
La provincia de Tucumán vota el próximo 9 de mayo. Es decir, en 10 meses. ¿Cómo estará la economía para esa fecha? ¿Es negocio para el gobernador Osvaldo Jaldo estar al lado de Milei para cuando llegue la fecha? ¿O habrá que mantener una distancia estratégica para no ser la cara del ajuste permanente? Preguntas como estas se las hacen todos los gobernadores aliados de Casa Rosada. ¿Cómo llegará Milei al 2027? Esas cuestiones no tienen respuesta aún. Por eso es que, sobre todo, la suspensión de las PASO aún no tiene los votos necesarios.
La conveniencia de estar junto al Presidente puede ser positiva un día y perjudicial otro. Las alertas comenzaron a sonar hace tiempo en el armado oficialista. De ahí el apuro -improvisado- por determinar la forma de votación con tanta anticipación. En el Ministerio de Economía que conduce Luis Caputo aseguran que no hay margen de maniobra para una reactivación de la actividad en el corto plazo como exige el ala política. La situación no será muy distinta a la actual cuando lleguen las urnas. De ahí el reconocimiento al problema que hay para vencer a la oposición.
El Gobierno sabe que las alarmas suenan, pero juegan todo al pleno que eligió el Presidente. A lo sumo es seguir con baja de inflación y lograr una tasa de interés que descienda más rápido. No mucho más que eso. El resto es despejar el ruido financiero para evitar el escenario que tuvo Mauricio Macri en 2019. La visita de Kristalina Georgieva, titular del FMI, se leyó desde esa perspectiva. Sabe el oficialismo que el verdadero asunto hoy es el poder adquisitivo. No alcanza. Pero las noticias se mantienen en la macro. Se pide por salario y frenar el ajuste, pero en los portales está el FMI y el anuncio de la presentación de una reforma del Banco Central por cadena nacional.

La campaña empezó y los laberintos electorales son interminables. Este fin de semana comenzaron las versiones cruzadas. Salen de adentro de sectores del Gobierno que se miran con desconfianza. Cómo surgió la idea de mover a Diego Santilli de la provincia de Buenos Aires a la Capital Federal. El equipo del jefe de gabinete se sorprendió el mismo domingo de la alternativa. Algunos creen que sale del entorno de Santiago Caputo. “Diego no quiere que lo muevan de un lado para el otro. Bastante tiene con gestionar de manera delicada entre los dos sectores en pugna”, relatan.
Explican que por eso se demoran algunos cambios de nombre. Porque al no haber consenso con el reemplazo, es preferible no tocar nada. Es más, aunque el nombramiento como jefe de gabinete le dio más poder del que ya tenía como ministro del Interior, ese nuevo rol trastoca los planes electorales para la provincia en 2027, quizás lo que más tiene en agenda el hombre que aún está afiliado al PRO. Santilli había reunido a su mesa chica cuatro días antes de su ascenso. Allí, les ordenó armar las “bajadas” al territorio bonaerense. Comenzaba la campaña. Ese fin de semana de junio lo nombraron. El lunes bajó una nueva orden: “Suspendan todo hasta nuevo aviso”.
Hay, además, diferencias en cómo armar la estrategia electoral. Santilli planifica, junto a Cristian Ritondo, la manera de tener a todos adentro para enfrentar al peronismo bonaerense. “Si no vamos juntos, no hay chance”, afirman. Para eso cree que necesita las PASO hacia abajo. Es decir, permitirles a los radicales y a los del PRO que tengan lista propia en los distritos para enfrentar a los libertarios. “Es la única manera de que no se presenten por fuera. Y si lo hacen, el peronismo gana. Es una herramienta para ganar, no más que eso”, explican.
Karina Milei tiene otra idea. La secretaria general de la Presidencia no quiere esa PASO. Quiere a todos abajo de los violetas. Y ella con la lapicera. Es el mensaje que le mandó a Sebastián Pareja, su diputado y armador. Él, junto a Alejandro Carrancio, se encargan de dialogar con el equipo de Santilli. Pareja aún sueña con una candidatura para el año que viene. Peleará por eso. Quienes compartieron secundario con él en el colegio Manuel Belgrano de Temperley, del Sagrado Corazón de Jesús, aún hoy recuerdan sus cualidades para “fajarse” en la vereda. “Pocas veces vi a alguien pegar así en la calle. Era un mito”, contó un ex compañero suyo a este medio.

