viernes, octubre 23, 2026
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La playa paradisíaca que se disfruta menos de una hora al día y está a 5 horas en avión de Buenos Aires: “Llegás tarde y desaparece”

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El mar se retira y, donde minutos antes había agua, aparece un camino de arena que se interna cientos de metros en el océano. A ambos lados, el agua turquesa y verde esmeralda completa un paisaje que parece imposible: decenas de turistas avanzan hacia el horizonte como si caminaran por encima del mar. Pero el espectáculo dura poco. Cuando la marea comienza a subir, el sendero vuelve a quedar cubierto y la postal desaparece.

Ese fenómeno natural convirtió al Camino de Moisés, en la playa de Barra Grande, en Maragogi, en uno de los atractivos más buscados del nordeste de Brasil. Para conocerlo no alcanza con llegar hasta la costa y esperar. Hay que consultar las tablas de mareas, elegir el día adecuado y estar en el lugar antes de que el agua vuelva a ganar terreno.

Leandro Hoop, un argentino de 37 años que lleva más de una década dedicado a compartir experiencias de viaje, lo comprobó durante unas vacaciones familiares. Había elegido Maceió como base para recorrer las playas de la región y reservó una jornada para conocer el famoso sendero de arena, que remite al episodio bíblico.

El Camino de Moisés, en Maragogi, Brasil, permite caminar cientos de metros mar adentro cuando la marea baja y deja al descubierto un extenso banco de arena

“Es una experiencia diferente, porque te metés unos 800 metros hacia adentro del mar y como que caminás por encima del mar, por decirlo de alguna manera”, contó en diálogo con Infobae.

La visita le permitió descubrir no solo uno de los paisajes más llamativos de Brasil, sino también un detalle que puede cambiar por completo la excursión: el tiempo disponible para disfrutarlo.

“Es algo rápido. Tenés aproximadamente entre 50 minutos y una hora para que vuelva a subir de nuevo la marea”, explicó. Y advirtió: “Si llegás un poquito tarde, desaparece. Te lo perdés”.

El fenómeno natural se disfruta durante un período breve: cuando la marea comienza a subir, el agua vuelve a cubrir el sendero de arena

Un camino que aparece cuando baja la marea

El Camino de Moisés debe su nombre a la semejanza con el relato en el que Moisés conduce al pueblo hebreo a través del mar. En este caso, no se trata de una división milagrosa de las aguas, sino de un fenómeno natural provocado por el movimiento de las mareas, que deja al descubierto un extenso banco de arena.

Cuando el nivel del mar desciende lo suficiente, el terreno queda expuesto y permite avanzar hacia el interior del océano sin que el agua supere los pies o los tobillos en los sectores más despejados. La experiencia cambia según la altura de la marea: cuanto más baja está, más visible queda el recorrido.

El viajero explicó que “el fenómeno alcanza sus mejores condiciones durante determinados ciclos lunares, especialmente alrededor de la luna nueva y la luna llena”, aunque no basta con conocer la fase lunar. “Lo fundamental es consultar la tabla de mareas específica de Maragogi para el día de la visita”, aconsejó.

Para encontrar el Camino de Moisés en su mejor momento, es fundamental consultar las tablas de mareas y llegar con anticipación a la playa

Como referencia, una altura de entre cero y 20 centímetros permite apreciar el banco de arena en condiciones especialmente favorables. Con niveles superiores, el camino puede seguir siendo transitable, pero el agua cubre parte de la superficie y la experiencia no es la misma.

Leandro y su familia se organizaron con anticipación para aprovechar el momento adecuado. Habían salido por la mañana desde Maceió y llegaron a la zona de Barra Grande cerca del mediodía, con la intención de coincidir con la bajamar. “Nosotros ya sabíamos más o menos el horario. La marea baja era a la una de la tarde”, recordó.

La recomendación es no esperar hasta el minuto exacto indicado en la tabla. Conviene llegar con anticipación para observar cómo se descubre el sendero y aprovechar el período de menor nivel del agua. Si el pico de bajamar está previsto para las 13, por ejemplo, lo prudente es estar en la playa bastante antes y seguir las indicaciones locales.

