Carlos Abriata es socio y Managing Partner de Secutix y CEO de Fantix, la empresa que desarrolló la plataforma tecnológica de ticketing que usa la FIFA para gestionar y vender las entradas de la Copa del Mundo 2026. Nacido en Salta, este empresario argentino radicado en Miami lleva años trabajando con los organismos más grandes del fútbol mundial —UEFA, CONMEBOL, equipos de la Premier League— y también en tenis y Fórmula 1.
El próximo viernes, Argentina juega los octavos de final ante Cabo Verde en el Hard Rock Stadium de Miami Gardens, con capacidad para 65.000 espectadores. El partido concentra una demanda extraordinaria: compañías como Aerolíneas Argentinas aumentaron la frecuencia de sus vuelos hacia Miami, a lo que se suma la comunidad argentina residente en Florida —el estado con mayor concentración de argentinos en Estados Unidos— y el interés de miles de sudamericanos por ver a Lionel Messi posiblemente en su último Mundial. Las entradas del mercado primario se agotaron hace semanas y la única disponibilidad oficial que resta es la reventa organizada por la propia FIFA en su plataforma. Los precios allí reflejan esa presión: cuando se especulaba con que el rival de Argentina podía ser Uruguay o España, los tickets de reventa arrancaban en los USD 5.000. Con la clasificación de Cabo Verde, bajaron a cerca de USD 3.000, valores que aun así triplican y cuadruplican los precios a los que esas mismas entradas se vendieron originalmente.
En esta entrevista, Abriata explica cómo funciona el sistema de tickets del Mundial más grande de la historia, dónde conseguir entradas para el próximo partido y por qué le preocupa el rumbo de Boca Juniors.
¿Cómo se generó su vínculo con la FIFA?
Yo soy argentino, nací en Salta, me tocó estudiar afuera. Estuve en diferentes rubros: oil&gas, también me metí muy fuerte en el rubro inmobiliario en el 2008 cuando explotó la burbuja inmobiliaria en Estados Unidos y a raíz de eso terminé radicándome gran parte de mi tiempo en Miami. En paralelo, armamos una empresa de tecnología enfocada en eventos de alta demanda.
Una cosa llevó a la otra y terminamos trabajando con FIFA, UEFA, CONMEBOL, y varios equipos de la Premier. No solo en fútbol, también en otros rubros: tenis, Fórmula 1.
Y ahora el Mundial
En este momento estamos en medio del torneo más grande que jamás hemos hecho, este Mundial extra large de cuarenta y ocho equipos, que encima está en tres países. Para resumir la magnitud del Mundial, son casi siete millones de entradas. Hasta ahora tenemos todos los estadios llenos, así que muy contento, con mucho trabajo y avanzando.
Para clarificar: ¿su empresa le provee el software de venta de entradas a FIFA?
Correcto. Es una empresa de tecnología y lo que hace es proveer soluciones, desarrollos tecnológicos y aplicaciones para organizadores de eventos. Es diferente a una ticketera normal. Es una empresa de software.
Imagino que debe haber sido un desafío importante trabajar en la organización de los tickets para este Mundial, con cantidad récord de partidos y con el antecedente de una plataforma que en otras copas del mundo había sido cuestionada por los hinchas.
Sí, lógicamente la FIFA busca todo el tiempo transparentar todos los procesos. Entre ellos, lógicamente, el ticket. Y si comparás la demanda de este Mundial con los anteriores, también el fútbol ha crecido muchísimo. Y al estar en un mercado tan competitivo como el norteamericano, necesitábamos reglas de juego muy claras para que la gente entre realmente a través de un proceso aleatorio de lotería, que es lo que ocurre normalmente, para poder optar por la compra de los tickets oficiales.
Lo que ahora ves reflejado en los precios del mercado secundario, que en este país es legal, es el precio que los mismos hinchas que lograron entrar de manera transparente a comprar sus tickets y decidieron no ir ahora deciden establecer.
El 30% de las entradas vendidas en el Mundial se vendieron por debajo de los USD 300 para partidos que tienen menos demanda, pero para los partidos con mayor demanda ha existido algo que no se vio nunca: mucha gente local queriendo ir a los partidos, no solo hinchas de los diferentes países que están participando.
¿El precio de los tickets varía de acuerdo a la demanda?
Cuando se lanzaron diferentes etapas de venta, antes y después del sorteo de los grupos, los precios eran fijos. Luego se ajustaron tomando en cuenta cuáles eran las solicitudes de tickets para esos partidos. Por eso veías partidos en la primera ronda que tenían precios de USD 300.