El Gobierno aspira a controlar cuatro ejes fundamentales para tener una chance de seguir en el poder: Inflación, dólar, una mejora en la economía familiar y la fractura opositora. Cada uno tiene vida propia, pero están entrelazados por obvias razones. La inflación, si bien no es al ritmo que dejó el peronismo, lejos está de ser un problema del pasado. El 1,9 % es una buena noticia. El 16,8 % acumulado en lo que va del 2026, no. Está a la baja pero no termina de caer al ritmo que el Ejecutivo desea.
El dólar se mantiene estable. Más allá del insólito error del vocero presidencial, Adrián Ravier, quien aventuró un movimiento alcista. Ravier parece no haber entendido aún que ya no es un diputado economista que modera las charlas del Presidente, sino que ahora tiene un rol más político que económico. Aún resuenan los insultos que le propinaron desde las oficinas de Hacienda. En lo que va de un mes ya cometió demasiados errores. La elección para ese cargo fue exclusiva de los hermanos Milei. Como con Manuel Adorni.
Contener al dólar es, además, contener la inflación. El mayor problema aparece con la economía familiar. El último informe de la Fundación Pensar (think tank del PRO) puso números al análisis. El 49 % de los jóvenes asegura que no les alcanza el sueldo. El 46 % de los adultos activos tiene miedo a perder el empleo. El 44 % de los adultos activos resignó muchos consumos que realizaba. El 60 % de los adultos mayores va a votar por un cambio de gestión en 2027. En el primer trimestre de 2026, la informalidad laboral alcanzó el 44,2 % de los ocupados y aumentó 2,2 puntos interanuales. El salario público subió 1,5 % mensual en mayo de 2026, por debajo del índice general de salarios, que creció 2,2 % mensual, y por debajo del privado no registrado, que subió 3,5 %. En tanto, la desocupación fue 7,8 %, pero la subocupación llegó a 11,1 % y los ocupados demandantes de empleo fueron 15,8 %.
El último punto es político por excelencia. Mantener esa fractura opositora está siendo, por ahora, sencilla. El peronismo ayuda para que eso suceda. La interminable interna entre La Cámpora y Axel Kicillof lo demuestra, aunque siempre hay margen de un acuerdo “porque lo pide el pueblo argentino”. Habla del pragmatismo a la hora de ganar una elección.
Pero más allá de lo que plantee el gobernador como eje, el sector afín a la ex presidenta mantiene como central la campaña por «Cristina Libre“. Hoy habrá una conferencia de prensa para comunicar la carta que se presentará ante el Comité de Derechos Humanos de las Naciones Unidas por parte de Cristina Fernández en el marco de la causa Vialidad.

¿Significa que buscará ser candidata? Tal como se anticipara en esta columna semanas atrás, el objetivo de La Cámpora es insistir hasta último momento con que la expresidenta está proscrita y que así el peronismo está en desventaja democrática. Quienes están en esa estrategia proponen poner el nombre de Cristina en la boleta para que la Justicia lo rechace. Con ese impacto en los medios, ahí sí buscar una suerte de delegado de San José 1111 para ir en la lista o forzar una negociación con el sector de Kicillof. “Lo de Aníbal insultando a quienes se ponen la remera por Cristina cayó muy mal en La Cámpora. Pero ya no sorprende de un funcionario que pasó por todos los jefes del PJ sin tener lealtad hacia ninguno”, dijeron a Infobae.
Ahora, la pregunta que persiste es: ¿hace un buen negocio el Gobierno en la búsqueda por suspender las PASO? Gustavo Córdoba, analista político y director de Zuban Córdoba y Asociados, analizó datos de las últimas elecciones para sacar una conclusión a contramano de lo que cree el Gobierno que hay que hacer con el sistema de votación para lograr la reelección: «Milei requiere de las PASO para potenciar el voto antiperonista. Es ese sector el que gana con las PASO, no al revés. El peronismo no se beneficia con las internas abiertas. Te doy un ejemplo concreto. Mauricio Macri arranca con 26 puntos en las PASO. Luego le suma 3 de Elisa Carrió y Ernesto Sanz. Después va a la primera vuelta. Después va al balotaje. Creció sin parar. Si iba directo, no llegaba. Te agrego otro. En 2023, el resultado de las PASO lo mata a Macri. Esa era la directa. Luego, en la general, el expresidente crece más de cuatro puntos. Alberto pierde otros tantos. Pasa de ganar por 15 a ganar por 7“.
Para el consultor político, “el Gobierno se está equivocando solo. Eliminar las PASO es uno de los errores más grandes que puede tener”. ¿Por qué lo hacen entonces? “Ellos se compraron una fantasía y allá van. No hay evidencia de lo que están tomando. Toman decisiones ideológicas que no son pragmáticas”. Para Córdoba, el desdoblamiento peronista también puede ser un problema. El antecedente es claro. En 2023 los gobernadores del PJ que lo hicieron pensando en despegarse de la suerte nacional tuvieron una tragedia electoral. “Perdieron Santa Cruz, Chubut, San Juan, San Luis, Santa Fe, Entre Ríos y Chaco“. En ese sentido, Córdoba apuntó a una pregunta que puede generar dolores de cabeza en la estrategia gubernamental: “Antes las PASO amortiguaban el voto castigo. Vos las sacás y vas directo al voto castigo. Ahí es donde Axel Kicillof suma”.



