jueves, octubre 22, 2026
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El curioso destino de un iPhone robado en el recital de Iron Maiden en Huracán

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Steve Harris, bajista de Iron Maiden, y el inefable Eddie The Head (Infobae Centroamérica/Emerson Del Cid)

Los robos de celulares fueron una constante en el histórico show de Iron Maiden, ocurrido este último martes en el estadio de Huracán. Al menos dos delincuentes recibieron una paliza de manos de espectadores en el campo, en pleno concierto de la banda heavy. Los testimonios de damnificados de la noche del martes se repitieron en redes sociales al día siguiente, luego de que Infobae revelara el problema con una investigación periodística.

La situación no es una novedad: los pungas de teléfonos se volvieron una constante en recitales masivos durante los últimos cinco años. Los aparatos terminan revendidos a tan solo $50 mil pesos en cuevas y locales de galerías, donde son desguazados para repuestos, afirman fuentes en el submundo.

Cada robo, que le arruina la noche al espectador, es una historia. En medio de los bises del concierto, un joven comerciante de la zona norte sufrió el robo de su iPhone 15, a metros de la valla frente al escenario. En las últimas horas, el teléfono dio una señal de geolocalización a través de la aplicación Find My iPhone, que rastrea el rumbo de un aparato. El aparato fue encendido brevemente en el cruce de Lanín y Aconcagua, zona de Villa Celina, La Matanza. Luego, se apagó otra vez.

La ubicación no es para nada casual: el punto se encuentra a tres cuadras del Centro Comercial Copacabana, una feria allanada a mediados de este año por la Policía de la Ciudad. Cinco sospechosos, pertenecientes a la comunidad boliviana, fueron detenidos en la redada. La jueza Alejandra Provitola investigó a la feria Copacabana, precisamente, como el destino de varios celulares robados en recitales.

El cruce de Lanín y Aconcagua, donde se encontraba hoy el iPhone robado

En mayo último, un hombre denunció que le robaron su iPhone 16 durante un show de Divididos en mayo último. Aseguró en su reporte ante la Policía porteña que el teléfono Apple todavía enviaba sus coordenadas. Se encontraba, al parecer, en la calle Evaristo Carriego, Villa Celina. Otro teléfono, robado en el show de Las Pastillas del Abuelo en Ferro, se sumó a la causa. La aplicación Find My iPhone daba exactamente la misma coordenada.

Entonces, la jueza Provitola envió a la fuerza porteña a investigar. Así, encontraron a la feria Copacabana, “en cuyo interior funcionan diversos comercios dedicados a la venta y reparación de teléfonos celulares”, según el reporte policial del día. La feria tenía reseñas en internet. Otros usuarios comentaban que sus teléfonos, también robados, podrían encontrarse allí.

Así, la Policía de la Ciudad allanó la feria. Se incautaron 49 teléfonos, equipos de reparación de celulares, láminas de hidrogel. Entre los teléfonos incautados había 34 equipos telefónicos denunciados por robo, hurto o extravío que constaban en los registros del ENACOM. La Sala V de la Cámara, sin embargo, dictó la falta de mérito para los detenidos y ordenó a la jueza del caso robustecer las pruebas.

Mientras tanto, el joven comerciante de zona norte que vio su iPhone robado titilar en la pantalla prepara una doble acción, asesorado por su abogado. El letrado sabe que, en las últimas semanas, el fuero judicial porteño dictó un fallo de notable importancia para las víctimas de los robos punga de celulares en conciertos, una herramienta desconocida para los cientos de personas que sufrieron este delito.

El fallo

Primero, el abogado instruyó al comercianta a que denuncie el hurto del celular ante el fuero porteño. Entre las pruebas que presentará se encuentra, por ejemplo, el código QR empleado como entrada en el concierto. Segundo, deberá realizar un reclamo en el área porteña de Defensa del Consumidor.

“Hacé la denuncia en fiscalía de CABA. y hace la denuncia en defensa del consumidor. Esto último contra la organizadora del evento y el club Huracán”, aseveró el letrado. La productora organizadora del concierto, como pudo verse en las pantallas gigantes del show, es Move Concerts Argentina.

¿Qué tiene que ver la productora? Simple. Hay relación de consumo. Quien compra una entrada es consumidor y el organizador es proveedor. Existe una obligación de seguridad.

En base a este vínculo, la Sala IV de la Cámara de Apelaciones en lo Contencioso Administrativo, Tributario y de Relaciones de Consumo ratificó una sentencia clave en mayo último contra Buenos Aires Arena, la operadora del Movistar Arena de Villa Crespo y la productora Trescientos, luego de que un hombre los demandara por el robo de su teléfono Motorola Edge 50 en el show de Ciro y Los Persas, realizado en el estadio en agosto de 2024.

Los camaristas Lisandro Fastman, María Machiavelli y Laura Perugini ratificaron el fallo de primera instancia que ordenaba a la operadora y a la productora pagar el valor del teléfono, la entrada del show y una multa basada en la Ley de Defensa del Consumidor por el valor de cinco canastas básicas. Por otra parte, aumentaron de $250 mil a $800 mil otra multa por daño moral. Finalmente, impusieron las costas a ambas empresas. El iPhone 15 robado al comerciante de zona norte hoy tiene un valor de mercado estimado en 800 dólares.

La Sala, al igual que el primer juez, “consideró aplicables las normas constitucionales y legales de protección al consumidor, que imponen un estándar reforzado de tutela, interpretación favorable y equilibrio en la relación jurídica”. En su respuesta, la productora afirmó que el demandante se encontraba participando “activamente del ‘pogo’ durante el desarrollo del espectáculo”. Así, intentó relativizar la posibilidad de un robo. El teléfono se le podría haber caído, tal vez, en el pogo.

La camarista Perugini determinó que el demandante “fue víctima de un hurto” que se produjo “en el marco de un espectáculo público con acceso restringido, organizado y controlado por el proveedor”. También, recordó otro detalle: la víctima había hecho una denuncia penal por el hecho, radicada en el Juzgado Criminal y Correccional N°6. En esa causa, un imputado “ofreció abonar una suma de dinero al actor para la reparación del daño” y así lograr una probation.

La misma camarista, también, recordó el artículo 42 de la Constitución Nacional que “garantiza los derechos de los consumidores y usuarios de bienes y servicios, establece la protección de su salud, seguridad e intereses económicos”.