domingo, agosto 23, 2026
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A 100 años de la muerte de Rodolfo Valentino: el galán del cine mudo al que le bastaron siete películas para conquistar a Hollywood

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Rodolfo Valentino, en solo 7 películas conquistó el mundo

Se puede decir, sin temor a equivocarse, que Rodolfo Valentino fue el primer sex symbol del mundo. Eran tiempos de cine mudo e imágenes en blanco y negro. Sin embargo, su mirada intensa lograba traspasar la pantalla como un rayo, que terminaba encendiendo el corazón de todas las mujeres que lo veían brillar en cada película. Y él lo sabía. Sin embargo, la vida no le dio tiempo como para disfrutar demasiado de su éxito. Porque el 23 de agosto de 1926, cuando tenía apenas 31 años de edad, cayó fulminado por una peritonitis seguida de una úlcera sangrante mientras caminaba hasta su auto. Y murió antes de llegar al hospital.

Solo siete películas le alcanzaron para lograr el reconocimiento de Hollywood: las que filmó entre 1921 y 1926. Pero había llegado a la meca del cine en el momento más ostentoso, cuando los cachets eran elevados y las excentricidades eran condición sine que non para las estrellas. Y, casi de un momento para el otro, había dejado atrás una vida de lucha que nunca imaginó que algún día pudiera derivar en semejante opulencia.

Rodolfo Alonso Guglielmidi Valentine, tal su nombre completo, había nacido el 6 de mayo de 1895 en Castellaneta, en el golfo de Taranto, al sur de Italia. Su familia era muy pobre. Y él no era un alumno muy aplicado. Sin embargo, a instancias de su madre, logró obtener un título de agricultor. Con 17 años, en tanto, se subió a un barco con destino a Francia buscando un futuro mejor. Pasó por Marbella y recaló en Paris, pero no logró subsistir por mucho tiempo. Y se vio obligado a volver a su tierra de origen con la cabeza gacha y los bolsillos vacíos.

El italiano en

Sin embargo, con el tiempo, tuvo la suerte de que unos tíos le pagaran un pasaje a los Estados Unidos. Suponía que allí lograría las oportunidades que tanto andaba buscando. Y no se equivocó, pero le costó bastante. Por eso, cuando se quedó sin dinero, tuvo que aceptar lo que fuera para poder sobrevivir. Y “lo que fuera” incluía changas como jardinero, empleos de mozo, actuaciones como bailarín y, aprovechando sus cualidades físicas, comportamientos de gigoló. Así fue como Valentino protagonizó su primer escándalo de polleras.

Rodolfo comenzó un amorío clandestino con la aristócrata chilena Blanca Errázuriz, esposa del empresario estadounidense John de Saulles. Y la mujer terminó perdiendo la cabeza por el italiano. A tal punto, que se divorció de su marido alegando infidelidad por parte de él y aportando como testigo al propio Valentino. Pero, no conforme con esto, al tiempo la dama decidió asesinar a su esposo. Y las crónicas de la época no dejaron de mencionar a este joven inmigrante de pasado desconocido, dando a entender que tendría alguna relación con este crimen.

Fue el actor Norman Kerry, a quien conoció de gira con una compañía de opereta por San Francisco, el que le recomendó que intentara hacer cine. Y, como era de esperar, la industria le abrió sus puertas. Al principio, le tocaron papeles pequeños, del montón. Hasta que la guionista June Mathis decidió que tenía el fisic du rol perfecto para el film que estaba preparando el director Rex Ingram en base al libro del escritor español Vicente Blasco Ibáñez. Los cuatro jinetes del Apocalipsis se estrenó en 1921. Batió récords de recaudación. Y, a partir de ese momento, Valentino se convirtió en una especie de Dios del Olimpo entre las celebridades.

El actor fue el primer sex symbol del cine

Algunas críticas de los especialistas no eran favorables para Rodolfo. Decían que atentaba contra “la virilidad americana”, mostrando su torso desnudo, bailando tango y remarcando sus facciones con maquillaje. Pero el público dio su veredicto y fue positivo para el italiano sexy. Así que los directores lo convirtieron en su fetiche. Y a la película que lo catapultó a la fama, le siguieron Camille, El Sheik, Sangre y arena, Monsieur Beaucaire, Águila negra y El hijo del Sheik. Así, en tiempos en los que los actores mimados ganaban fortunas, el hombre pudo amasar un gran patrimonio.

En cuanto a sus amores, siguió siendo noticia por sus desprolijidades y por sus visitas, por aquellos años muy mal vistas, a reductos gays. En 1919 se casó con la actriz Jean Acker, supuesta amante de su colega, Alla Nazimova quien habría amenazado a la mujer frente a la abrupta ruptura. Pero el matrimonio no duró más que un mes, ya que Valentino cayó rendido ante los encantos de la bailarina Natacha Rambova. Y mientras su ex trataba de dañar su imágen tildandolo de “impotente”, ella no sólo se entrometió en su corazón, sino también en su carrera. Y le hizo ganar varios millones. Hasta que el actor fue contratado por el sello United Artists, que le prohibió a su pareja acercarse a los sets.

Pero semejante boom no fue fácil de digerir para el italiano. Y llegó un momento en el que ni las joyas, ni la ropa caras, ni las armas antiguas lo conformaban. Entonces comenzó a coquetear con las ciencias ocultas. Sin embargo, nunca descuidó su carrera y siempre se esforzó por mejorar desde el punto de vista actoral. También escribió un libro de poemas, From Days Dreams. Y grabó un disco, Valentino´s Renditions, que se agotó en pocas horas. Aunque claro, su máxima valía seguía siendo su belleza. Y, en 1925, fue declarado como “el hombre más deseado de América”.

Al año murió. Y un centenar de mujeres, vestidas de estricto luto, marcharon para despedirlo mientras Douglas Fairbanks y Samuel Goldwyn llevaban su ataúd. Pero fueron muchas más las que, en distintos lugares del mundo, lloraron por su partida como si hubieran perdido al amor de sus vidas. Nunca le escucharon la voz, ya que el cine sonoro comenzó un año después de su fallecimiento. Pero Rodolfo no necesitó hablar para transmitir lo que quería decir con sus movimientos, sus gestos y, sobre todo, con esa mirada que nadie más pudo igualar.