nafta en un lugar donde estaban todos los Tatengues (hinchas de Unión, club rival), conmigo siendo jugador e hincha de Colón en una época donde subía historias (de Instagram) y no me daba cuenta que acumulaba bronca en Unión y toda Santa Fe. No quería entrar porque sabía que podían estar enfierrados y causar quilombo. Hasta que fui, me quise hacer el polenta y me dijeron ‘es el coche o sos vos’. Me quedé hasta que sacara el coche diciendo que era mi auto, que era mi auto, hasta que apareció gente de Colón y me pidió que me fuera, que iban a ver cómo sacar el auto, pero que no podían chocar con la gente del barrio. Les tiré la llave y dije ‘mirá si me van a matar por un auto, voy y me compro otro’. Si lo sacaba yo, seguro me iba a ir a los pedos y un poco coheteado. Después trató de sacarlo la familia de mi ex pareja y no sé en qué quedó”, fue el estremecedor relato.

Fernández, que confesó que desde hace meses no usa teléfono celular porque le resulta incómodo en la diaria, repasó el capítulo más violento de su vida: “Quise parar en la plaza de un barrio y me quisieron robar. Tenía un Rolex, diamantes en los aros y estaba con la Mercedes. Yo fui con cosas en la cintura (sic). Fui sabiendo que no iba a hacer nada y que, si pasaba algo, me encerraba en el auto, ponía marcha atrás y me iba a mi casa. No iba a hacer una locura, pelearme, tirar tiros ni puñaladas. Tenía todo para hacerlo. Decidí encerrarme e irme, pero ese día pudo pasar cualquier cosa. Se me arrimaron y me querían cohetear. Les pedí respeto, yo sabía quiénes eran y no quería ni lastimarlos yo a ellos ni que ellos me lastimaran a mí”.

Brian Fernández contó todas sus verdades en una entrevista con Joaco Santos

El remate de la historia es escalofriante: “Tenía conciencia de dónde iba y hasta dónde me iba a dar. Fui a perder, parecía a propósito. Quise ir a conocer y conocí mal. Casi me agarran a tiros. Yo andaba con un revólver ese día, pero decidí no utilizar nada. Me sacaron la remera y ahí se me caen las cosas. Las alcé, me subí al auto y me fui, pero no me afanaron. En Santa Fe no me chorea nadie. Si me chorearon, fue porque no estaba en ese momento. Las cosas que me robaron fue porque las tenía ahí en ese vehículo, pero a mí nunca. Pasé por cagón porque estaba con una persona a la que le dije que no iba a hacer nada. Y porque respeto al barrio donde voy. Ya si vamos a otro lado, vemos cómo lo solucionamos. Esa fue la vez que más cerca estuve de la muerte o de poder matar a alguien. Siempre se dijo que me quisieorn robar, pero no saben esa parte. No me robaste nada, rey. No te dio. Sí que pasé una situación de mierda”.

Entre muchísimos comentarios a nivel personal, dijo también que dejó de confiar en los psicólogos después de enterarse que uno de ellos rompió el secreto profesional y le filtraba información a su familia. Además, aclaró que quiere volver a jugar al fútbol profesionalmente pese a que no lo hace desde mediados de 2025 en Talleres de Remedios de Escalada. “Le pedí una oportunidad a Ricardo Sastre para ir a Deportivo Madryn a volver a jugar a la pelota. No hablamos del pasado, es día a día. Eso es bueno. Es una persona que me ayudó muchísimo”, rememoró. Y concluyó: “Me siento juzgado y me afecta un montón. Rompe los huevos, pero es la que me tocó. Tengo que bancarla y trato de salir a flote como puedo. Tengo cuerda para guitarrear, sé que en una semanita entreno y puedo jugar en cualquier lado. Dependerá de la oportunidad que me brinden o no. Hoy toca esperar. Antes elegía, me ponían diez clubes y yo elegía dónde iba. En 2021 dejó de pasar. Pero voy a tirar una ficha más”.

