domingo, octubre 11, 2026
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“Borrá eso” y “Si llamás a la Policía…”: los chats y fotos que Barrelier eliminó de su celular tras el femicidio de Agostina Vega

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Claudio Barrelier es el principal acusado del femicidio de Agostina Vega

A más de cuatro meses del femicidio de Agostina Vega, la adolescente de 14 años asesinada en Córdoba, siguen conociéndose detalles de las pruebas reunidas contra Claudio Barrelier, el principal acusado del crimen.

Además de los 377 registros de acceso a videos pornográficos detectados en sus dispositivos, la investigación permitió reconstruir que Barrelier borró de su celular mensajes comprometedores y dos fotos de Agostina maniatada y amordazada sobre una cama, tomadas durante la madrugada del asesinato.

A pesar de la maniobra, los investigadores lograron recuperar parte de ese material mediante peritajes informáticos y el análisis de los teléfonos de otros de los imputados.

“Guardaba fotografías a modo de trofeo”, aseguró esta semana Fernanda Alaniz, abogada del padre de Agostina, en declaraciones a El Doce de Córdoba.

Pero Barrelier no solo hizo desaparecer fotos. También eliminó un mensaje que le había enviado a la madre de Agostina cuando buscaba desesperadamente a su hija y le ordenó a su pareja que borrara una conversación después de que ella escuchara un ruido sospechoso dentro de la casa.

Para la Fiscalía, esos movimientos no fueron hechos aislados. En la requisitoria, Garzón lo describió como “otro patrón de conducta” orientado al “ocultamiento y eliminación de pruebas o elementos incriminatorios”.

El fiscal Raúl Garzón (Foto/Mario Sar)

“Si llamás a la Policía…”

Uno de los mensajes que más comprometen a Barrelier fue enviado a la 1.05 del 24 de mayo, cuando Melisa Heredia, la madre de Agostina, todavía no sabía qué había ocurrido con su hija. Lo que Barrelier le escribió —y después borró de su celular— fue interpretado por el fiscal Garzón como un intento de manipularla para que no fuera a la Policía.

El diálogo fue el siguiente:

“¿Qué te pidió la A. a vos hoy, que me pidió tu num?”, le preguntó Melisa.

Barrelier respondió: “Si la podía llevar a la casa de un amigo, y le dije que no tenía movilidad”.

Melisa quiso saber quién era ese supuesto amigo. “No me dijo”, contestó él. Entonces la mujer le explicó la situación: “Hace como tres horas que se fue y no aparece. No sé qué hacer, si llamar a la Policía, y le pregunté a las amigas y no está con ellas. La llamo y tiene el cel apagado”.

La respuesta de Barrelier fue: “Si llamás a la Policía te pueden hacer estudios y estuviste consumiendo” (sic).

Mensajes entre Melisa Heredia y Claudio Barrelier

Ese mensaje ya no estaba en su teléfono cuando fue peritado. Sin embargo, había quedado guardado en el celular de Melisa y pudo ser incorporado al expediente.

Para el fiscal Garzón el mensaje fue “convenientemente borrado del celular de Barrelier” ya que había sido enviado “con la clara intención de asustarla, manipulándola, para demorar su alerta a la autoridad policial”.

Melisa le respondió: “Eso qué tiene que ver? Dejá, no sé para qué te escribo”. Barrelier insistió: “Nose pienso por las dudas salame, ya veo si consigo en qué ir y te aviso querés” (sic).

La madre de Agostina rechazó el ofrecimiento y le dijo que saldría a buscarla sola. “Hacé de cuenta que ni te hablé”, escribió. A la 1.09, él volvió a contestarle: “No seas tan salame, no te pongas así. Hay te aviso así me decís dónde estás” (sic).

Para la acusación, ese intercambio adquiere especial relevancia porque, según la reconstrucción del caso, Agostina ya había ingresado a la casa de Barrelier, en Juan del Campillo 878, a las 22.55 de la noche anterior.

“Pasá derecho está en el comedor”

No fue la única comunicación que desapareció del teléfono del acusado. Nueve minutos después de que Agostina ingresara a su casa el sábado 23 de mayo, a las 23.04, llegaron los hermanos Córdoba, que alquilaban una parte del inmueble.

Poco antes de llegar, Matías Córdoba, uno de los inquilinos y también acusado de encubrimiento, le envió un audio por WhatsApp a Barrelier para avisarle que estaba llegando. “Copito yendo, copito yendo, escuchame, teneme preparado un colchón puto”, decía el mensaje.

Barrelier respondió al instante: “Pasa derecho está en el comedor”.

Esa conversación también fue eliminada de su teléfono. Para el fiscal, lo hizo “convenientemente” porque “conocía su valor incriminante”.

La respuesta, según Garzón, tenía un propósito concreto: evitar que los hermanos se detuvieran y advirtieran la presencia de Agostina dentro de la vivienda.

Los hermanos Córdoba ingresaron a la casa de Barrelier las 23.04, nueve minutos después de que entró Agostina

“Dejame de joder, borrá eso”

“Y la Mar (me manda) como un mensaje que me pone: ‘¿Qué es ese ruido? Y le pongo: ‘Borrá eso’”. La frase es del propio Barrelier y quedó registrada en una escucha telefónica incorporada a la investigación por el femicidio.

