viernes, septiembre 4, 2026
Inicio ACTUALIDAD ARGENTINA Brilló en River y en San Lorenzo, jugó en la Selección, y...

Brilló en River y en San Lorenzo, jugó en la Selección, y hoy tiene un bar y participa en un streaming de rock: “Estoy aprendiendo”

0
3

Belluschi, con la casaca de la selección argentina. Llegó a compartir plantel con Lionel Messi (Getty Images)

Después de más de veinte años con una pelota como protagonista de su vida, Fernando Belluschi atraviesa una etapa diferente. El exmediocampista de Newell’s, River, San Lorenzo y la selección argentina encontró nuevos caminos lejos de las canchas: hoy es dueño de un bar en Río Cuarto, un emprendimiento que nació de dos de sus grandes pasiones, el fútbol y la música. “Estoy aprendiendo un poquito, conociendo las mañas, como quien dice. Después de veintipico de años de patear una pelota, la verdad es que nunca me imaginé estar en esta profesión, pero estoy muy entusiasmado, con muchas ganas”, cuenta.

La música también ocupa un lugar importante en su presente. Belluschi participa de Club Atlético Rock & Roll, un programa de streaming que creó junto a dos amigos de Río Cuarto y en el que entrevista a músicos. Ya pasaron bandas argentinas y uruguayas como No Te Va Gustar y El Cuarteto de Nos, mientras espera poder concretar una charla con La Renga, una de sus bandas favoritas. El proyecto comenzó durante la última etapa de su carrera, cuando una lesión en los ligamentos cruzados lo llevó a acercarse todavía más al mundo de la música. “Se convirtió en un proyecto y en un trabajo. Estoy muy contento con eso”, explica en diálogo con Infobae.

La carrera de Belluschi tuvo como punto de partida la Lepra, donde debutó en Primera y cumplió el que define como su “primer sueño”. Después llegó al Millonario, donde compartió plantel con Marcelo Gallardo, Ariel Ortega, Gonzalo Higuaín y Radamel Falcao, antes de iniciar una extensa trayectoria internacional que incluyó Portugal, Turquía, Italia, México y otros destinos. En 2016, regresó al fútbol argentino para jugar en San Lorenzo, club en el que tuvo casi tres años y que todavía conserva un lugar especial para él por el cariño que recibió de los hinchas.

También tuvo su oportunidad en la selección argentina. Belluschi fue convocado en diferentes procesos y estuvo muy cerca de integrar el plantel para el Mundial de Rusia 2018, cuando Jorge Sampaoli lo llamó durante su etapa en San Lorenzo. Finalmente, una lesión y un semestre alejado de su mejor nivel terminaron con aquella ilusión. “Obviamente que me hubiese encantado estar, pero la lesión me dejó afuera”, reconoce. En el camino, además, tuvo la posibilidad de compartir entrenamientos con Lionel Messi, una experiencia que define como “un privilegio”.

En San Lorenzo estuvo tres años y dejó una muy buena imagen, además de ganar una Supercopa Argentina

– ¿Cómo manejas esa nueva faceta como dueño de un bar en Córdoba?

– Bueno, ahí, aprendiendo un poquito, conociendo las mañas, como quien dice. Después de veintipico de años pateando una pelota, la verdad que nunca me imaginé estar en esta profesión, pero bueno, estoy muy entusiasmado, con muchas ganas. Todo viene de mi lado más cercano a la música y por eso también esta posibilidad del bar. Primero, con el streaming, después con el bar, que obviamente une mis dos pasiones, que son el fútbol y la música. Entonces, por eso mismo también estoy tan entusiasmado y con tantas ganas de hacer cosas y meterme en proyectos. Estoy muy metido ahí en el ambiente de la música, es otra pasión que tengo.

– ¿Ya entrevistaste a varios músicos reconocidos?

—Sí, estuvimos con No Te Va Gustar, con el Cuarteto de Nos, con Catriel, el baterista de Divididos, con Kapanga. El tema del streaming fue un poco también que me ayudó al final de mi carrera, que me rompí los cruzados y empecé a meterme en ese lado de la música, de las entrevistas, acá con dos amigos míos de Río Cuarto con los que creamos ese proyecto de las entrevistas de Club Atlético Rock & Roll. Y, bueno, empezando un poco con las bandas amigas, por algún contacto anterior. Es más, acá uno de mis socios también es el dueño del bar donde vienen todas las bandas, que se llama Elvis. Entonces tenemos también esa tranquilidad de que cuando las bandas vienen, estamos los tres acá y estamos en otro ámbito. Entonces, a las bandas siempre les gusta hablar un poquito de fútbol y, bueno, salió de una idea de amigos charlando y se convirtió en un proyecto y en un trabajo.

– ¿Vas a llegar a La Renga, que es tu banda favorita?

