miércoles, octubre 14, 2026
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Del jugador silbado al más aplaudido: lo que no se vio de la batalla entre Boca Juniors y Vasco da Gama en la Bombonera

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Otra noche de copa se vivió a flor de piel en una Bombonera repleta con la excepción del pequeño pulmón que separó la popular visitante, sin lugar a dudas la más ruidosa en lo que va de 2026, y la platea alta local. Con localidades prácticamente agotadas y un fervor digno de las épocas de gloria, los hinchas de Boca Juniors intentaron empujar a su equipo hacia una victoria que se frustró. Pese a las bajas, ni el más pesimista simpatizante xeneize creía que el primer chico terminaría en manos brasileñas, pero así está el global (0-1) y en el Alberto J. Armando pasaron cosas.

El de anoche en la Ribera fue un partido de momentos, de tramos, en el que cada elenco tuvo chances para marcar diferencias. Un encuentro que se empezó a jugar en la previa, con los fervorosos cariocas que llegaron en masa y dejaron entrever que quizás no sean los más populares de su país, pero sí pueden considerarse los más bulliciosos. Y una Bombonera que, como de costumbre, se hizo sentir. “Vamos, Boca, vamos; ustedes pongan huevo que ganamos; vamo’ a traer la Copa a la Argentina, la Copa que perdieron las Gallinas, las Gallinas”, sonó justo antes de que las voces del estadio recitaran las alineaciones y el público reconociera casi por igual a todos los integrantes del once, con un pequeño énfasis en Facundo Herrera, Milton Delgado y Leonel Flores, los pibes del Boca Predio.

La formación de Boca frente al Vasco

Habían pasado apenas un par de minutos del pitazo inicial del árbitro chileno Piero Maza, cuando por primera vez estallaron las cuatro tribunas boquenses luego de que Enner Valencia tomara la pelota dentro del área para insinuar una jugada de peligro que no se concretó y Santiago Ascacíbar barriera a un rival para enviar el balón al lateral. Pero los brasileños no se achicaron pese a ser minoría y, tras una falla en la salida del local que casi termina en la apertura del tanteador de la visita, saltaron al unísono al grito ensordecedor de “Vasco, Vasco”.

Después de varios minutos de un pronunciado dominio en el juego del cuadro conducido por el portugués Pedro Emanuel, Leo Flores quebró la cintura con un amague y se lanzó a correr en ataque con campo abierto en una jugada que terminó con remate por encima del travesaño cuando en realidad pedía asistencia Valencia. Fue, al menos, un sprint que hizo esperanzar a los dueños de casa. Sin embargo, lo peor estaba por venir un par de minutos más tarde, a los 25 de la etapa inicial.






Vasco hilvanó juego por banda izquierda y un rechazo corto de Lautaro Di Lollo derivó en la posesión del colombiano Andrés Gómez, que sacó un centro venenoso al área bien capitalizado de cabeza por Adson, que le ganó en las alturas a Jagger Herrera y dejó inmovilizado al arquero Álvaro Montero. Explosión en la popular visitante, pausa de hidratación e inmediata reacción del público local con el clásico “movete, Xeneize, movete; movete, dejá de joder, que esta hinchada está loca; hoy no podemos perder”.

Daba la sensación de que el parate le iba a venir bien a Boca para reagruparse, pero fue todo lo contrario. El dominio de los brasileños se ratificó y, si bien no generaron más peligro claro, tampoco sufrieron e insinuaron que podían volver a golpear. Los de Rodolfo Arruabarrena, todo lo contrario: quedó todo expuesto cuando a los 33′ Montero le entregó una pelota complicada a un Di Lollo que se había tropezado retrocediendo justo antes de recibir, no llegó a dominar y obsequió un lateral.

Fue el momento más crítico de Boca en el partido. Lo que llevó a Juan Román Riquelme, en su palco junto a Mariano Herrón y Claudio Morel Rodríguez, a gesticular y buscar explicaciones para la derrota parcial. En busca de reacción, La 12 cantó hasta el final de los primeros 45 minutos: “0hhh, nosotro’ alentamo; ponga huevo, que ganamos”.

