El operativo de seguridad para el ingreso de los hinchas de River Plate al estadio Eva Perón de Junín colapsó minutos antes del inicio del partido pendiente de la fecha 11 del Torneo Clausura ante Sarmiento, programado para las 19. La Policía Bonaerense reprimió con gas pimienta y bastonazos a los fanáticos que se agolpaban en los accesos, mientras varias personas resultaron heridas de carácter leve y algunas llegaron a treparse a las cornisas del estadio ante la aglomeración.
La tribuna visitante ya estaba ocupada en un 80% cuando llegaron los 24 micros con la barra brava y las peñas del club, lo que generó que esa parte de la parcialidad no tuviera lugar en el sector. Las autoridades les informaron que debían esperar a que se abriera el pulmón de seguridad entre ambas hinchadas, pero el público se negó a aguardar. La gente no quería esperar que le abrieran el pulmón porque querían entrar, algunos mostraban entradas y hubo una pequeña represión. Ante el riesgo de que la situación se descontrolara por completo, el jefe del operativo policial ordenó abrir las puertas para permitir el ingreso masivo y evitar males mayores.
Las puertas del estadio se habían abierto a las 16:30, pero el grueso de los simpatizantes de River llegó sobre la hora del encuentro. La organización había dispuesto inicialmente 3.000 entradas para el público visitante a través de la Agencia de Prevención de la Violencia en el Deporte (APreViDe), cifra que se agotó con rapidez y que llevó a Sarmiento a habilitar un remanente de 1.500 tickets adicionales, hasta completar un total de 4.500 entradas vendidas a 100.000 pesos cada una, lo que representó una recaudación de 450 millones de pesos para el club de Junín.
Ese incremento redujo el espacio del pulmón de seguridad entre ambas parcialidades. A la demora se sumó una falla técnica: el sistema de lectura de códigos QR no funcionó correctamente, lo que ralentizó aún más el ingreso. Los hinchas debían validar su entrada a través de la plataforma River ID y luego retirar un ticket físico que volvían a exhibir en las puertas del Eva Perón, cuyo acceso para la parcialidad visitante se ubicaba sobre las calles Hipólito Yrigoyen y Paso.
Con el correr de los minutos, la policía cerró la única puerta de acceso habilitada para el sector visitante, lo que dejó a cientos de personas varadas afuera del estadio. La tensión aumentó a medida que la multitud crecía y algunas personas sufrieron descompensaciones por la presión de la aglomeración. Fueron los propios hinchas quienes terminaron por abrir la puerta para descomprimir la situación del grupo que permanecía en el exterior.
Las fuerzas de seguridad, que según APreViDe contaban con 350 efectivos, 30 empleados del sindicato Utedyc y servicio de asistencia médica, habilitaron entonces un pasillo reducido para que los fanáticos ingresaran de a uno. Mientras tanto, los agentes dispersaron con gases lacrimógenos y golpes de tonfa a quienes forzaban el paso.
En paralelo a la sobreventa, un número indeterminado de personas intentó ingresar sin ticket y aprovechó el desorden generalizado para colarse en la tribuna, lo que terminó de colapsar tanto el acceso como el sector reservado para la parcialidad de River. El cruce entre la demora del sistema de validación, el cierre temporal de la puerta y el ingreso de hinchas sin entrada derivó en el desborde que forzó la intervención de la policía con elementos antidisturbios.
El partido entre Sarmiento y River corresponde a la fecha 11 del Torneo Clausura, postergada en su momento, y resulta clave para las aspiraciones del equipo dirigido por Leonardo Ponzio de acceder a los puestos de clasificación a los playoffs. Se trata de la tercera vez en el campeonato que la parcialidad de River asiste a un estadio ajeno al Monumental, tras las visitas a Banfield en el Florencio Sola y a Atlético Tucumán en el José Fierro. El próximo desplazamiento del público visitante está previsto para el domingo 18 de octubre, cuando el equipo enfrente a Belgrano en el estadio Mario Alberto Kempes de Córdoba.