– Sí, estamos ahí. Tengo buena onda con algunos chicos, pero obviamente que esas cosas queremos que se den en el momento justo. Y lo importante es que, cuando salga la nota, sea como lo venimos haciendo, natural, con esa libertad de poder hablar, sacándose el casete. Tenemos también ese estilo de entrevistas que salen un poco de lo cotidiano. Como yo siempre digo, a mí cuando me hacían las entrevistas como jugador y hablábamos de fútbol, era como que siempre terminábamos contestando lo mismo y te ponías el casete. Y esto pasa con los músicos con sus discos o con sus momentos. Entonces, hablar de otra cosa, distendido, es lo que hace entretenida y diferente a la entrevista.

-Vas conociendo un poco el mundo de la música por estas entrevistas. ¿Encontrás algo parecido a lo que es el mundo del fútbol o es completamente distinto? La forma, los tratos, la manera de manejarse…

– Sí, esa es una de las preguntas que siempre les hago a los músicos. Ellos hablan de su lado y, obviamente, yo del mío. Hay un montón de cosas similares y hay un montón de cosas diferentes. Entre las más parecidas está esa pasión por lo que uno hace. Como nosotros lo hacemos en el fútbol, ellos con su música, con sus instrumentos, desde que son chiquitos. Y después la conexión con la gente, también está buenísima. Yo siempre los cargo a los músicos y les digo: “Ustedes tienen la suerte de que cuando tocan mal, a la gente no le importa y los sigue apoyando. Y nosotros, cuando jugamos mal, la gente nos lo hace saber”. Pero bueno, entre eso también está el tema de la edad. Ellos pueden tocar durante toda su vida, si quieren. Pero también es un poco parecido en los momentos. Cuando vos tenés un buen momento en el fútbol, lo tenés que aprovechar, como las bandas cuando sacan algún disco que a la gente le gusta. Siempre hay una conexión y hablamos también de lo que son las hinchadas del fútbol argentino cantando. En algunos casos me tocó hablar, por ejemplo, con los chicos de Kapanga, que los hinchas cantan sus canciones. Entonces eso también está buenísimo.

– ¿Alguna vez quisiste ser músico?

– No, no. Siempre fui muy apasionado por la música, pero siempre desde afuera. No toco ningún instrumento y, si bien siempre me gustó, dije en algún momento: “Me arrepiento de no haber aprendido de chico alguno”. Siempre trato de disfrutar y dejar que el que lo sabe hacer, lo haga. Lo que sí me gusta mucho es ir a los shows y disfrutarlos de cerca, ver el escenario y ver cómo actúan. La verdad es que eso también está buenísimo, porque ahí también yo, como jugador de fútbol, veo cómo se sienten los músicos en su hábitat, que es tan lindo: cómo se desenvuelven, cómo conectan con la gente.

En Newell's tuvo dos etapas y ganó un título de Primera División (NOTICIAS ARGENTINAS)

-Ya para ir a hacer pogo no estás, digo, por las operaciones que tuviste…

– No, no, ya estoy para la zona de platea. Y si no, bueno, a veces cuando hay alguna banda que me gusta mucho, puedo llegar a ir un ratito y estar apretado y saltar, pero para todo el show en el pogo, como lo he hecho en algunas ocasiones, ya no estoy. Hice varias veces pogo, pero al principio, en mi primer show de Divididos. Ahí estuvo muy bueno y fuimos con varios amigos de la pensión de River. Y bueno, es un momento de joven en el que te metías en el pogo y te quedabas todo el show por ahí dando vueltas, ¿no? Pero bueno, la vida va pasando para todos y creo que es el momento de verlo un poquito más tranquilo.

– Fernando, más allá de esta pasión por la música y el bar también, te alejaste un poco de lo que es el ambiente del fútbol. ¿Fue por decisión propia?

—Sí, mirá, fue como una mezcla de sentimientos que comenzó cuando me lesioné y no me pude recuperar bien. Uno, después de hacer deporte durante toda su vida, es como que está enojado con la vida, con los momentos, con todo, por haber terminado así. Pero bueno, me había puesto como objetivo en la previa de la operación volver a jugar, y no lo pude hacer. Me tuve que volver a operar y, la verdad, como que me fui alejando cada vez más. Y bueno, también el hecho de que durante más de veinte años quizás estuve 24 horas pendiente del fútbol y hoy prefiero estar un poco más cerca de mi familia, de acompañar un poco más a mis hijas, de todos esos momentos que me perdí durante tanto tiempo, poder aprovecharlos, visitar amigos, viajar y hacer lo que me gusta. La verdad es que los jugadores somos demasiado apasionados por el deporte y, a veces, cuando paramos un poco la pelotita, nos damos cuenta de que nos están pasando un montón de cosas por al lado, ¿no? Entonces, traté de alejarme un poco. Obviamente que uno no se puede alejarse por completo del fútbol y quizá en otro momento vuelvo a estar bien cerquita. Pero, por ahora, estoy tranquilo, disfrutando de la familia y de todos estos nuevos proyectos.

