
El Gobierno evalúa si conviene y/o vale la pena enviar una comitiva a Estados Unidos para darle respaldo a Donald Trump en unas elecciones que se vislumbran complicadas para los republicanos. Sin embargo, varios diputados ya tienen definido ir juntos, invitados por la Cámara de Comercio de Estados Unidos. Lo cual podría generar un alargamiento de los tiempos para el eventual debate en el recinto del proyecto de Defensa de la Soberanía de Malvinas que apadrina y sobre el que decidió apoyarse especialmente Javier Milei, y sobre el cual ya se están imprimiendo cambios para asegurarse un pronto dictamen.
La posibilidad de ir al recinto aún es ciencia ficción, dicen en el oficialismo. Aún no están las firmas para que avance la iniciativa, entre dudas de aliados y fuerte presión de los opositores duros. Y si bien en el plenario de comisiones previsto para el próximo martes intentarán darle luz verde al proyecto, algunas voces propias y afines advierten dificultades.
Javier Milei todavía no definió si irá en persona a EE.UU. y nada está confirmado, admiten en la Casa Rosada. La decisión dependerá de una serie de factores. El Presidente estuvo en Nueva York por la Asamblea General de la ONU y en Washington por la gala de la Fundación Herencia Hispana, dos viajes en pocas semanas. Ahora sopesa si vuelve, y cuánto le conviene hacerlo. Las encuestas anticipan una elección difícil para el Partido Republicano, y en el oficialismo evalúan si corresponde estar presente, y con qué nivel de representación. Por lo pronto, según pudo reconstruir este medio, los cielistas no serían de la partida.

Puertas adentro, en el Gobierno relativizan el impacto de un mal resultado para Trump y dicen que no les molesta que pierda, porque se trata de una elección legislativa y no presidencial. Esa misma mirada explica el desinterés de algunos de los invitados. Entre quienes declinaron las invitaciones para viajar, el razonamiento es que unas elecciones de medio término no son lo suficientemente relevantes como para justificar el traslado. “Prefiero quedarme en casa”, resumen, mientras hacen otros planes para esas fechas.
Sí irán varios diputados libertarios y de PRO, invitados por AmCham, durante la semana de los comicios del 3 de noviemnbre. Y sus ausencias, advierten en el oficialismo, podrían postergar el eventual debate en el recinto.
El viaje de los que sí van confirmados a Washington tiene un efecto inmediato en el Congreso. Con varios diputados en Estados Unidos, el oficialismo no lograría asegurarse el quórum para sesionar el primer miércoles de noviembre. Y después viene el Papa.
Si el Vaticano lo confirma -aun hay dudas debido a su estado de salud-, León XIV llegará a la Argentina entre el 8 y el 11 de noviembre, y en el oficialismo no quieren sancionar nada durante esos días. Es otra semana que “se pierde”. Por eso la fecha que manejan hoy es el 18 de noviembre, junto con el Presupuesto, aunque aclaran que la idea es llevar el proyecto al recinto “lo antes posible”, si los números lo permiten.
En ese contexto, el Ejecutivo apuró cambios para asegurarse el dictamen. La decisión se terminó de tomar después de que funcionarios norteamericanos que responden al jefe del Departamento de Estado de Trump, Marco Rubio, manifestaran su preocupación por el efecto de la nueva norma para sus empresas. Y de que, posteriormente a la advertencia, fueran recibidos por Milei, y por Luis Caputo junto a Santiago Caputo.
El Gobierno ya “redefinió el alcance de las sanciones”, dijeron fuentes oficiales sobre las modificaciones acordadas en la reunión de trabajo que reveló Infobae ayer, entre la secretaria de Legal y Técnica, María Ibarzábal y la diputada Silvana Giudici, con sus equipos. A la que se sumó, al final, Santiago Caputo, ideólogo de la iniciativa.

Los cambios se presentan como un ajuste técnico y no como una concesión. “Había artículos muy amplios, sin delimitar el alcance de las sanciones administrativas y las excepciones. Eso es lo que están tratando de instalar que pidió Estados Unidos, pero en realidad eran cosas que había que pulir del texto original, porque son medidas muy novedosas que no habían sido tomadas nunca en nuestro país”, dijo un impulsor del proyecto.
La versión oficial insiste en que la letra no cambia en lo esencial y descartan de plano la posibilidad de que se separe en varias normas, como pedía el kirchnerismo: “Sigue igual. Y no se divide, nunca pensamos en dividir nada”, se plantaron.
Donde sí hay diferencias -con la oposición pero también en el propio Gobierno- es en la integración del Consejo de Seguridad Nacional que buscan crear y que interesa especialmente a Caputo. En Balcarce 50 quieren que quede tal cual está redactado, sin intervención de representantes legislativos, excepto en una comisión de seguimiento, aparte. Los bloques, en cambio, insistirán para que el Congreso tenga un lugar en el órgano. Es un punto que puede terminar condicionando los votos. Y desde el PRO sospechan que las diferencias en el propio Gobierno por este punto podrían jugarle en contra.
Entre los aliados del oficialismo ya lo advierten y marcan: “Una cosa es la posición del Ejecutivo y otra es la realidad de los votos. Somos prudentes hasta el martes que estemos en el plenario”.
El plenario del martes es, entonces, la primera prueba. Allí se verá cuánto de lo que el Gobierno presenta como una corrección técnica alcanza para ordenar el apoyo de los bloques, y cuánto de lo que reclaman los aliados el oficialismo está dispuesto a aceptar antes de que el reloj, entre las elecciones en Estados Unidos y la visita del Papa, los acerque al fin de las ordinarias. Con todo, en Casa Rosada como en el Congreso son optimistas y creen que se aprobará no sólo en Diputados sino que se transformará en ley en el Senado antes de fin de año, quizá, en una extensión o en extraordinarias. Si no hay sesión el miércoles 28 de octubre ni la semana siguiente, y con la visita del Papa León XIV luego, el oficialismo apunta al 18 de noviembre.



