La futbolista Trinity Rodman dio la nota en la jornada del US Open al aparecer en la tribuna del Billie Jean King National Tennis Center con una particular dedicatoria a su pareja, el tenista local Ben Shelton, quien venció el miércoles en cuatro sets al polaco Hubert Hurkacz por la segunda ronda del Grand Slam que se disputa en Nueva York. En medio del encuentro, las cámaras de televisión captaron a la jugadora de 24 años alentando a su amado con una camiseta negra que tenía la leyenda: “Amo a mi novio”.
No fue la primera vez que Rodman (hija de Dennis, célebre campeón de la NBA con Chicago Bulls y Detroit Pistons) y Shelton aparecen en torneos que disputan uno u otro. Desde que oficializaron la relación en marzo de 2025, la pareja se convirtió en una presencia constante en tribunas, estadios y redes sociales. Él suele ir a verla en partidos de fútbol y ella en torneos de tenis. Una dinámica de apoyo mutuo que, sumada al perfil de ambos, los instaló rápidamente como una de las parejas deportivas más seguidas en Estados Unidos.

El origen de la historia de amor tiene algo de anecdótico. Fue Trinity Rodman quien dio el primer paso: le mandó un mensaje directo a Shelton por Instagram con un escueto: “Estás enfermo” y un emoji de fuego. La futbolista lo contó en el podcast *Not Gonna Lie*. “Todo lo que hago es vergonzoso. Estoy muy avergonzada”, dijo entre risas. Pero funcionó: el tenista respondió en menos de diez minutos.
La respuesta de Ben Shelton también tuvo su gracia. Le escribió que ella había estado “increíble en los Juegos Olímpicos”, igualando el tono informal del mensaje inicial. “Él acompañó lo vergonzoso de la situación”, recordó Rodman en el programa. Semanas después, en un movimiento que la propia futbolista describió como “una locura”, el tenista voló hasta su casa para pasar el fin de semana. Fue el primer encuentro en persona y la primera convivencia. Lo que terminó de convencer a Trinity fue verlo ayudarla a desarmar cajas de cartón. Ese fue el momento en que supo que era “un buen partido”, según contó.

Llevar el apellido Rodman en el mundo del deporte es cargar con una historia grande desde el primer día. Trinity, hija del ex basquetbolista de la NBA Dennis Rodman y de Michelle Moyer, creció con ese peso y lo convirtió en combustible. Hoy es delantera del Washington Spirit en la National Women’s Soccer League y una pieza clave del seleccionado femenino de Estados Unidos, con una medalla olímpica en el palmarés.
Del otro lado de la red y de la relación está Ben Shelton, zurdo, potente y con un saque que intimida a cualquiera en el circuito ATP. A sus 23 años, el jugador se posicionó como el referente del tenis masculino de Estados Unidos y encontró en los Grand Slams su escenario natural. Su presencia en el US Open volvió a confirmarlo como uno de los jugadores a seguir en la temporada.

El gesto de Rodman en el USTA Billie Jean King National Tennis Center no fue improvisado ni casual. Semanas antes, la futbolista ya había volado hasta Montreal después de un partido propio para sorprender a Shelton antes de su presentación en el Abierto de Canadá. Cuando los calendarios lo permiten, ambos se acompañan. Y cuando no, se hacen notar igual.
La camiseta del US Open fue, en ese sentido, una nueva postal de una historia que empezó con un mensaje torpe en redes y hoy se desarrolla bajo los focos de dos de los deportes con mayor exposición en el mercado estadounidense. Mientras tanto, Shelton ya se enfoca en su próximo duelo en el último Grand Slam del año frente al canadiense Denis Shapovalov por la tercera ronda.



