Desde la Facultad de Ciencias Económicas explicaron cómo se construye un estudio de costos para el transporte público y remarcaron la importancia de contar con una metodología técnica consensuada para determinar el valor real del servicio.
Cada vez que se debate un aumento del boleto de colectivo surge una pregunta que genera controversias entre usuarios, empresarios y funcionarios: ¿cómo se calcula realmente el costo del transporte público?
Con el objetivo de aportar claridad sobre este tema, autoridades de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de Tucumán explicaron los criterios técnicos que intervienen en la elaboración de un modelo de costos para el sistema de transporte de pasajeros.
El vicedecano de la facultad, contador Gustavo Sota, señaló que un modelo de costeo busca establecer una metodología técnica, correcta y sistemática para determinar cuánto cuesta prestar el servicio, independientemente de las variaciones económicas que puedan producirse con el tiempo.
“Lo que importa es contar con una herramienta que permita calcular el costo bajo pautas objetivas y verificables”, explicó.
Sota recordó que la universidad ya participó en dos oportunidades en la elaboración de estudios de costos para el sector empresario: uno en 2004 y otro realizado entre 2013 y 2014. Actualmente existe un pedido para revisar y actualizar ese esquema de cálculo ante los cambios registrados en la actividad.
Uno de los puntos centrales de la explicación fue la diferencia entre costo y tarifa. Según detalló, el costo representa todos los recursos necesarios para brindar un servicio eficiente y de calidad, mientras que la tarifa es el valor que finalmente paga el usuario.
En ese sentido, remarcó que ambos conceptos no son equivalentes, ya que una parte del costo puede ser cubierta mediante subsidios estatales.
Entre los factores que integran el costo del servicio se encuentran los salarios del personal, el combustible, lubricantes, neumáticos, repuestos, mantenimiento de las unidades, estructura administrativa, talleres, impuestos y otros gastos operativos.
Desde la facultad sostienen que el principal desafío es alcanzar consensos entre todos los actores involucrados: empresarios, Estado y usuarios. La intención es que exista un modelo único y transparente que permita discutir los valores del transporte sobre bases técnicas y no únicamente sobre estimaciones parciales o coyunturales.
La actualización del estudio podría transformarse en una herramienta clave para futuras revisiones tarifarias y para brindar mayor previsibilidad en uno de los servicios públicos más sensibles para la comunidad.



