
Gabriel Oviedo, de 23 años, oriundo de Virrey del Pino, fue detenido este viernes en La Tablada por la Policía Bonaerense. La Justicia, con el fiscal Claudio Fornaro de la UFI de Homicidios de La Matanza, lo acusa de ser parte de uno de los crímenes más indignantes de los últimos tiempos: el asesinato narco de Candela Urquiza, ocurrido el 2 de julio último.
Candela quedó atrapada en el fuego cruzado de dos bandas de transas que se disputaban a tiros el control de un bunker de droga en Virrey del Pino. Murió de un disparo en la cabeza. Tenía apenas 14 años.
Oviedo fue capturado por personal de la Superintendencia AMBA Oeste I de la Bonaerense en la esquina de Franklin y Moreno. Intentó escapar, sin éxito. Su indagatoria se espera para las primeras horas del lunes. El seguimiento de cámaras de seguridad fue clave para identificarlo. Las filmaciones del barrio lo muestran huyendo, pistola en mano.

Así, Oviedo se convirtió en el séptimo sospechoso detenido por el caso, y el segundo en caer en 48 horas: el viernes, personal de la Comisaría 3° de Virrey del Pino detuvo a Jonathan Rasgido. Para el fiscal, Rasgido, oriundo de la zona, sería parte del comando transa de tiradores que llevó al barrio de Candela para ultimar a un dealer local.
Rasgido -que tiene antecedentes por encubrimiento y violencia de género, con una restricción perimetral- se negó a declarar y quedó detenido. Las cámaras lo incriminaron también.
Hay, también, otra parte del caso sumamente inquietante: Fornaro, confirman altas fuentes del caso, tiene firmes sospechas sobre tres policías que habrían encubierto a los narcos involucrados en el asesinato de Candela. Por lo pronto, no están detenidos.

En los últimos meses, de cara a los homicidios narco en La Matanza, la nueva conducción de la Superintendencia AMBA Oeste I removió de sus puestos a once oficiales de alto rango en la jurisdicción.
El asesinato de la joven de 14 años ocurrió en medio de una guerra matancera por el control del negocio dealer. El sábado 27 de junio en la esquina de Recuero e Icalma, zona de Rafael Castillo, un triple crimen ocurrió poco después de la medianoche en torno a un búnker de venta de drogas. Dos víctimas fueron halladas en el lugar, ya sin vida. Otra víctima llegó a una sala médica de la zona, donde finalmente murió. El rancho de los traficantes fue incendiado por vecinos.



