Hay tenistas que construyen su carrera a partir de la regularidad. Otros, en cambio, parecen crecer cuando se enfrentan a una gran figura. A fuerza de triunfos resonantes, Thiago Tirante se va abriendo paso en este segundo grupo.
El platense, 65° del ranking ATP, volvió a demostrarlo este miércoles al derrotar por 7-5 y 6-3 al estadounidense Taylor Fritz, número 8 del mundo, en la segunda ronda del Masters 1000 de Montreal. Fue una victoria que sorprendió por el calibre del rival, pero que ya no resulta una casualidad si se observa un dato que empieza a convertirse en una marca registrada: Tirante ganó tres de los cuatro partidos que disputó ante jugadores ubicados entre los 10 mejores.
Los números son elocuentes. En 2024 sorprendió al ruso Andrey Rublev, también número 8 del mundo entonces, en el ATP 250 de Bastad, sobre polvo de ladrillo. Este año derrotó al estadounidense Ben Shelton, 9° del ranking, en el ATP 250 de Houston, sobre arcilla. Y ahora volvió a repetir la historia frente a Fritz, ubicado en el octavo puesto, esta vez sobre cemento y apenas dos días después de que el estadounidense conquistara el ATP 500 de Washington. Su única derrota ante un integrante de la primera fila del circuito mayor fue ante el ruso Daniil Medvedev (9°) este año, en los octavos de final del Masters 1000 de Roma.
Lejos de intimidarse ante los grandes nombres, Tirante parece encontrar una motivación extra. La prueba llegó incluso antes del partido. Luego de sufrir más de la cuenta para superar en su debut al canadiense Duncan Chan (606°), proveniente de la qualy, en el tie break del tercer set, el argentino anticipó cómo encararía el duelo con Fritz.
“Va a ser un partido interesante. No tengo nada para perder y me gustan estos desafíos. Fritz viene con ritmo y yo me voy a enfocar en mi juego y en lo que sé hacer”, anticipó.
Una vez en la cancha, el ex número 1 del mundo del ranking junior ejecutó el plan a la perfección y completó una de las mejores actuaciones de su carrera. En una hora y 28 minutos desactivó por completo las principales armas del estadounidense. Exhibió un tenis agresivo desde la línea de base, no cedió su servicio en ningún momento, salvó los cuatro break points que enfrentó y apenas perdió un punto con su primer saque durante todo el encuentro (se llevó 26 de 27 por esa vía). Además, conectó 9 aces y alcanzó velocidades de hasta 237 kilómetros por hora en el primer servicio.
Después de sellar la clasificación, Tirante analizó una victoria que puede marcar un antes y un después en su carrera. “Creo que hoy jugué a un nivel muy bueno para vencer a Taylor en mi primer partido contra él. Disfruté el momento y seguiré mejorando”, sostuvo. “Ayer no tuve buenas sensaciones, pero hoy fue diferente y creo que hice un muy buen partido”, amplió.
El triunfo ratifica un crecimiento que ya venía mostrando en los torneos de mayor jerarquía. Montreal representa el tercer Masters 1000 consecutivo en el que alcanza la tercera ronda, luego de sus actuaciones en Madrid y Roma. Su presente adquiere todavía mayor valor si se tiene en cuenta el contexto: hace apenas 20 días, Tirante se había visto obligado a retirarse en Bastad a raíz de una lesión abdominal.
La victoria frente a Fritz también le permitió al platense ingresar en un selecto grupo del tenis argentino: se convirtió en el tercer jugador en actividad con triunfos sobre rivales del Top 10 en dos superficies diferentes. Los otros dos son Francisco Cerúndolo y Sebastián Báez.
Con la confianza en su punto más alto, el platense buscará ahora dar otro paso en Montreal, donde enfrentará en la tercera ronda al australiano Alexei Popyrin (fue 19° del ranking y hoy ocupa el puesto 139), verdugo del argentino Román Burruchaga en el debut.
Más allá de su destino en este torneo, Tirante dejó un mensaje claro: cuando enfrente aparece uno de los mejores del mundo, él se hace fuerte.



