
En medio de la crisis que atraviesa Gianni Infantino en la FIFA tras su fallido proyecto por reestructurar la parte comercial de los torneos organizados por el ente que rige al fútbol internacional, ahora el directivo suizo recibió apoyo por parte de cuatro ex futbolistas de la selección argentina que son embajadores en todo el mundo de la federación que preside. Javier Zanetti, Esteban Cambiasso, Javier Pastore y Maximiliano Rodríguez se expresaron en las redes sociales con una fuerte carta.
“En los últimos diez años, hemos sido testigos de la labor realizada por la FIFA y el presidente Infantino para lograr una representación de los futbolistas en el mundo del fútbol, algo que antes no existía. Se ha dado voz y un lugar en nuestro deporte a jugadores a través de participación en comités, proyectos y grupos de trabajo. Nuestras opiniones son escuchadas y muchas iniciativas en beneficio del fútbol se moldean gracias a nuestras reflexiones, ideas, planes y participación”, fue el inicio de la carta que publicó Zanetti en sus historias de Instagram y fue replicada por su compatriota Maxi Rodríguez. La misiva concluyó: “Sabemos que el fútbol puede transformar vidas, mejorar sociedades y ampliar las oportunidades para todos en el mundo, y estamos comprometidos a seguir llevando esa esperanza a las personas. Seguiremos dispuestos a apoyar la gran evolución que ha experimentado nuestro deporte en la última década, para que continúe llegando y beneficiando a personas de todos los países donde se juega al fútbol”.

En la misma sintonía, el Cuchu Cambiasso expresó: “Durante la última década, hemos sido testigos del compromiso de la FIFA y del presidente Infantino para garantizar la representación de los jugadores en el mundo del fútbol, algo que antes no existía. Jugadores actuales y antiguos han tenido voz y un papel activo en nuestro deporte a través de su participación en comités, proyectos y grupos de trabajo. Nuestras opiniones se escuchan y muchas iniciativas que benefician al fútbol están tomando forma gracias a nuestras contribuciones, ideas, planes y participación activa. Hemos visto de primera mano cómo el fútbol puede transformar vidas, mejorar las sociedades y aumentar las oportunidades para todos a nivel mundial; estamos comprometidos a seguir llevando esta esperanza a las personas. Continuaremos apoyando la notable evolución que ha caracterizado a nuestro deporte durante la última década, para que pueda seguir llegando a las personas y beneficiándolas en todos los países donde se practica el fútbol, alrededor del mundo”.
El Flaco Pastore compartió unas líneas prácticamente iguales a la de sus colegas, pero en idioma italiano, país donde vivió bastante tiempo durante sus pasos como jugador en Palermo y Roma. A los argentinos también se sumaron otras ex estrellas internacionales como los brasileños Cafú, Roberto Carlos y Felipe Melo, los italianos Fabio Cannavaro, Marco Materazzi y Christian Vieri, el portugués Pepe, el mexicano Jared Borgetti y el colombiano Iván Córdoba. La disputa por el control de la FIFA, con Infantino decidido a sostener su poder rumbo a la elección del 18 de marzo de 2027 en Marruecos, ya desbordó la pelea entre dirigentes: la pulseada sumó a ex jugadores de peso, mientras Europa intenta reunir más de la mitad de las 211 asociaciones para cambiar el rumbo del organismo.
El dato que ordena el conflicto es político y matemático a la vez. Para desplazar al actual presidente, sus adversarios necesitan construir una mayoría de votos entre las 211 asociaciones miembro, en un escenario en el que Europa endureció su posición pero todavía no tiene candidato oficial, con plazo abierto hasta noviembre. La presión sobre Infantino creció después de que debiera retirar un proyecto por el rechazo generalizado. Desde entonces, el presidente de la FIFA intenta atravesar su momento más delicado desde que asumió en 2017, con frentes abiertos en la UEFA, en parte de la Concacaf y también en Asia.
La confrontación dejó de estar limitada a los despachos. La UEFA logró alinear en una movida viral a ex futbolistas como Didier Drogba, Emanuel Petit, Mikel Silvestre, Robert Pires, Claudio Pizarro y Emmanuel Adebayor, todos enrolados en el pedido para que Infantino deje el cargo. El portugués Luis Figo también se había expresado con dureza algunas semanas antes: “Mintió y trató de beneficiarse a costa del fútbol”. Esa secuencia confirmó que la resistencia al presidente de la FIFA ya no se expresa solo desde las estructuras institucionales europeas, sino también a través de nombres con peso simbólico en el fútbol internacional.
La pelea con Europa se volvió más compleja porque la oposición a Infantino no avanza de manera uniforme fuera de ese continente. Aunque Concacaf y Asia aparecen mencionadas entre los espacios que se sumaron a la presión, dentro de ambas confederaciones hay federaciones que siguen respaldando al presidente. Ese equilibrio quedó expuesto el fin de semana en República Dominicana, donde Infantino recibió un fuerte apoyo en territorio de Concacaf. Allí se produjo además una escena política reveladora: Victor Montagliani, señalado como una figura con posibilidad de competirle, le había pedido que no viajara, pero el presidente igualmente estuvo presente y ambos terminaron posando sonrientes en la foto general.
En Asia, el respaldo aparece asociado en especial a países árabes. Ese apoyo convive con la enemistad abierta entre Infantino y Aleksander Ceferin, presidente de la UEFA y principal referencia del bloque europeo que busca recortarle poder. El tablero global se completa con dos respaldos que hoy sostienen la base más firme del dirigente suizo: Conmebol y África. La confederación sudamericana se mantiene fiel a Infantino, aunque con reparos sobre la forma en que había presentado su proyecto frustrado, mientras el continente africano también acompaña al actual líder.
La profundización del conflicto tiene además un componente geopolítico: la relación entre Donald Trump e Infantino, resistida en Europa. En ese marco, el presidente de la FIFA continúa con su gira por distintos países para consolidar alianzas y llegar fortalecido a una elección que, por ahora, lo encuentra cuestionado como nunca, pero todavía con una red de apoyos suficiente para resistir.



