Especialistas en salud mental alertan sobre el crecimiento sostenido de las apuestas online entre niños y adolescentes en Argentina, una problemática que se ha intensificado en los últimos años y que genera preocupación en familias, escuelas y profesionales de distintas áreas.
La psicóloga especializada en tecnoadicciones y ludopatía, Débora Blanca, señaló que el fenómeno comenzó a visibilizarse con mayor fuerza tras la pandemia y se profundizó durante grandes eventos deportivos, cuando las plataformas de apuestas incrementaron notablemente su presencia mediante publicidad y promociones.
Según explicó la especialista, los primeros indicios de la problemática surgieron a través de docentes que advirtieron que estudiantes realizaban apuestas desde sus teléfonos celulares durante las clases y en los recreos. «Empezamos a recibir mensajes de docentes que contaban que los chicos estaban apostando en la escuela y no sabían cómo actuar frente a esa situación», relató.
Uno de los aspectos que más preocupa es la edad de inicio. De acuerdo con datos mencionados por los especialistas, al menos uno de cada cuatro menores de hasta 13 años habría apostado alguna vez, a pesar de que la actividad está prohibida para menores de edad.
Blanca remarcó que las consecuencias no se limitan al aspecto económico. Los jóvenes que desarrollan conductas compulsivas vinculadas al juego pueden experimentar sentimientos de culpa, vergüenza, ansiedad y dificultades para abandonar la actividad. Además, las deudas generadas suelen impactar directamente en las familias, que terminan afrontando las pérdidas económicas.
La especialista también planteó la necesidad de analizar las responsabilidades compartidas entre las plataformas de apuestas, el Estado y los adultos responsables. En ese sentido, consideró fundamental fortalecer los controles para impedir el acceso de menores a los sitios de juego y promover acciones de prevención y concientización.
De cara a futuros eventos deportivos internacionales, los expertos recomiendan a las familias prestar especial atención a los hábitos digitales de niños y adolescentes, fomentar el diálogo sobre los riesgos de las apuestas online y promover actividades recreativas, deportivas y culturales que favorezcan el desarrollo de vínculos saludables fuera del entorno virtual.
Los profesionales coinciden en que la prevención, la educación digital y el acompañamiento familiar son herramientas clave para enfrentar una problemática que continúa creciendo y que ya afecta a miles de jóvenes en todo el país.



