En medio de la conflictiva situación que atraviesa con el club, Julián Álvarez fue silbado por los fanáticos del Atlético de Madrid en la antesala del partido por la liga española contra el Villarreal que terminó 2-2. El incidente ocurrió cuando en las pantallas del estadio Metropolitano apareció la imagen del delantero argentino.
En las imágenes, que difundió la transmisión de la TV a cargo de ESPN, se puede ver cómo los hinchas reprobaron la aparición del número 19 del Aleti, suplente en el encuentro ante el Submarino Amarillo. Acto seguido, las cámaras tomaron al ex River Plate en el banco de los reemplazantes y su reacción fue una cara sin gestos evidentes. La misma actitud se vio de parte de la afición en el estadio cuando Álvarez entró a los 66 minutos del complemento.
Es más, más allá de los silbidos, se vio como varios fanáticos gritaban “fuera” en el instante del ingreso del atacante de la selección argentina al campo de juego. Es más, cuando terminó el encuentro, se retiró sólo hacia el vestuario mientras sus compañeros se quedaron saludando al público local.
La crisis entre Julián y Atlético de Madrid entró en un punto de máxima tensión después de la aparición de pancartas en su contra en la Ciudad Deportiva de Majadahonda, un episodio que profundizó un conflicto abierto desde que el delantero argentino manifestó su intención de dejar el club para jugar en Barcelona y que, según la prensa madrileña, ya presenta un escenario que parece ser “irreversible”.
El caso quedó atravesado también por la dimensión económica: en el entorno del futbolista se menciona una exigencia de al menos 150 millones de euros para negociar su salida, la misma cifra por la que el club rechazó una oferta previa del Real Madrid. Con contrato hasta 2030, el atacante sigue sin una salida acordada pese a que su postura ya fue trasladada a los dirigentes.
*Julián Álvarez fue abucheado cuando entró contra Villarreal
Las pancartas aparecieron junto a los campos de entrenamiento. Una decía “Julián fuera” y otra mostraba el número 19, su dorsal, junto a un símbolo de prohibición. Las imágenes circularon en redes sociales a través del Frente Atlético, una agrupación vinculada a aficionados del equipo rojiblanco. La tensión ya había escalado al estadio Metropolitano el miércoles, en el primer partido de la temporada. Aunque Álvarez no integró la convocatoria, recibió críticas desde la grada, y después de ese encuentro el entrenador Diego Simeone dijo que era “muy respetuoso con nuestra gente” cuando fue consultado por los insultos.
Según Marca, Álvarez comunicó al Atlético de Madrid que quiere irse para jugar en el Barca y su entorno sostiene que no evalúa otra alternativa: o pasa al club azulgrana o permanece en el conjunto madrileño. Esa posición, de acuerdo con el diario deportivo, fue comunicada a la dirigencia el 25 de mayo. Semanas más tarde, durante el Mundial, el propio jugador defendió públicamente que “lo mejor para todos era ‘una transferencia’”. La negativa del club a autorizar una venta al Barcelona no modificó esa hoja de ruta y dejó bloqueada la única salida que el delantero estaba dispuesto a aceptar.
En una rueda de prensa previa, Simeone se alineó con la postura institucional fijada por el máximo accionista y consejero delegado Miguel Ángel Gil Marín. “Creo que si el dueño del club habla de la manera que habló, no hay más. Es como en los juicios. No ha lugar. Está más que claro lo que expresó. Desde lo deportivo, queremos cuidar a la persona para que siga cuidando el nombre que tiene”, afirmó el técnico.
Ese es el núcleo del conflicto: el futbolista quiere marcharse exclusivamente a Barcelona y el Atlético se niega a venderlo a ese destino. Mientras esa diferencia se mantenga, el delantero continúa entrenándose con normalidad, pero sin una solución a la vista. En ese escenario otro de los clubes interesados en el delantero fue el Arsenal de Mikel Arteta. Pero el delantero argentino rechazó esa posibilidad porque su único deseo es seguir en España.
La opción inglesa también quedó debilitada por un factor ajeno al juego. Las restricciones de visado en Inglaterra complican que su familia pueda acompañarlo con la frecuencia que pretende, una razón que ya había influido antes en su distancia con el Manchester City. El proyecto deportivo del Arsenal sí le resultaba atractivo, ya que el conjunto de Londrés es campeón de la Premier League y subcampeón de la Liga de Campeones, con la intención de mantenerse entre los equipos de élite de Europa, pero ese escenario no alteró la decisión del atacante.
Álvarez acumuló 12 días de trabajo en Majadahonda con un semblante serio y apagado, según la descripción del medio madrileño. Volvió en la fecha prevista, no registró ausencias ni actos de indisciplina, aunque el desgaste con el entorno del club ya quedó expuesto. Fue incluído por Simeone para ser parte del equipo de cara al duelo contra Villarreal, que fueron sus primeros minutos en una temporada que empezó en medio de un conflicto que parece no tener final.



