El partido de Messi en su vuelta al Inter Miami tras despedir a su padre: su intento de gol olímpico y el gesto que le robó una sonrisa

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Horas después de aterrizar en Florida tras despedir a su padre, Jorge Messi, quien falleció en Rosario el último sábado, Lionel Messi decidió apelar a su remanso, su pasión: la pelota. Así, se puso a disposición del Inter Miami, que este miércoles afrontaba un partido clave ante León por la Leagues Cup. En el Nu Stadium, apareció en el banco de suplentes. Pero no se aguantó mucho sentado: ingresó tras el descanso por Daniel Pinter, quien había abierto el marcador en el filo del primer tiempo.

La primera señal de que iba a saltar al campo se dio en el grito de Pinter, luego de un balón largo de Rodrigo De Paul y del centro de Ian Fray. La Pulga, de 39 años, celebró con sus compañeros y se marchó al vestuario antes del final de la etapa inicial. En la primera pelota que tocó, buscó el arco, y se encontró con la resistencia del arquero Oscar García. El público reconoció su gesto de reintegrarse al plantel pese al dolor con una ovación.

El segundo tiempo regaló una catarata de emociones. Daniel Arcila puso el 1-1 tras una contra que dejó en evidencia el mal retroceso del elenco rosa; el dueño de casa volvió a ponerse en ventaja tras un córner ejecutado por Messi y una arremetida de Yannick Bright, y Juan Domínguez rubricó el 2-2 con un gran remate.

Sus compañeros lo buscaron al Diez cada vez que pudieron. A los 67, tras una pared con De Paul, se introdujo en el área y el ex San Lorenzo Jhohan Romaña lo frenó. En la continuidad de la acción, terminó usando los brazos para detenerlo y, curiosamente, con la pelota fuera de los límites del campo, lo abrazó y lo alzó. El gesto le arrancó una sonrisa al argentino.

A los 74, intentó el gol olímpico, pero el guardameta le adivinó la intención y alcanzó a rechazar con los puños. Sin embargo, con el equipo muy jugado, León logró el 3-2 a partir de una genialidad del hombre clave que ingresó desde el banco: Díber Cambindo. El colombiano asistió de pecho para que Arcila lograra otro gol.

Pero Messi no se rindió. Primero, encadenó gambetas para quedar en posición de disparo, pero lo bloquearon. Luego, sacó un zurdazo cruzado que García contuvo con dificultad. También le ofreció una deliciosa asistencia a Gonzalo Luján, pero el zaguero cabeceó débil y no logró convertir. Sin embargo, no pudo dar vuelta el resultado y evitar la eliminación. Tras el pitazo final, saludó a algunos de sus adversarios y se marchó al vestuario.

Messi y el Inter Miami tendrán pronta revancha: este sábado, desde las 21.30, visitarán a Nashville, líder de la Conferencia Este, por la Major League Soccer. Allí, tal vez el destino y su talento le regalen al capitán la chance de homenajear a Jorge con un gol.

El abrazo de Romaña a Messi (Photo by Rich Storry / GETTY IMAGES NORTH AMERICA / Getty Images via AFP)

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