Los detenidos de la Alcaidía 1 de la Ciudad de Buenos Aires mantuvieron retenido a un celador de la Policía de la Ciudad durante una toma iniciada tras un enfrentamiento entre internos. En una comunicación telefónica con LN+, minutos antes de liberar al guardia, atribuyeron la protesta a las condiciones de alojamiento, la falta de duchas y las restricciones para comunicarse con sus familias.
El conflicto se desarrolló en la dependencia ubicada en Lavalle al 400, en pleno microcentro porteño, mientras la Policía de la Ciudad desplegó un operativo para recuperar el control del sector donde permanecen los reclusos. Fuentes de la fuerza indicaron a Infobae que no existía peligro de fuga y que, hasta ese momento, no se habían reportado heridos.
Uno de los hombres que habló con el canal afirmó que en la celda había 35 detenidos junto con el policía retenido. También sostuvo que la mayoría está presa por robo y que la medida no busca obtener beneficios penales ni organizar una evasión.
“Él se encuentra bien. En este momento se encuentra bien. No tiene ningún problema, no está lastimado, no, nada”, dijo uno de los internos al ser consultado por el estado del agente. Minutos después lo liberaron.
El entrevistado se presentó como detenido por robo agravado y confirmó que el uniformado permanecía dentro del espacio ocupado.
La llamada expuso las demandas que los presos plantearon durante la toma. “Estamos re derrumbados acá”, manifestó uno de ellos, antes de enumerar problemas vinculados con la higiene, los alimentos y el contacto familiar.

Según su relato, la comida llegaba “en mal estado”, no contaban con duchas y solo disponían de teléfonos provistos por el servicio penitenciario para hablar con allegados. El detenido también afirmó que no pudo comunicarse con su familia durante el Día de la Madre.
Una celda con seis sectores y reclamos por las condiciones de detención
Santiago Lucas Melo, quien se identificó como el “delegado” de la Alcaidía de la Base 451, tomó luego el teléfono y explicó que cumple una función de representación entre los presos. Ante la consulta de la periodista, señaló que estaba “a cargo” de los demás internos.
Melo aseguró que el reclamo se originó por una situación que consideró injusta y negó que el grupo buscara privilegios. “Primero, no queremos un beneficio. Estamos pidiendo por nuestro derecho una ducha digna”, afirmó durante la entrevista emitida por LN+.
El detenido sostuvo que los presos se bañaban con botellas y que la dependencia tenía seis celdas. “Somos 35 todo el día encerrados dentro de la celda”, expresó, al describir el nivel de hacinamiento denunciado por quienes participan de la protesta.
También comparó la situación con la de otras alcaidías de la Capital Federal. Según su versión, existen cerca de 50 dependencias donde los detenidos pueden salir a caminar, una posibilidad que, afirmó, no tenían en ese lugar.
Entre los reclamos mencionó limitaciones para recibir alimentos durante las visitas, como pollo con hueso, arroz y harina. Cuestionó además que los encuentros con familiares duren media hora y reiteró que el pedido no estaba relacionado con una salida anticipada ni con una fuga.
“Nadie quiere beneficio. Estamos luchando por nuestro derecho, nada más”, sostuvo Melo. Sobre la posibilidad de escapar, fue tajante: “No nos queremos dar a la fuga. Es mentira que nos vamos a dar a la fuga. Nos vamos a ir todos por la puerta grande una vez cumplida la condena”.
La conversación se produjo mientras la situación continuaba dentro de la comisaría.
En un tramo final de la comunicación, las voces dentro de la celda hicieron referencia a la llegada de comida y a la presencia de un juez. La transmisión registró pedidos para que llevaran pizzas y frases vinculadas con los traslados, aunque el diálogo se volvió confuso por las interrupciones y los gritos de otras personas presentes.
Los registros audiovisuales fueron filmados por los propios presos dentro de la celda. En uno de ellos se observó una puerta de acceso al sector bloqueada con distintos objetos; en otro, un grupo intentaba romper una de las puertas internas.
Al lugar llegaron ambulancias del Sistema de Atención Médica de Emergencia, camiones de Bomberos y patrulleros. La Policía de la Ciudad sumó un grupo de la División de Operaciones Especiales, psicólogos, un negociador y miembros del Departamento de Operaciones Urbanas de Contención.
La toma ocurrió mientras se realizan traslados de detenidos desde la cárcel de Villa Devoto hacia el nuevo penal de Marcos Paz. El proyecto del Gobierno porteño contempla que, en el futuro, también sean derivados allí los presos alojados en comisarías de la Ciudad de Buenos Aires.