Te doy un ejemplo: en el partido Uruguay-Cabo Verde, el precio era USD 500 el ticket categoría uno, que era el mejor ticket, sin contar con hospitality. En los partidos de Argentina, el precio era de USD 700.
Lo que pasó después es que algunos de los hinchas que compraron esos tickets luego los pusieron a la venta en el marketplace de FIFA, que les permite poner el precio que quieran. Pero son hinchas vendiendo, no hay una organización; son cosas distintas.
¿Hay estadísticas de cuántos tickets se han comprado desde Argentina?
En los primeros tres partidos de Argentina, alrededor del 30% fueron comprados por argentinos que están en Argentina. Después hay otro 35% de argentinos que viven en Estados Unidos y el resto son personas locales, que obviamente cuando eligen a qué selección seguir ponen Argentina aunque no sean argentinos.
También creo que es importante explicar que esto tiene mucho que ver con cómo arrancó el Mundial, cómo arrancó Messi y cómo terminó el Mundial anterior, que parecía una película. Hizo que en este mercado, donde el fútbol en ese momento no era tan importante, la gente empezara a interesarse muchísimo. La llegada de Leo a la MLS también cambió bastante la ecuación. Si mirás los partidos de Inter de Miami, cuando él juega las entradas cuestan USD 500 y si está lesionado bajan a 50.
La gente ve la posibilidad de que este sea el último Mundial de Messi y cada partido es historia, y la gente quiere ser parte de eso.
A partir del rendimiento de la Selección, aumenta el interés de los hinchas. Aerolíneas Argentinas, por ejemplo, aumentó la cantidad de vuelos a Miami para el partido de 16avos de final, que genera mucho interés. ¿Hay posibilidad aún de conseguir algún ticket en el sitio oficial? ¿Tiene alguna recomendación?
En el caso del partido en Miami se juntan varias cosas. Florida es el estado con más argentinos viviendo ahí. La conectividad de Miami con Sudamérica es muy buena, entonces van a llegar muchos vuelos. Y Miami es una ciudad que está muy de moda en los últimos años: hay mucha demanda de eventos en vivo, no solo de partidos de fútbol, sino cualquier evento en vivo.
En el mercado primario, para ese partido no hay nada. Hace mucho tiempo que no hay nada. Ese partido y el partido de Colombia-Portugal de primera ronda son los dos partidos que más demanda han tenido fuera de las finales y las semifinales.
Hoy existen en el marketplace de la FIFA entradas de mercado secundario que algunos hinchas están vendiendo. Esas son las que recomiendo que la gente compre y en ningún otro lugar, porque están garantizadas por FIFA.
Vi entradas entre USD 5.000 y USD 8.000.
Es el precio que esa persona le pone a dejar de ir a ver a Messi en Miami. Para dar un ejemplo, hace tres o cuatro meses se jugó la final del fútbol americano universitario en el mismo estadio y las entradas costaban USD 4.000. Es un tema de mercado que difícilmente se repita en el próximo Mundial.
¿Y en todos los casos las entradas son digitales? ¿No hay nada impreso?
Todas las entradas se manejan a través de una aplicación desarrollada por nosotros, la misma que tienen UEFA y CONMEBOL: te dan 100% de trazabilidad y de seguridad, es imposible falsificar los tickets.
Al estar las entradas en blockchain, son un activo digital único. Ese nivel de seguridad te da la certeza de que si entrás a comprar una entrada en la plataforma de la FIFA, vas a tener una entrada original. No va a pasar lo que ocurría antes con las entradas de papel, cuando se hacía la transacción en persona y mucha gente llegaba a la puerta del estadio y terminaba rebotando porque no tenía certeza de si esa entrada era válida o no. Con esta tecnología eso se acabó. Estamos terminando básicamente la primera ronda y no hemos tenido ni un solo problema de acceso en ninguno de los partidos.
En los Estados Unidos la reventa es legal y mucha gente compra sus tickets en la calle, en la puerta de los estadios…
Mucho cuidado. La única forma de ingresar al estadio es a través de la aplicación. Cualquier entrada que les ofrezcan que no esté dentro de la aplicación, que no la acepten, porque significa que no es una entrada validada por FIFA.

Lo veo generalmente con la camiseta de Boca en sus posteos en redes sociales. ¿Cómo es su relación con el Xeneize?
Es muy cercana. Toda mi familia es de Boca. Desde muy chiquito me llevaron a la cancha, me enseñaron los valores de Boca, el esfuerzo, el sacrificio, no darse por vencido jamás. Creo que eso lo volcamos a la vida y muchos de los hinchas de Boca hacemos eso.