El acusado se refería a un mensaje que su pareja, Marianela Palmero, le envió durante la madrugada del 24 de mayo, después de escuchar un ruido proveniente del sector delantero de la vivienda, donde él se encontraba con la adolescente. Barrelier le ordenó eliminarlo y ella lo hizo, según reconstruyó la Fiscalía.

En su declaración del 21 de agosto, Palmero sostuvo que había escuchado un grito de hombre acompañado de insultos. Sin embargo, no fue a comprobar qué ocurría ni pidió ayuda.

No era la primera vez que se escuchaban gritos en esa casa. La requisitoria revela que los habitantes compartían un grupo de WhatsApp llamado “Los locos Adams”. Allí, el 7 de mayo, Palmero había escrito sobre los gritos de una chica y contado que, junto con Ludmila Ascarruz, otra de las residentes, habían dado aviso a la Policía.

Claudio Barrelier y su pareja Marianela Palmero, acusada de encubrimiento agravado

La noche en que Agostina fue asesinada, en cambio, ni Palmero ni nadie llamó a la Policía. Garzón destacó esa diferencia al analizar la conducta de quienes estaban en el inmueble.

Los antecedentes se remontaban incluso al año anterior. En abril de 2025, Palmero le había preguntado a Barrelier por WhatsApp: “¿Qué fue ese grito de una chica?”. También le advirtió: “Subí la música porque se escucha tu voz” y “Si yo la escucho, los de afuera también”.

Sobre el mensaje eliminado la madrugada del femicidio, Barrelier dio explicaciones cuando declaró por quinta y última vez, el 7 de septiembre. Aseguró que Palmero había escuchado un golpe y que él le contestó: “Dejame de joder, borrá eso”.

También reconoció que solía pedirle que eliminara conversaciones. Cuando le preguntaron si era una práctica habitual, respondió: “Sí, por costumbre”.

Palmero ofreció otra descripción de esa dinámica: “Él era muy obsesivo, me hacía borrar todas las conversaciones con él”.

Al peritar el teléfono de Claudio Barrelier los investigadores hallaron fotos de Agostina Vega

Los peritajes confirmaron que los mensajes intercambiados aquella madrugada no aparecían en ninguno de los dos celulares.

La investigación también detectó que algunas llamadas entre Barrelier y Palmero, realizadas entre el 23 y el 25 de mayo, no aparecían en los teléfonos peritados, aunque sí habían quedado registradas en las intervenciones telefónicas realizadas en el marco de otra causa contra el acusado, vinculada a la entrega de licencias de conducir en la Escuela de Tránsito donde él trabajaba como becario.

Agostina Vega tenía 14 años

Las dos fotos de Agostina que borró

A las 00.17 del 24 de mayo, Claudio Barrelier fotografió a Agostina Vega inmovilizada sobre una cama. Casi una hora después, cuando la madre de la adolescente le escribió para preguntarle por su paradero, el acusado le aseguró que la chica se había ido de su casa. También la manipuló para que no llame a la Policía.

Las imágenes fueron borradas del iPhone de Barrelier, pero los peritos lograron recuperarlas de la memoria caché del dispositivo. En ellas, Agostina aparecía reducida sobre la misma colcha que Osvaldo Fassetta utilizaba diariamente y que, desde aquel domingo, nunca volvió a ser encontrada.

El informe de la Dirección de Investigación Operativa (DIO) de la Policía Judicial de Córdoba identificó una “eliminación deliberada de las fotos originales de la cámara nativa”. También detectó que había vaciado la papelera de Google Fotos.

Agostina con su papá, Gabriel Vega

Para los investigadores, estos movimientos, sumados a la desaparición de conversaciones del teléfono, forman parte de un “ocultamiento deliberado de posibles elementos incriminatorios”.

Las pericias también pusieron el foco en otra mujer. Según contó Fernanda Alaniz, abogada del padre de Agostina, entre los archivos examinados apareció una fotografía de una mujer maniatada, cuya identidad aún se intenta establecer.

La letrada aseguró, además, que otras mujeres denunciaron haber sufrido abusos atribuidos a Barrelier y pidió que cualquier otra posible víctima se acerque a la Justicia. “No queremos que esta línea se termine con estas víctimas”, sostuvo.

Los seis imputados. Arriba: Claudio Barrelier, Osvaldo Fassetta y Marianela Palmero. Abajo: Soledad Andreani, Ludmila Ascarruz y Matías Córdoba

El caso

La acusación estableció que Claudio Barrelier abusó sexualmente de Agostina y luego la asesinó por estrangulamiento. La Fiscalía sostiene que posteriormente desmembró el cuerpo y ocultó sus restos hasta que pudo trasladarlos a un descampado de barrio Ampliación Ferreyra.

Pero no actuó solo. Los otros cinco acusados son Osvaldo Fassetta (amigo de Barrelier y quien vivía en la misma casa), Soledad Andreani (expareja del acusado y quien le prestó el Ford Ka utilizado, según la investigación, para trasladar los restos), Marianela Palmero (pareja de Barrelier y quien se encontraba en la vivienda la noche del crimen), y Matías Córdoba y Ludmila Ascarruz (pareja e inquilinos de la planta alta de la propiedad). Todos fueron enviados a juicio por encubrimiento agravado.