
La designación de las nuevas autoridades en el Senado de la provincia de Buenos Aires provocó una nueva crisis y guerra de nervios en el frente peronista. La Cámpora, el sector político referenciado en Cristina Kirchner, logró imponer al intendente de José C. Paz, Mario Ishii, como vicepresidente primero del Senado bonaerense, desplazando a la candidata impulsada por el gobernador Axel Kicillof, Ayelén Durán, y acentuando así las diferencias internas en el mayor distrito electoral del país. El episodio, que tuvo su punto más álgido durante la última sesión parlamentaria, expuso una vez más la puja de poder dentro del peronismo provincial. El oficialismo logró retener las vicepresidencias para sus principales tribus políticas, pero el acuerdo estuvo lejos de concretarse en armonía.
Desde el entorno de Kicillof sostienen que nunca existió un consenso real sobre los cargos. “El gobernador tenía su candidato para la vicepresidencia primera pero los votos los tienen ellos. La Cámpora impuso su mayoría. Rompieron el acuerdo, los vices anteriores fueron Alfredo Fisher -de Magario- y Luis Vivona (en acuerdo con el intendente de Malvinas Argentinas, Leonardo Nardini) por decisión de Kicillof. Nosotros respetamos el cierre de Diputados y ellos incumplieron en Senadores”, señalaron fuentes cercanas al mandatario bonaerense.
El día después de la designación de autoridades empezaron los cruces. En La Plata el ánimo no era el mejor. Remarcaron además que los cinco senadores del bloque que forman parte del Movimiento Derecho al Futuro (MDF) optaron por no acompañar la votación. Se trata de la propia Durán, Pedro Borghini, Fernando Coronel, Germán Lago y Jorge Paredi.
Desde el kirchnerismo la versión es radicalmente distinta. Voceros del espacio vinculado a la ex presidenta calificaron de “estupidez” la lectura sobre quién ganó o perdió en la pulseada bonaerense. “Al igual que hicimos en el PJ, nos pusimos de acuerdo para ver cómo todos juntos enfrentamos a Milei. La explicación de la vicepresidencia es sencilla. El espacio de CFK tiene 15 senadores, Axel 6 y Massa 3. Y en ese orden quedaron las vices”, argumentaron.

En la negociación intervinieron nombres de peso como la vicegobernadora Verónica Magario, el diputado provincial Mariano Cascallares por el MDF; el intendente de Lomas de Zamora, Federico Otermín, y el camporista Facundo Tignanelli por el kirchnerismo y el líder del Frente Renovador, Sergio Massa. Desde este sector confirman que el propio Massa cedió lugares propios para facilitar un acuerdo mayoritario. Ya con las designaciones confirmadas, desde el espacio del ex ministro de Economía plantearon: “El FR cedió para llegar a un acuerdo porque era todo un papelón. Mientras la gente se caga de hambre y se modifica la ley de glaciares se pelean por cargueros. Una vergüenza”.
El gobernador bonaerense, por su parte, envió dos representantes a la mesa de negociación y, de acuerdo a la versión camporista, estos funcionarios “pueden dar fe de que no se rompió ningún acuerdo y que lo que se hizo, en armonía, fue para seguir avanzando en un peronismo unido contra Milei”.
Dentro del oficialismo bonaerense, la fractura se profundizó ante los reproches cruzados entre el sector alineado con Kicillof y el bloque que responde a La Cámpora. Un sector minoritario del MDF fue señalado desde el kirchnerismo como responsable de alimentar rumores de ruptura y de instalar la idea de una derrota política para el gobernador. “Siempre están buscando la ruptura e invalidando todo tipo de acuerdo, y hablando de ganadores y perdedores”, deslizaron desde el espacio de CFK.
Los cruces se dan en la misma semana en la que el ministro de Gobierno provincial, Carlos Bianco, planteó en declaraciones a Infobae en Vivo que el peronismo transita un problema de conducción; posicionamiento que desde el cristinismo reprochan y le endilgan al hombre de confianza de Kicillof que lo plantea para “dejar de lado” la figura de Cristina Kirchner. En Gobernación retrucan y sostienen que la convivencia con La Cámpora “está imposible”, que “solo buscan boicotear a Axel” y que “no les interesa otra cosa”.
En paralelo, fuentes allegadas a la ex presidenta remarcaron que la dirigente “no está en una pelea con Kicillof”, sino que “está trabajando todos los días desde su proscripción y su detención ilegal para fortalecer la unidad y que el peronismo junto enfrente a Milei”.
La votación en el Senado bonaerense dejó en evidencia la compleja ingeniería política que atraviesa al peronismo en su principal bastión electoral. Los movimientos de los distintos sectores, sumados a los gestos y declaraciones cruzadas reflejan que la puja por el poder y la representación continúa abierta, mientras la oposición observa de cerca cualquier signo de fisura en el oficialismo provincial.



