
El gobernador bonaerense Axel Kicillof terminó su agenda en Nueva York, en la que la centralidad la tuvieron las reuniones orientadas a brindar previsibilidad a los mercados y a los acreedores de la Provincia de Buenos Aires. El mandatario evitó referencias a eventuales candidaturas y concentró sus intervenciones en la situación financiera provincial y nacional.
La escala central del viaje fue un encuentro con fondos de inversión que poseen bonos de la Provincia de Buenos Aires, un grupo con peso propio dentro del sistema financiero por su exposición a la deuda bonaerense. También mantuvo una reunión con representantes de 20 compañías que operan en Argentina.
Según pudo saber Infobae, Kicillof transmitió que la administración provincial cumplirá con los compromisos asumidos. El mensaje estuvo dirigido a despejar dudas sobre los próximos vencimientos y a potenciar el perfil de Kicillof en el escenario internacional con una eventual candidatura nacional. “Igualmente, no le preguntaron qué iba a ser en caso de ser presidente”, confió un testigo de las sucesivas reuniones.
Según pudo reconstruir este medio, los administradores de fondos sí buscaron conocer la mirada del gobernador sobre la situación nacional y sus perspectivas económicas del país. Kicillof respondió con números de la Provincia y remarcó que el distrito que gobierna reúne al 40% de la población argentina. El escenario que trazó fue, de mínima, acuciante.
En las reuniones también surgió una inquietud, aunque sin planteos taxativos, por el calendario de vencimientos de deuda nacional de 2027. De acuerdo con estimaciones de GMA Capital, consultora financiera argentina, ese año los pagos en dólares, que incluyen compromisos con el Fondo Monetario Internacional (FMI), bancos internacionales y deuda soberana, suman USD 23.621 millones. A ese monto se agregan vencimientos en pesos por $117 billones.
El ministro de Economía, Luis Caputo, afirmó en junio que los vencimientos hasta el cierre del mandato de Javier Milei estaban cubiertos. Días antes, el viceministro José Luis Daza había señalado que el equipo económico trabajaba para llegar a 2027 con un margen financiero suficiente. Ese contraste formó parte de las dudas que los fondos buscaron despejar durante las conversaciones con Kicillof.
Ante los tenedores de bonos, el mandatario bonaerense sostuvo que en lo que a él respecta, la Provincia no caerá en incumplimiento y que afrontará sus obligaciones a tiempo y según lo acordado. La definición buscó dar certezas sobre el perfil de pagos de Buenos Aires, en un contexto en el que los inversores siguen de cerca la capacidad de la Argentina y de los distritos subnacionales para atender sus deudas.
Con excepción de BlackRock, los fondos que participaron del encuentro habían ingresado en la reestructuración de la deuda bonaerense. Ese proceso concluyó en 2025, tras una negociación que se extendió durante varios años.
“Los tenedores de deuda entienden que la Provincia funciona, si no, no habrían entrado en el canje”, planteó uno de los participantes de la reunión entre Kicillof y los fondos.

La exposición del gobernador apuntó a ratificar que Buenos Aires cumplirá con las obligaciones que asumió. Entre las firmas que participaron de las reuniones estuvieron Eaton Vance, Vanguard, GoldenTree y Mesarete, además de BlackRock.
Kicillof también planteó que su visión económica no supone medidas de ruptura con la propiedad privada. De acuerdo con fuentes al tanto de las conversaciones, dejó entrever, con un matiz de ironía, que no habrá expropiaciones “ni nada por el estilo”.
En los distintos encuentros, Kicillof aclaró que no había viajado a Estados Unidos en carácter de candidato. La definición se dio mientras el gobernador buscaba concentrar la agenda en las cuentas provinciales, el esquema de pagos y su evaluación sobre el escenario económico nacional. Pero también luego de lo que fue el acto del Movimiento Derecho al Futuro en Avellaneda.
Varios de los tenedores de bonos y representantes de empresas que participaron de las reuniones ya conocían al mandatario por su paso como ministro de Economía durante la presidencia de Cristina Fernández de Kirchner. Esa relación previa, creen quienes estuvieron en la organización de los distintos encuentros, facilitó el intercambio con actores que siguieron la evolución de la deuda de la Provincia y la situación macroeconómica argentina.

Además del encuentro con bonistas, la otra reunión que más interés despertó fue la que incluyó a representantes de unas 20 empresas con presencia en el país. Allí, el eje estuvo puesto en las condiciones de actividad, el escenario macroeconómico y la necesidad de reglas previsibles para las inversiones y la operación de las compañías.
Kicillof buscó responder a las inquietudes de los ejecutivos con una exposición centrada en la situación bonaerense y en las perspectivas de la economía argentina. El mandatario entiende que el paso por Wall Street dejó un resultado positivo, en especial por la posibilidad de explicar de primera mano su posición ante inversores y empresas.
“No se trata de subordinarse como hace Milei”, dicen en el entorno del gobernador, aunque sí dar cuenta de que Kicillof puede moverse en el universo financiero y sentar a distintos empresarios en una mesa, en pleno corazón de la city.



