
El Congreso Judío Latinoamericano (CJL), junto al Ministerio de Relaciones Exteriores de Israel, llevó adelante el Foro Latinoamericano de Combate al Antisemitismo, un encuentro de alto nivel que reunió a máximas autoridades de los países de la región para analizar la dimensión del fenómeno y avanzar en respuestas conjuntas.
Entre los asistentes estuvieron el presidente de la Cámara de Diputados de Paraguay, Raúl Latorre; la presidenta de la Suprema Corte de Justicia de Uruguay, Doris Morales; el comisionado de la Organización de los Estados Americanos (OEA) para el combate al antisemitismo, Fernando Lottemberg; la representante de Argentina ante la Alianza Internacional para el Recuerdo del Holocausto, Fabiana Loguzzo, y el presidente de la Cámara Federal de Casación Penal de Argentina, Diego Barroetaveña.
Durante la apertura, Claudio Epelman, director ejecutivo del Congreso Judío Latinoamericano (CJL), planteó que la responsabilidad de las sociedades frente a la discriminación no se limita a condenar los ataques, sino que también implica actuar para prevenirlos.

“Los incidentes contra judíos no es lo que hace que una sociedad sea antisemita. Lo que hace que una sociedad sea antisemita es cuando esos hechos no se combaten. Cuando no se previenen. Cuando se guarda silencio y se muestra indiferente”, sostuvo.
Arezoo Hersel-Rohila, directora del Departamento para el Combate al Antisemitismo y el Recuerdo del Holocausto de la Cancillería israelí, convocó a los gobiernos de la región a incorporar el reconocimiento y el abordaje del antisemitismo en sus políticas nacionales contra la discriminación y los delitos de odio. También señaló la necesidad de comprender las expresiones contemporáneas del fenómeno, incluidas aquellas vinculadas con Israel.
“Nuestra responsabilidad es ir más allá de las declaraciones y garantizar que los compromisos que compartimos se traduzcan en acciones concretas y significativas”, afirmó.
La apertura concluyó con la intervención de Mario Bramnick, presidente de Latino Coalition for Israel (LCI), quien destacó la responsabilidad de los referentes religiosos y de la sociedad frente a los discursos de odio. “Es una responsabilidad de los líderes religiosos y de la sociedad en su conjunto enfrentar al antisemitismo”, expresó.

Luego del mediodía, se realizó una sesión plenaria conjunta con la Alianza Internacional para el Recuerdo del Holocausto (IHRA), que presentó por primera vez su trabajo en América Latina y abrió un espacio de diálogo y cooperación con los países de la región.
La instancia contó con la participación de Jack Terpins, presidente del Congreso Judío Latinoamericano; Marcelo Mindlin, presidente de la IHRA; Michaela Küchler, secretaria general del organismo; Ahuva Spieler Reshef, embajadora de Israel en Argentina, y el rabino Yehuda Kaploun, enviado especial de Estados Unidos para Monitorear y Combatir el Antisemitismo.
Durante su intervención, la diplomática israelí hizo hincapié en la importancia de mantener viva la memoria histórica y renovar el compromiso frente al antisemitismo. “Si el odio se ha vuelto viral, hagamos que el coraje democrático de defender la verdad histórica sea una fuerza imparable. La historia no la escriben los que guardan silencio; pertenece a los que eligen sostener la conversación. Por eso estamos aquí”, manifestó.

A lo largo de las jornadas, los participantes abordaron distintas dimensiones del antisemitismo contemporáneo. Entre los ejes de discusión estuvieron su evolución en América Latina después del 7 de octubre, su propagación en los entornos digitales, la distorsión y banalización del Holocausto, el papel de los Estados y de la Justicia, y los desafíos que plantea la inteligencia artificial.
También se desarrollaron espacios de intercambio sobre la responsabilidad de los líderes religiosos frente a los discursos de odio y el papel de las instituciones en la construcción de sociedades más resilientes.
En ese marco, Epelman volvió a referirse a la necesidad de coordinar respuestas frente al crecimiento de las expresiones antisemitas. “El crecimiento del antisemitismo y sus nuevas manifestaciones constituyen una señal de alarma que exige mucho más que diagnósticos: demanda compromiso, cooperación, diálogo y acciones coordinadas”, afirmó.



