
“Va a perder, pero como perdieron todos los oficialismos”, anticipó un funcionario ante Infobae respecto de la performance del Partido Republicano en las elecciones de medio término que se celebrarán mañana en Estados Unidos. En Casa Rosada siguen de cerca los comicios y anticipan un eventual debilitamiento político de Donald Trump en el Congreso, aunque buscan relativizar las posibles consecuencias de una derrota en la arena local.
La historia indica que, salvo contados casos- Roosevelt en 1934 y Bush en 2002- el partido del presidente no suele sumar escaños en ambas cámaras en simultáneo. Esta vez, los republicanos tampoco parecen escapar a esa tendencia y los libertarios lo saben.
“Históricamente, solo dos presidentes de Estados Unidos lograron ganar las elecciones de medio término. Así que somos muy prudentes en la expectativa”, sostuvo ante este medio un integrante del Gabinete pendiente de los resultados.
En el oficialismo se muestran expectantes por la elección que determinará la renovación de la totalidad de la Cámara de Representantes y un tercio del Senado del Congreso de Estados Unidos. En función de las encuestas, en Balcarce 50 consideran que los republicanos podrían perder la mayoría en la primera, pero creen que los demócratas no alcanzarían los votos suficientes para cambiar la composición de la segunda.
“Hay que ver cómo le va a Trump en los swing states, que son 7, y que en la presidencial las ganó todas. Ese sería el cálculo y representaría un desastre. Si pierde, eso traba toda la administración”, sostuvo una fuente.
La preocupación también se escucha en otros despachos de Balcarce 50: “El problema sería que Trump quede con las manos más atadas”.
La lectura que hacen en Casa Rosada coincide con las advertencias del propio Trump, quien en los últimos días anticipó que si su partido pierde la Cámara de Representantes y el Senado apelará al veto para gobernar. “Ellos envían propuestas, las vetas y, finalmente, después de un mes o dos de vetarlo todo, se acercan y cierras un acuerdo”, argumentó el republicano.
Con motivo de los comicios, una delegación integrada por legisladores y funcionarios del Poder Ejecutivo viajó al país aliado para participar como veedores de la elección. La comitiva incluye al subsecretario de Gestión Institucional, Eduardo “Lule” Menem; al vicejefe de Gabinete, Ignacio Devitt; y al subsecretario de Asuntos Legales y Técnicos de la Presidencia, Ignacio María De la Riva.
Las elecciones tendrán lugar este martes, aunque más de 56 millones de estadounidenses ya votaron de manera anticipada.
Por su parte, las últimas encuestas reflejaron que los demócratas podrían recuperar la Cámara de Representantes con entre 227 y 240 escaños. Según las proyecciones divulgadas por The Cook Political Report, el partido tiene ventaja en más de 218 distritos. De confirmarse ese escenario, los demócratas obtendrían su mayor número de bancas en la Cámara baja desde 2009.
Desde el entorno del libertario vaticinan una derrota republicana y reconocen que podría generar movimientos en los mercados, aunque consideran que sus efectos serán temporales. En el oficialismo advierten sobre una posible nueva suba del riesgo país, que este lunes se ubicó en 779 puntos básicos, y una caída de los bonos argentinos.
Sin embargo, plantean que no pasará de esta semana y rechazan potencial efecto en el proceso electoral local. “Falta más de un año para octubre. Es realmente imposible saberlo. De igual forma, las elecciones de medio término no explican lo que viene hacia adelante. El progresismo tendrá su semana y no mucho más”, sostuvo un integrante del círculo rojo del libertario.
Otras voces alertan sobre el riesgo que supone que el partido oficialista estadounidense pierda peso en el Congreso, principalmente por las discusiones sobre política exterior, lo que afectaría directamente el auxilio a países aliados como la Argentina.
No obstante, señalan que el vínculo entre Trump y Milei no se verá alterado. “La apuesta de Estados Unidos con respecto a la Argentina es a largo plazo. La política internacional es en clave estratégica. La relación no va a cambiar”, precisaron desde las filas libertarias. Con dos años más de gestión por delante y tras la derrota de Flávio Bolsonaro en Brasil, Milei busca preservar su lugar como principal aliado e interlocutor de Trump en la región.