OTRAS FRASES DE BRIAN FERNÁNDEZ

  • Su paso por Metz de Francia. “Me ponían siempre ganando y yo quería jugar. Me volví porque quería jugar. No fui a pasear, estábamos en París, cerca de todas las ciudades de Europa y todo lo que quieras, pero no es así. Por más que ganara millones, yo quería jugar a la pelota. Hoy podría ser millonario, perdí mucha plata dándole bola a mis caprichos. Por ser un caprichoso hijo de mil puta, a veces me machaco solo, me da mucha bronca pero no me arrepiento de nada. ¿Si me perdoné a mí mismo? Creo que no me perdoné todavía, por eso no salgo adelante. No lo sé. O me cuesta. Nunca me miré al espejo y pensé si me perdoné o no».
  • El quiebre de su carrera: “Estaba en Portland ganando plata, viajando de acá para allá, sin problemas. Pero quería ver la final de la Sudamericana de Colón en Paraguay. Me calenté, me tomé un avión y me vine. No llegué a la final, me cancelaron el contrato y terminé jugando en Colón, cumpliendo un sueño, hice un gol, pero no logré lo que tanto quería. Fueron tres años que intenté e intenté y no pude salir adelante. No lo conseguí. Tenía contrato de cuatro años en Portland, era el mejor pago, jugador franquicia, me compraron por 15 palos verdes y decidí irme. Ahí mi carrera se vino para abajo bien fuerte. Hubo un quiebre zarpado, muy grande. Después de Portland salió una posibilidad en Arabia Saudita, pero yo estaba enceguecido con Colón y no escuché bien a Bragarnik, porque si lo hacía hubiera tomado otra decisión. Tuve la oportunidad de salvar mi carrera y mi vida por el tema del consumo. Decidí ir por el camino del problema, lo siento así. Todas las noches me hago la cabeza y pienso qué hubiera pasado. Pero todo el mundo se cansa”.
  • ¿Dónde fue más feliz? “Cuando estaba con mi familia. Y jugando a la pelota. En Racing y Necaxa fui muy feliz. Pero en esos dos y en Defensa cuando era niño, chiquitito. Ya me voy a encontrar con ese niño interior. Está medio apagado, dormido, triste. Lo tengo que despertar porque me voy a terminar muriendo de tristeza. No quiero morirme de tristeza ni en pedo. Tengo que estar tranquilo, un poquito conmigo mismo. A mí cualquier cosa me saca de onda. Hoy cualquier gil me puede sacar de mis casillas, no me puede pasar eso. Una basurita me caga el día. Yo me enrosco enseguida. Tengo que controlar esas cosas”.
  • Su negativa a Diego Maradona. “Le dije que no en dos oportunidades. Para ir a Dorados de Sinaloa y Gimnasia La Plata. Debo ser el único que le dijo que no en la tierra. Me llamó a mí, a Bragarnik (su representante), todo. Yo quería jugar en Colón, no en Gimnasia. Estaba en Necaxa, me iba a Estados Unidos y no quería ir a Sinaloa. Estaba enojado el Gordo, ja. ‘Eh, no te enojes, Gordo’. Qué tiene que sea Maradona, lo respeto, lo amo y todo, pero no quería jugar ahí”.
  • Su cruce con Zlatan Ibrahimovic en la MLS. “Íbamos ganando 3-1 y lo estábamos canchereando. ‘Decile a tus compañeros que les vamos a pegar y a vos también’. Les quería pegar a todos. ‘¿Qué me decís a mí?’ Yo qué tenía que ver. Se me puso cara a cara. No me salió decirle nada, se me puso ahí y me cagué, hermano. No sabía con qué me iba a salir ese loco. Me habló en castellano. Yo la tocaba y saltaba. Zlatan quería presionar hasta al arquero. Después del partido me dio su camiseta. ‘Por respetuoso’, me dijo».
  • Su paso por Sarmiento de Junín: “Teté Quiroz, hincha e ídolo de Racing, pidió un jugador y me recomendaron a mí para agarrar rodaje porque volvía del doping. No pude ayudarlo a salvarse del descenso. Le quedaban seis partidos. Le dije que iba a jugar, no quería entrenar. El primer partido metí un gol y le ganamos 1-0 a Talleres. Ahí ya completé la semana de entrenamientos. Nos cagó un partido con Vélez que perdimos 5-0. Descendió Sarmiento, pero de seis partidos hice 5 goles. En Sarmiento me adoran porque casi lo salvo del descenso”.

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