Riquelme estuvo encendido en su palco: vio el partido junto a Mariano Herrón y Claudio Morel Rodríguez

El complemento se inició con una energía distinta de parte de ambos, pese a que los entrenadores no ejecutaron variantes. Boca pareció más decidido y la Bombonera se encendió nuevamente por una jugada peligrosa en la que el ex Racing Santiago Sosa levantó de más la pierna contra la humanidad de Enner Valencia y se ganó la amarilla. “Y vamos Boca no podemos perder, y vamos Boca que tenés que ganar, daría la vida por un campeonato y una vuelta más”, vociferó la hinchada local, expectante de que el VAR llamara a Maza para rectificar la amonestación por una roja, algo que no ocurrió.

Pisando los 10 del segundo tiempo, los cariocas armaron una gran jugada por banda derecha y Paulo Henrique tomó la lanza para quedar mano a mano con Montero, aunque su remate se fue demasiado ancho y despilfarró el 2-0. La réplica se generó a los pocos segundos, con una excursión de Lautaro Blanco, claramente mejorado en la etapa final, y un centro que complicó más de la cuenta al arquero Léo Jardim y se estrelló en el poste. Allí la Bombonera empezó a vibrar otra vez.






El futbolista silbado por los hinchas de Boca fue Williams Alarcón, reemplazado al minuto 58 por un Sebastián Villa que arrancó con explosión y generación de peligro, pero terminó con un esguince de tobillo que lo condicionó y limitó en el lapso final. El chileno, que había sido titular contra Instituto en Córdoba, no conformó a los fanáticos locales y se subió a lo alto del podio de reprobados por el público junto a Valencia y su compatriota Carlos Palacios.

Justamente fue Villa el que disparó a quemarropa contra el arquero y estuvo cerca de empatar a pocos segundos de su ingreso y justo después de que Jagger Herrera tuviera la igualdad en su cabeza. Todo aconteció arribando al cuarto de hora, apenas antes de la insólita expulsión del colombiano Gómez, que demoró la ejecución de un tiro libre insignificante, se ganó la amonestación y luego empujó sutilmente dos veces al árbitro, que no dudó en exhibirle la roja. Esto hizo que la cancha sea un hervidero y los hinchas locales se exacerbaran del todo, incluso arrojando algún proyectil al número 11 que demoró literalmente 3 minutos en abandonar el terreno.






Tras eso, la Bombonera encontró otra inyección anímica por la inclusión en cancha de otro futbolista querido como Miguel Merentiel, aunque la espuma bajó tras el gol errado de cabeza de Valencia. A los 71′, se despertó Flores, que desbordó por derecha, envió un buscapié que terminó con un despeje corto y fue capturado por Ascacíbar, que reventó el travesaño. Tras cartón, el colombiano Villa se armó el remate para la zurda y la tiró desviada, en una jugada desgraciada en la que encima se lesionó.

El incansable Blanco volvió a generar otra clarísima dejando dos rivales en el camino y tirando un centro-gol al área chica que ningún compañero pudo desviar. Vasco buscaba tomar aire mientras desde el banco le reclamaban algunas jugadas polémicas al árbitro, que desoyó a los brasileños. “Ei, juiz, vai tomar no cu” (“ey, juez, vete a tomar por culo”), fue lo que cantaron desde la tercera bandera Sur los torcedores del Vasco, para hacerle saber al árbitro Maza que no estaban conformes con su tarea con el característico cántico de las hinchadas brasileñas contra los referís.






A Boca se le escurrió el tiempo entre las manos y disputando el séptimo minuto adicionado por el árbitro, quedó claro que no fue su noche: dos cabezazos en el área no fueron gol como indica el viejo axioma futbolero después de que Di Lollo y el paraguayo Ángel Romero se la bajaran a Valencia en la boca del arco del Vasco tras el envío al área de Merentiel, el uruguayo José Luis Rodríguez se la sacó del buche al ecuatoriano y selló el triunfo carioca ante la desazón de todos los Xeneizes.

Los jugadores locales se reunieron en la mitad de cancha y despidieron a su público, que reconoció el esfuerzo y la gran cantidad de situaciones de gol generadas en el segundo tiempo, con un aplauso cerrado. A pesar de haber estado por debajo de su mejor nivel, la serie quedó abierta y se definirá el martes que viene -a priori- en Río de Janeiro, donde Boca irá por el Maracanazo para soñar con la Sudamericana.

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