
A las distintas tribus del peronismo les cuesta mucho llegar a acuerdos que demuestren la voluntad de caminar juntos rumbo a 2027. Ni siquiera la oposición a Javier Milei los une en su totalidad. Pero cada tanto aparecen temas externos que sacuden la agenda política y provocan una reacción inmediata en el armado opositor.
En los últimos dos días, después de las críticas del Presidente a Luiz Inácio Lula da Silva y la visita a la Argentina de Kristalina Georgieva, el peronismo se unió en un discurso público unificado. Con los mismos matices y con el mismo ímpetu.
Las distintas tribus justicialistas apuntaron contra el jefe de Estado luego de llamar a su par de Brasil “ladrón” y “presidario”, y que apuntara contra su gobierno al decir que en el país vecino se sufre “el riesgo Lula”, como en Argentina está “el riesgo Kuka”, y al pedirle al candidato Flávio Bolsonaro que pare “la basura socialista”.
“La Argentina respeta a las naciones hermanas y apuesta a la integración regional. Milei no representa el sentir del pueblo argentino. Brasil es nuestro principal socio comercial. Con estas provocaciones, Milei pone en riesgo inversiones, exportaciones, miles de puestos de trabajo y los intereses de la Argentina. La relación con Brasil merece responsabilidad, no provocaciones”, sostuvo Axel Kicillof.

El Frente Renovador, que lidera Sergio Massa, se pronunció en el mismo sentido. Aseguraron que de la relación con Brasil dependen miles de Pymes, industrias y empleos argentinos y advirtieron de la gravedad de causar un conflicto diplomático con el principal socio comercial de la Argentina.
Remarcaron que la relación bilateral debe sostenerse sobre el diálogo, el respeto y una agenda común orientada a la producción, el trabajo y el crecimiento con inclusión; y cuestionaron que el Gobierno nacional priorice la confrontación política por sobre los intereses estratégicos de la Argentina.
“Trabajador metalúrgico, líder sindical, valiente contra la dictadura, mejor presidente de la historia de su país, se sobrepuso a tres derrotas electorales hasta llegar al gobierno, víctima del lawfare, amigo de Argentina, compañero de Néstor y Cristina. Como a ella, lo secuestraron, pero salió libre y volvió a ser presidente”, escribió la diputada provincial y referente de La Cámpora, Mayra Mendoza.
El sanjuanino Sergio Uñac planteó que a “los argentinos no les sirven las peleas ni las faltas de respeto hacia un país hermano como Brasil, y nuestro principal socio comercial” y sostuvo que “la política exterior debe ser seria, inteligente y responsable” .“Insultar a un aliado estratégico para el desarrollo de nuestras economías regionales y el trabajo de miles de argentinos es absolutamente irresponsable”, precisó.

“Independientemente del error político que implica involucrarse en la elección de un país hermano como el de Brasil y agredir a un gran dirigente como Lula, es una torpeza atacar a su presidente”, explicó el entrerriano Guillermo Michel, que es parte del PJ Federal.
En esa misma línea argumental, agregó: “Brasil es el principal destino de las exportaciones de Argentina: a junio de 2026 acumula el 14% del destino de los productos que Argentina vende al mundo. La Argentina, la industria argentina y el trabajo argentino están por sobre cualquier alineamiento político de los dirigentes de turno en nuestro país”.
En coincidencia con el sector mayoritario del peronismo nacional también estuvo la cordobesa Natalia de la Sota. “La inaceptable seguidilla de insultos de Javier Milei contra el presidente democrático de la nación hermana de Brasil es una conducta irresponsable que no representa al pueblo argentino. Milei convirtió la violencia verbal y la descalificación en una forma de hacer política. Ataca al adversario, degrada el debate democrático y reemplaza la seriedad institucional por la provocación permanente”, afirmó.
Hubo una unidad de criterio y de argumentos muy marcada en las distintas vertientes del peronismo. Una unidad que también se vio reflejada en los cuestionamientos a la llegada de la titular del Fondo Monetario Internacional, Kristalina Georgieva, a la Argentina.

“No deja de llamar la atención que sea la primera vez que en 8 años el FMI hace pie de esta manera en el país. Socarronamente, podríamos decir que vino a inventariar las garantías de pago desde donde se va a cobrar el FMI, la visita a Vaca Muerta”, explicó Máximo Kirchner en una entrevista con C5N.
El líder de La Cámpora sostuvo también que la visita de Georgieva “viene a fortalecer o a dar una sensación de certezas y seguridad que la economía argentina ya no puede explicar por sí misma” y avisó: “Lo que vimos los argentinos y las argentinas hoy es la llegada de quien realmente a pesar de no conocer nuestra cultura, nuestra idiosincrasia, nuestro territorio, gobierna el país”.
Kirchner presentó ayer un proyecto de ley que busca recuperar para el Congreso la decisión sobre el endeudamiento externo con el objetivo de que ninguna operación de crédito se decida por decreto. Propone distinguir con claridad lo que se debe pagar siempre (la cuota) de aquello que fue una decisión política tomada por fuera de las reglas (el excedente), según explicaron en el camporismo. Es decir, que haya una diferencia formal entre lo obtenido como parte del préstamo y lo que llegó como parte de un acuerdo político con el gobierno de Mauricio Macri.
Esa es una propuesta que, tiempo atrás, también había hecho el ex titular de la Aduana Guillermo Michel, quien subrayó la necesidad de que el peronismo tenga un acuerdo sólido sobre ese tema porque es fundamental abarcarlo en el caso de que les toque ser gobierno.
“No creo que la señora Kristalina Georgieva traiga algo nuevo para la Argentina, el FMI nunca lo trajo”, sostuvo el Jefe de Gabinete bonaerense, Carlos Bianco, sobre la visita de la titular del organismo internacional. Y agregó: “Desde el año ’56 que Argentina ingresa al FMI, en el marco de la revolución fusiladora y hasta el día de hoy, el FMI nunca trajo nada bueno para la Argentina”,
Es decir, que existen coincidencias entre distintos sectores respecto a cómo plantear la negociación por el pago de la deuda y la postura de un eventual gobierno peronista frente al Fondo. Un puñado de coincidencias en el medio de un mar de diferencias.



