Los cancilleres de Argentina y Brasil, Pablo Quirno y Mauro Vieira, coincidieron este viernes en la reunión de ministros de Relaciones Exteriores del G20 en Atlanta, en el primer cruce diplomático entre ambos países desde que Flávio Bolsonaro cruzó territorio argentino para viajar a Miami tras perder el balotaje del domingo, y en medio de la negativa del presidente Javier Milei de reconocer el triunfo de Lula da Silva.
El encuentro, que se extenderá hasta mañana, es encabezado por el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio. En un contexto de fuerte deterioro de las relaciones bilaterales entre Buenos Aires y Brasilia, ninguna de las dos cancillerías confirmó una reunión bilateral entre Quirno y Vieira, según supo Infobae.
Esta semana, el vocero presidencial Adrián Ravier sostuvo que la administración libertaria había “tomado nota del resultado” en Brasil y descartó una declaración formal, en contraste con el apoyo público y reiterado que Milei brindó a Bolsonaro durante la campaña, con insultos directos al mandatario brasileño que logró su reelección.
A ese escenario se sumó la polémica por la salida de Flávio Bolsonaro de Brasil. El senador, ya en Miami, difundió una carta en la que agradeció a Milei “su coraje, su sentido de la justicia y la legalidad”, sin precisar qué intervención tuvo el gobierno argentino en su traslado. También agradeció a Donald Trump por recibirlo junto a su familia. En paralelo, reiteró sus acusaciones de fraude en el balotaje y anunció que conducirá la oposición desde Estados Unidos una vez que pierda su inmunidad parlamentaria en enero.
El vínculo entre Buenos Aires y Brasilia ya arrastraba un deterioro severo antes del episodio Bolsonaro. Ambos gobiernos mantienen sus relaciones diplomáticas reducidas al nivel de encargados de negocios desde agosto, cuando Milei viajó a Brasil para apoyar a Bolsonaro en la campaña y calificó a Lula de “basura socialista”, “corrupto” y “presidiario”, entre otros términos. Itamaraty respondió convocando a su embajador en Buenos Aires para consultas y expulsando al representante argentino.
La salida de Bolsonaro generó pedidos de informes en el Congreso argentino. Legisladores opositores exigieron que el Ejecutivo explique qué papel tuvieron los organismos nacionales en el traslado y si existió coordinación con autoridades extranjeras. La oposición señaló que la Argentina fue especialmente exigente con otros ingresos y salidas de extranjeros, en contraste con la facilidad con que Bolsonaro cruzó la frontera.
Más allá del contexto político bilateral, la reunión de Atlanta comenzó con un temario que estructuran la cumbre de líderes del G20 prevista para diciembre en Miami. Rubio planteó como prioridades de Washington la libertad de navegación en el estrecho de Ormuz, el mar Rojo, el mar Negro y el mar de China Meridional, así como la seguridad energética y alimentaria y la preservación de las cadenas de suministro de minerales críticos.
Según reportó EFE, la reunión de ministros de Exteriores no contará con la tradicional foto de familia debido a la oposición de los representantes europeos a aparecer junto al ministro ruso de Exteriores, Serguéi Lavrov, por la guerra de Ucrania.
La foto de familia, prevista para esta mañana, fue eliminada de la agenda, aunque se desconoce si se realizará algún tipo de imagen paralela sin la presencia del representante ruso.
“En este momento, parto de la base de que no habrá ninguna foto de familia. En cualquier caso, no habrá ninguna foto de familia en la que nuestros socios europeos aparezcan junto al señor Lavrov”, confirmó a la prensa el ministro alemán de Exteriores, Johann Wadephul, a las puertas del recinto donde se celebra la cumbre.
A pesar de la discrepancia, los ministros sí se sentaron en torno a la mesa, presidida por Rubio, para abordar durante dos días los principales retos geopolíticos.