—¿Te costó el post-retiro luego de la gran carrera que hiciste y de la manera en que te retiraste?

—Bueno, no sé si me costó porque esto del streaming y encontrar un nuevo proyecto, una nueva meta, me ayudó bastante. Pero sí, lo que me cuesta hasta el día de hoy es no sentirme bien con mi cuerpo. De ser un deportista de élite, de sentirme que muscular o físicamente estaba espectacular, a no sentirme bien, a que me duelan las rodillas de vez en cuando y que no me dejen hacer ciertas cosas. Sí, me cuesta, me fastidia y no entiendo por qué. Pero bueno, después es lo que te digo: hay momentos en que veo un partido o me relaciono con gente del fútbol y digo: “¿Cómo no sigo jugando?”. Y, por momentos, me olvido y no veo un partido, y me dicen: “¿Viste el partido ayer?”, y la verdad que ni lo vi. Entonces, es difícil, es difícil.

– ¿Te quedó alguna cuenta pendiente como futbolista?

– No, no. La verdad es que soy un agradecido del fútbol, de todo lo que me dio dentro de la cancha y fuera. Porque obviamente que mi sueño era jugar al fútbol en el profesionalismo y lo pude hacer. Pero bueno, vino con un montón de cosas que no esperaba: jugar en la Selección, jugar en Europa, conocer mucha gente, muchos países. La verdad es que soy un agradecido al fútbol. Lo único que me puede haber quedado es esa espina de no haberme retirado en una cancha. Eso fue lo único. Pero tampoco es que cambia todo lo lindo que me pasó durante tanto tiempo.

—¿Y jugar un Mundial es algo que te faltó?

– Sí, sí, obviamente que me hubiese encantado estar y que en un momento me ilusioné con la posibilidad porque estaba teniendo buenos rendimientos. Pero bueno, después también en mi último semestre en San Lorenzo, antes del Mundial 2018, me lesioné y estuve lejos de mi nivel. Y obviamente, con la calidad de jugadores que tiene Argentina, no me tocó. Pero más allá de eso, también nadie me quita esos momentos de ilusión, de entrenar y de pensar, y de exigirme. La verdad es que eso está buenísimo. Lo viví de una manera muy linda. Todos mis procesos en la Selección, todas las convocatorias que tuve, las disfruté muchísimo. Y bueno, obviamente que cumplí el sueño de miles de argentinos de ponerse la camiseta de la Selección.

—Y compartiste plantel con Messi, algo que muy pocos pudieron hacer…

– Sí, la verdad que a veces también es como algo más que un sueño, ¿no? Es decir, te toca estar en el mismo predio, compartiendo, entrenando con el mejor jugador del mundo, de la historia. La verdad es que para mí es un privilegio y tener esos recuerdos de estar con él es increíble. Y bueno, nunca tuve la posibilidad de jugar en el mismo partido que él, pero ya compartir con él, viéndolo nomás, fue impresionante.

– ¿Cuál fue el mejor momento de tu carrera?

– Mi etapa en Porto, en 2011, fue de las mejores de mi carrera. Fue como que estaba en una edad, en una linda edad, en la que tenía experiencia y me sentía muy bien físicamente. Y bueno, fueron esos momentos en los que te salen todas, y en los que confíás mucho más en vos que en otros momentos. La verdad es que creo que fue esa etapa. Y quizás el año de River también fue de los que mejor me sentí, con Daniel Passarella.

– ¿Es cierto que fuiste comprado por Boca cuando estuviste en Newell’s?

– Sí, sí. Fue algo raro para mí porque, bueno, vendieron el 50 por ciento del pase, y yo ni lo sabía. Llegado cierto tiempo teníamos que ir a Boca, porque el presidente en ese momento, Eduardo López, nos había vendido a Boca. Pero nosotros no teníamos ni idea de eso. Nos enteramos por el diario. Y bueno, antes de que llegara el momento que tenía que ir, apareció River, me hizo una oferta formal, con intenciones. Hablé con el presidente, con el entrenador y mostraron su interés. Y, bueno, creo que se dio rápido y yo tampoco dudé porque la verdad es que era una oportunidad impresionante para mi futuro. Llegué a River siendo muy chico y tuve la posibilidad de jugar con Marcelo Gallardo, sobre todo, que ya tenía su experiencia. Con Ariel Ortega ya había jugado en Newell’s, pero aprender de ellos para mí fue también importante porque Marcelo jugaba más en mi posición. Siempre es un privilegio jugar al lado de Ortega. Y bueno, Falcao y el Pipa Higuaín eran jóvenes, eran más chicos que yo también y estaban en formación. Teníamos un lindo equipo. No pudimos conseguir el título, pero también disfruté mucho de compartir con ellos, de jugar en ese estadio, siempre lleno.