“Te metés unos 800 metros hacia adentro del mar y como que caminás por encima del mar”, contó Leandro sobre la experiencia en Barra Grande

El horario cambia cada día, por lo que una excursión que funciona a la mañana durante una fecha puede tener que realizarse por la tarde en otra.

Cómo es caminar mar adentro en una playa de Brasil

Barra Grande no es una playa aislada en medio de un paisaje completamente virgen. La zona tiene un pequeño núcleo de población, con características de pueblo pesquero y una infraestructura turística más sencilla que la de otros destinos brasileños.

“Al llegar, los visitantes encuentran estructuras de madera que delimitan el recorrido y carteles que identifican el Camino de Moisés”, describió. A lo largo del sendero también hay puestos y barras donde se ofrecen bebidas, además de espacios preparados para las fotografías.

“Está todo armado como para el turismo, para que se saquen fotos, para que compren tragos y demás”, describe Leandro.

A lo largo del Camino de Moisés hay estructuras de madera, barras y espacios preparados para que los turistas se saquen fotos y disfruten de bebidas frente al mar

Algunas de esas instalaciones incluyen hamacas y marcos de madera con el nombre del lugar, pensados para que los turistas se lleven una imagen de recuerdo. “Pero tomarse una fotografía en determinados espacios puede tener un costo adicional”, contó.

Para apreciar mejor el fenómeno natural, Leandro tomó unas imágenes aéreas con su drone que permiten observar su espectacularidad. “Lo que hay que tener en cuenta es que no es un sitio pensado para instalarse durante horas con una reposera, una sombrilla y todo lo necesario para pasar el día”.

Las piscinas naturales de Maragogi son otro de los grandes atractivos de la región: se visitan en excursiones embarcadas y permiten observar peces entre los arrecifes de coral

Por eso, el plan consiste en recorrer el sendero, sacar algunas fotos y disfrutar de la sensación de avanzar hacia el mar. “Después, lo habitual es trasladarse a otra playa para descansar, almorzar o pasar el resto de la jornada”, recomendó.

De Maceió a Maragogi: un viaje de dos horas y media

Leandro había organizado unas vacaciones de aproximadamente 15 días con su familia y eligió Maceió, capital del estado de Alagoas, como punto de partida para conocer distintos destinos de la región.

Maragogi se encuentra a unos 130 o 135 kilómetros de esa ciudad. Aunque la distancia puede parecer relativamente corta, el viaje por carretera le demandó alrededor de dos horas y media debido a las curvas y las características del camino.

“Nosotros habíamos alquilado un auto. Éramos muchos, entonces nos pareció mejor. Viajé con mi mamá, tres de mis hermanos con sus respectivas parejas y mis sobrinos. En total, éramos ocho personas, un grupo numeroso”, recordó.

Leandro Hoop visitó el Camino de Moisés durante unas vacaciones familiares por el nordeste brasileño y registró la experiencia con fotos y videos

El trayecto también requirió una planificación. No solo hay que calcular cuánto se tarda en llegar, sino también contemplar el tiempo necesario para estacionar, acercarse a la playa y ubicarse en el punto desde el que comienza el recorrido.

La marea no espera a los visitantes y llegar con retraso puede significar perder el principal atractivo de la jornada.

El Caribe brasileño y sus piscinas naturales

La visita al Camino de Moisés es apenas una parte de lo que ofrece Maragogi. La localidad ganó fama internacional por sus aguas cálidas y transparentes, con tonalidades que van del verde esmeralda al turquesa, y por las piscinas naturales que se forman en zonas de arrecifes de coral a varios kilómetros de la costa.

La visita al Camino de Moisés es apenas una parte de los bellos atractivos naturales que ofrece Maragogi

Ese paisaje le valió el apodo de Caribe brasileño, una comparación que Leandro entendió apenas llegó. “A primera impresión, cuando llegué a las playas, me hizo acordar a las playas de México, así el Caribe”, especifió.

Las piscinas naturales, conocidas en la región como galés, son otro de los atractivos más buscados. Se accede habitualmente mediante excursiones embarcadas y, cuando las condiciones de la marea lo permiten, los visitantes pueden nadar, practicar snorkel y observar peces de colores entre las formaciones coralinas.

Leandro señaló que “algunas excursiones incluyen una parada en esas piscinas y otra en el Camino de Moisés”, y que la combinación permite conocer dos de los paisajes más característicos de Maragogi durante una misma jornada, siempre que los horarios y las condiciones del mar sean compatibles.

Vista panorámica y aérea de cuando se va cerrando el Camino de Moisés

En su caso, después de completar el recorrido por el sendero, la familia eligió quedarse en otra playa de la zona para disfrutar del resto del día. “Hay una playa que es la más linda, que se llama Playa Antunes”, contó.

Allí alquilaron reposeras y una sombrilla, almorzaron y se instalaron durante varias horas frente al mar. Fue el complemento ideal para una visita que, en el Camino de Moisés, había estado marcada por el reloj.

La diferencia entre ambos lugares es importante para quienes organizan un viaje: mientras el sendero es una experiencia breve que depende estrictamente de la bajamar, las playas de los alrededores permiten descansar, bañarse y disfrutar del paisaje durante mucho más tiempo.

Leandro Hoop lleva más de diez años compartiendo sus experiencias de viaje y convirtió su antiguo blog en un trabajo que combina creación de contenido, turismo y consejos para viajar con poco presupuesto

Un creador de viajes que convirtió un hobby en su trabajo

La experiencia en Maragogi forma parte de una historia más amplia. Leandro Hoop lleva unos diez años dedicado a producir contenido de viajes, aunque su proyecto comenzó mucho antes de que las redes sociales se convirtieran en una herramienta habitual para mostrar destinos.

“Esto empezó como un hobby. Primero abrí una página web, un blog donde contaba mis experiencias, porque viajaba y había información que no encontraba”, relató.

Su intención inicial era compartir datos útiles con otras personas que quisieran recorrer los mismos lugares. Con el tiempo, el blog se convirtió en una plataforma desde la que comenzó a profesionalizar su actividad.

Durante varios años alternó viajes con distintos empleos. Trabajaba, ahorraba y, cuando reunía el dinero necesario, renunciaba para salir a recorrer el mundo. Pasó por tres o cuatro trabajos hasta que, en 2019, arrancó como cajero en una zapatería.

Después de dos años y medio en ese puesto, decidió emprender un viaje por Europa sin fecha de regreso. El plan se interrumpió cuando comenzó la pandemia y tuvo que volver a la Argentina.

Ese regreso inesperado terminó marcando un punto de inflexión. Con los viajes suspendidos, aprovechó el tiempo para escribir y ampliar la información de su blog. Cuando el turismo volvió a ponerse en marcha, empezó a generar ingresos con el proyecto.

“Al año siguiente de la pandemia, en 2021, cuando se reactivó el turismo, ahí empecé a ver que funcionaba, que recibía ingresos y demás”, recordó.

Desde entonces, logró dedicarse de lleno a la actividad. Actualmente, sus principales fuentes de ingresos son perfil de Instagram y su canal de YouTube @respiroviajes, a los que se suman colaboraciones con destinos, alojamientos, excursiones y servicios turísticos.

Su propuesta tiene un eje concreto: ayudar a otros viajeros a conocer lugares sin gastar de más. Para eso comparte consejos sobre cómo buscar vuelos, qué zonas elegir para alojarse y de qué manera reducir los costos durante un recorrido.

Entre sus estrategias están hospedarse en hostels y cocinar su propia comida cuando resulta más económico. También intenta identificar alternativas de transporte y alojamiento que permitan aprovechar un destino sin que el presupuesto se dispare.

A lo largo de sus viajes, calcula haber visitado más de 40 países, algunos en varias oportunidades. Aunque suele viajar solo, reconoce que hay momentos en los que le gustaría compartir ciertos paisajes con otra persona.

Actualmente se encuentra en Xalapa, en el estado mexicano de Veracruz, donde visita a su novia. Entre los destinos que todavía sueña con conocer menciona Egipto y el sudeste asiático. “Ojalá esos dos destinos pueda hacerlos en compañía de ella”, concluyó.