Yo intento estar cerca siempre. Normalmente, mi vida está entre Buenos Aires y Miami y en los últimos años he intentado no perderme un solo partido. Te diría que estoy en el 90% de los partidos de local.
En esta Copa Libertadores tuve mucha suerte, fui a todos los partidos de local menos a uno de visitante, que me tocó estar en un congreso de FIFA en Vancouver el día siguiente al partido con Cruzeiro. Perdimos con Cruzeiro. Mi idea es siempre estar cerca del club. Soy muy fanático y hay cosas de Boca que hoy me duelen un poco.
¿Qué cosas no le gustan?
Hay muchas cosas por corregir en el club. Se puede trabajar mucho, incluso desde el punto de vista de darle a los hinchas más transparencia en términos de los ingresos a la cancha, que es uno de los temas que todo el tiempo se está tocando. Pero más allá de eso, creo que Boca tiene que reclamar un lugar en el mundo a la altura de los tres o cuatro equipos más grandes de Europa. Creo que el único en Sudamérica es Boca y por ahí Flamengo, que puede sentarse en esa mesa. Y creo que por un derecho histórico y porque somos veinte millones de hinchas, un país, deberíamos estar ahí siempre.
¿Y le gustaría acercarse a esta dirigencia o vincularse de alguna forma al club?
A mí me gustaría ayudarlos desde donde toque, desde donde realmente se puedan hacer transformaciones para que el club esté a la altura de los equipos más grandes de Europa.
Los equipos más grandes de Europa, como el Real Madrid, son sociedades civiles, igual que Boca; eso siempre tiene que ser así. Hay otros modelos como el del Manchester City, que a mí no me gusta —son sociedades anónimas—, pero sí me gusta toda la gestión que tienen. Hay muchas cosas que se pueden copiar de ese club. Es un tema de ponernos a pensar. Hay muchos hinchas de Boca con muchas capacidades, hay empresarios, hay gente importante que podría ayudar a generar algo diferente y a cambiar el rumbo.
Debería venir algo bastante disruptivo, algo parecido a lo que pasó en el 95, cuando hubo un cambio total en Boca y nos permitió ganar todo lo que ganamos durante esos años.
¿Se lo cruzó a Mauricio Macri en algún partido del Mundial?
Sí, me lo crucé en el primer partido de Argentina, en Kansas. Yo del mundo Boca conozco a mucha gente. En su momento también me crucé con Riquelme, que como jugador fue lo máximo. El tema es que los resultados hoy no están acompañando lo que él hizo como jugador. Es un proceso que viene también de bastantes años. Vamos a cumplir veinte años sin ganar una Libertadores. Eso me parece un montón.
Es horrible y se tiene que hacer algo al respecto. Por eso mi inquietud y mi incomodidad parte de ahí, de genuinamente querer ayudar al club. Yo en el mundo del fútbol estoy muy metido, sobre todo a nivel internacional, y para mí es importante que Boca vuelva a estar en ese nivel.
La actual dirigencia tiene un proyecto para ampliar el estadio. Usted, con el roce internacional que tiene, quizás podría acercar financiamiento o nuevas propuestas para esa cuestión.
Yo lo que creo es que si hay un club ordenado, las inversiones llegan, o la gente que quiera prestar el dinero llega. Si hay un club desordenado es mucho más difícil. Creo que cualquier ampliación que se haga en La Bombonera es algo saludable, porque somos muchos los hinchas de Boca que tenemos problemas para acceder a la cancha. No todos tenemos la suerte de tener una platea. Tenemos cincuenta mil personas que no tienen platea y que deberían tenerla. En la medida en que Boca esté ordenado, va a tener la posibilidad de crecer lo necesario para cubrir la demanda de la mayoría de los socios e hinchas.
Riquelme ganó las elecciones de 2023 con una amplia diferencia respecto de su competidor, Andrés Ibarra. ¿Cree que los últimos resultados pudieron haber erosionado el apoyo a Riquelme pensando en la elección del próximo año?
Cuando Román ganó la elección, yo genuinamente pensé que en términos de fútbol íbamos a andar mucho mejor. Creo que a mucha gente le pasó lo mismo. Creo que también al no tener del otro lado un competidor que vos puedas decir “acá yo veo algo con mucha profundidad”, ganó con mucha diferencia.
Esa diferencia hoy no sería la misma, pero lo más importante es que el hincha se sienta representado por la gente que va a competir con Riquelme para poder ganar una elección o cambiar el rumbo del club. Sí ha habido un desgaste. Son casi tres años donde no hemos tenido resultados.