– ¿Cómo es el mundo River?

– Yo era joven, venía del Interior, y me encontré con el mundo River, con que todo lo que pasaba salía en todos los diarios, en todos los canales de televisión, era visto en el mundo y tenía todo el triple de repercusión. Entonces, todo lo que pasaba dentro y fuera de la cancha, yo no lo entendía. Hasta que empecé a entender, a acomodarme y darme cuenta de que estaba en uno de los mejores equipos del mundo. Cuando lo entendí lo pude disfrutar también, porque hemos ido de viaje, de giras, fuimos a jugar Libertadores a otros países y siempre hubo mucha gente recibiéndonos. Y, bueno, eso demuestra que el equipo es gigante.

– ¿Qué te dejó tu etapa en San Lorenzo, en un momento complicado del club en lo institucional?

– Venía de México, de no tener continuidad, y aposté a volver a Argentina. Estoy muy contento de esa decisión porque, si bien institucionalmente no estaba quizá de la mejor manera, me encontré con un gran club, con gente impresionante que siempre nos acompañó. Mi primer partido fue por la Supercopa que le ganamos a Boca y encontré a un grupo de jugadores espectacular. Y bueno, la verdad es que estoy muy contento de esos casi tres años que estuve. Arrancamos muy bien. Después, quizá no fue de la mejor manera, pero siempre me sentí muy bien dentro de la cancha, muy confiado. Y siento el cariño hoy en día también de los hinchas de San Lorenzo, así que siempre voy a estar agradecido.

El futbolista Fernando Belluschi posa junto a los integrantes de la banda Cruzando el Charco en el set de su programa de streaming

– ¿Qué balance hacés de tu paso por Newell’s? Porque fue el inicio y el segundo ciclo se dio antes de venir a Estudiantes de Río Cuarto, donde te retiraste…

– Newell’s fue mi casa. A los 13 años ya empecé a ir, a estar en la pensión, a compartir de chiquito con un montón de gente, desde alcanzar pelotas hasta estar con los jugadores y después ser parte del equipo. La verdad es que a nivel personal siento algo muy especial. Después, en mi segunda etapa, no salieron las cosas como imaginé, pero nunca va a cambiar mi amor y mi cariño por el club, por la gente. Siempre fue especial jugar en esa cancha, defendiendo esos colores. Fue como mi primer sueño cumplido. Y en Estudiantes de Rio Cuarto, la verdad es que me pasó algo raro con la ciudad, porque yo nunca había venido, no la conocía, y se dio la posibilidad de venir. Yo quería también bajar un cambio de mis últimos años de fútbol, que habían sido bastante intensos. Me encontré con una ciudad que me recibió muy bien, con toda su gente, el club también, un grupo humano de jugadores espectacular. Fueron dos años los que jugué antes de lesionarme, que también los disfruté muchísimo, no solo dentro de la cancha, sino también ya como referente. Ya era un tipo grande que me tocaba dar consejos, estar cerca de los chicos y apoyarlos. Me gustó muchísimo esa etapa en mi carrera y, bueno, creo que lamentablemente no se dio con el ascenso, que no lo pude lograr. Pero después lo pudo lograr el club unos años más tarde y la verdad que es una alegría gigante porque es una ciudad muy linda, donde la gente y el club hicieron un gran esfuerzo también para estar donde están. Esperemos que este año logre el objetivo de quedarse en Primera. Yo, siempre agradecido también a la gente. De hecho, me quedé a vivir acá en la ciudad, así que soy un riocuartense más.

– Por último, volviendo a la música: viste que en el mundo del fútbol y en los vestuarios generalmente se escucha cumbia. ¿Pudiste alguna vez imponer el rock? ¿Te dejaban poner la música en la previa a los partidos o siempre tuviste que escuchar otro tipo de música?

—No, no, siempre hay cambios. Al principio era todo cumbia porque, obviamente, yo tenía 18 años, manejaba el parlante Ariel (Ortega) o alguno de los chicos más grandes, entonces ahí es difícil cambiar eso, ¿no? Pero bueno, después cuando vas haciendo tu carrera, y ya te respetan un poquito más, te dejan poner algún que otro temita (risas). Y después, cuando ya uno fue un poquito más grande, ya manejaba un poco el parlante. Pero igualmente depende de con qué grupo te encontrás, y en qué equipo estás. Me he encontrado con varios grupos rockeros, entonces hacíamos como un mix: poníamos un ratito la cumbia, pero siempre está el rock and roll presente. Acá en Estudiantes de Río Cuarto también me hacía cargo un poco de la música, así que había más rock que cumbia.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí