“Es necesario plantear una renovación. Tuve la responsabilidad y el orgullo de ser gobernador durante tres mandatos. Mi intención es propender a un esquema más competito y amplio en Chaco. Me veo empujando una etapa nueva. No tengo voluntad para volver a ser candidato”.
Jorge Capitanich, el hombre más fuerte y visble que tiene el peronismo en Chaco, se dio de baja de la competencia electoral del año que viene. No quiere volver a competir. Entiende que hace falta un recambio generacional en las candidaturas y está dispuesto a empujar ese movimiento político.
Con largo recorrido en el PJ, “Coqui”, como se lo conoce en el mundo de la política, es la primer cara reconocida, y con votos sobre su espalda, que se baja de la pelea electoral en su terruño. El peronismo tendrá que buscar en una figura nueva la cabeza de lista para intentar recuperar la gobernación, que actualmente está en manos de Leandro Zdero, un radical muy cercano al gobierno de Javier Milei.
“Estoy convencido que se va a ganar en Chaco. La gestión genera un desgaste. Hay que empujar que otros hombres y mujeres tengan la misma voluntad. Porque sino estás obturando los procesos de cambio. Es un dato de la realidad que la gente te dice: ‘¿A mi cuándo me toca?’”, sostuvo, en referencia al ascenso de nuevas figuras del peronismo chaqueño, en una entrevista con el canal de streaming LACA.

Uno de los nombres que aparece para la renovación es el de Juan Manuel “Juanchi” García, intendente de Machagai. Otro es el de la jefa comunal de Barranqueras, Magda Ayala, que el año pasado jugó por fuera del esquema del PJ en la elección local, pero después cerró un acuerdo de unidad con Capitanich, que encabezó la boleta de senadores nacionales. Un tercer nombre que suena en la política chaqueña es el de Javier Martínez, intendente de Margarita Belén.
García es el mejor posicionado en el peronismo chaqueño. Se ubica en la línea de trabajo de Capitanich y está caminando la provincia en búsqueda del apoyo de otros intendentes del diverso, y extenso, mundo del justicialismo. El jefe comunal quiere ser quien encarne el fuerte recambio generacional que implicará la salida del actual senador de la cancha electoral.
Capitanich tiene mandato en el Senado hasta el 2031. Sin embargo, en algunas oficinas del peronismo vinculan su nombre a una fórmula nacional. Es un dirigente con buen vínculo entre los gobernadores, y que tiene mantiene el equilibrio en el medio del conflicto kirchnerista. Tiene relación con Cristina Kirchner, pero también con Axel Kicillof.
Un mes atrás el senador fue anfitrión en la visita del gobernador bonaerense a Chaco y lo respaldó en un acto con la delegación local de la CGT. En esa jornada política llevada adelante en Resistencia, Capitanich le hizo un guiño al Kicillof. “Bienvenido, Axel, bienvenido al pueblo trabajador. A trabajar fuerte el 2027. Trabajemos juntos para ganar y para la victoria”, aseguró,

El ex mandatario chaqueño es de los que cree que el peronismo tiene que hacer todos los esfuerzos necesarios para ampliar y, al mismo tiempo, unificar las distintas facciones del justicialismo. La clave de un eventual triunfo es la unidad. Entonces considera imprescindible que la dirigencia peronista discuta un programa nuevo que sirva para acordar el mejor perfil que represente la idea.
La decisión de Capitanich de no jugar como candidato a gobernador es un mensaje que traspasa las fronteras chaqueñas y viaja hacia distintas terminales del peronismo. En el 2027 de comenzar una nueva etapa del peronismo en varias provincias y también a nivel nacional. Asi lo entienden un amplio grupo de dirigentes que aspiran a que el PJ tenga un cambio de conducción profundo. No solo a nivel nacional sino en todas sus ramificaciones.



