DIA DEL PERIODISTA… NADA PARA CELEBRAR

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En el imaginario social, muchas personas creen que por ser periodistas tenemos grandes sueldos. Piensan que, por estar en contacto con funcionarios, artistas, gremialistas y dirigentes, tenemos acceso libre y gratuito a cualquier lugar. Pero la realidad es muy distinta. Y cada vez peor.

Somos la voz de muchos, pero no tenemos quién nos represente, nos cuide ni defienda nuestros derechos.

Hoy, gran parte de los trabajadores de prensa nos vemos obligados a tener varios empleos o trabajar para distintos medios al mismo tiempo porque un solo salario no alcanza para vivir. Muchos cobran muy por debajo del salario mínimo. La mayoría de quienes usted ve todos los días recorriendo las calles en busca de información apenas perciben entre $200.000 y $800.000 mensuales, en muchos casos sin obra social, sin aportes jubilatorios y sin estabilidad laboral.

Muchos de los periodistas de exteriores, además de salir a buscar la información y cubrir los acontecimientos diarios, también deben autogestionar su propio sueldo. Para poder subsistir, recorren comercios y empresas vendiendo publicidad. De esa pauta conseguida, una parte queda para el trabajador y otra debe compartirse con el medio. Es decir, además de informar, entrevistar, investigar y comunicar, también deben convertirse en vendedores para complementar ingresos que no alcanzan.

Somos esos locos que corremos de un lugar a otro buscando la noticia, bajo el frío o el calor, tratando de mostrar lo que sucede en nuestra provincia. Somos quienes damos voz a los reclamos de la gente, quienes contamos historias, denunciamos injusticias y acompañamos cada acontecimiento importante.

Sin embargo, cuando llega el momento de hablar de nuestra propia realidad, pocas veces alguien escucha.

Somos los que no hacemos paro porque la información no puede esperar. Somos los que seguimos trabajando aun cuando las condiciones son precarias. Somos quienes contamos las historias de todos, pero muchas veces no tenemos espacio para contar la nuestra.

Esa es la realidad de muchos trabajadores de prensa. Esa es la realidad que, paradójicamente, los periodistas casi nunca contamos.

Por eso, en este Día del Periodista, más que celebrar, elegimos reflexionar. Porque detrás de cada micrófono, de cada cámara, de cada transmisión en vivo y de cada nota publicada, hay trabajadores que merecen respeto, reconocimiento y condiciones laborales dignas.

Feliz Día del Periodista para quienes, a pesar de todo, siguen ejerciendo esta profesión con compromiso, pasión y vocación de servicio.

«CONTAMOS LAS HISTORIAS DE TODOS. 

HOY CONTAMOS LA NUESTRA. «

 

 

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