La deuda atrasada con tarjetas de crédito no bancarias del norte argentino aumentó más del 60% en un año. Además, creció la cantidad de locales vacíos en el microcentro tucumano y cada vez más familias recurren al financiamiento para comprar alimentos de primera necesidad.
La situación económica y el endeudamiento de las familias generan preocupación entre los comerciantes. Así lo advirtió Héctor Viñuales, presidente de la Federación Económica de Tucumán, al analizar los indicadores de morosidad y la evolución del consumo en la provincia.
Según explicó, un relevamiento de cinco tarjetas de crédito que operan en el norte argentino, tres de ellas tucumanas, muestra que la proporción de deudas con atrasos superiores a los 90 días pasó del 12,54% al 21,20% en el último año. Si bien el indicador se mantiene estable desde hace dos o tres meses, el nivel alcanzado enciende señales de alerta.
Viñuales también señaló que la morosidad de las tarjetas bancarias se ubica actualmente entre el 9% y el 11%, muy por encima de los niveles que históricamente se consideran habituales en el sector. En el caso de las tarjetas no bancarias, el promedio regional supera el 21%.
Otro dato que preocupa es la concentración de la deuda: de acuerdo con el informe mencionado por el dirigente empresarial, el 73% del monto adeudado corresponde al 15,5% de los clientes en situación de atraso. Entre los afectados aparecen numerosos saldos deudores inferiores a los 100.000 pesos.
COMPRAS DE ALIMENTOS CON TARJETA
Uno de los aspectos más preocupantes es el cambio en el destino del crédito. Viñuales confirmó que las familias están utilizando cada vez más las tarjetas para adquirir productos de primera necesidad, especialmente alimentos.
Mientras que anteriormente predominaban las compras de bienes durables, como heladeras y aires acondicionados, ahora el financiamiento se destina a cubrir gastos cotidianos. El fenómeno refleja las dificultades de muchos hogares para sostener el consumo con sus ingresos habituales.
MÁS LOCALES VACÍOS EN EL MICROCENTRO
La retracción del consumo también impacta en la actividad comercial. Según los relevamientos de la Federación Económica de Tucumán, el porcentaje de locales vacíos o que dejaron de funcionar en el microcentro ampliado pasó de niveles del 6% o 7% a cerca del 10%.
El dirigente aclaró que algunos comerciantes no necesariamente cerraron sus negocios, sino que se trasladaron hacia zonas con alquileres más económicos. Sin embargo, advirtió que la cantidad de locales disponibles y en alquiler resulta cada vez más visible.
La preocupación se extiende a los próximos meses, especialmente a enero, febrero y marzo, un período que habitualmente presenta dificultades para el comercio. Viñuales sostuvo que el escenario genera incertidumbre entre quienes evalúan abrir nuevos negocios o asumir el costo de un alquiler.
El panorama combina endeudamiento familiar, menor consumo y dificultades para sostener la actividad comercial. Para la Federación Económica, estos indicadores plantean interrogantes sobre la evolución de la economía tucumana y la capacidad de recuperación del consumo en los próximos meses.



