Martín Palermo reveló cuándo empezó su distanciamiento con Riquelme en Boca: “Cambió la relación”

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La relación entre Martín Palermo y Juan Román Riquelme fue motivo de debate entre los hinchas y la prensa durante años, especialmente por el contraste entre sus logros deportivos en Boca Juniors y la distancia personal que se instaló luego de compartir tantas temporadas en el mismo club. El Titán fue consultado por Juan Pablo Varsky en una entrevista en Clank! si existió un episodio que pudo haber cambiado su vínculo con el actual presidente del Xeneize.

El propio Palermo reconoció: “No sé qué episodio pudo haber cambiado, pero sí después del 2008 cambió la relación. Ya no era el vínculo que teníamos de antes, antes éramos muy cercanos”. El exdelantero confesó que incluso se mantuvo la cercanía en Japón cuando viajaron para enfrentarse al Real Madrid. También sostuvo que no hubo intentos de acercamiento ni diálogos para resolver la distancia: “Ninguno buscaba complicidad de nada, de qué había pasado. No, no hubo eso”, explicó, descartando cualquier situación puntual como causa del distanciamiento.

Durante siete años y medio, ambos futbolistas protagonizaron una sociedad goleadora que llevó a Boca a conquistar cuatro títulos locales entre ellos el Torneo Apertura 1998, 2000 y 2008, además del Clausura 1999, y cuatro internacionales, la Copa Libertadores de 2000 y 2007, la Intercontinental de 2000 y la Recopa Sudamericana de 2008.

La etapa dorada de Boca Juniors: Pablo Migliore, Hugo Ibarra, Juan Román Riquelme, Martín Palermo y Sebastián Battaglia (FOTO: CLAUDIA CONTERIS/DP)

Los primeros años tras la llegada de Palermo al club en 1997, procedente de Estudiantes de La Plata, estuvieron marcados por una relación de cercanía y compañerismo. Bajo la dirección de Carlos Bianchi, técnico que supo gestionar un plantel repleto de figuras, los éxitos se tradujeron en una etapa dorada para Boca. Palermo y Riquelme no solo compartieron vestuario en Boca, sino también en la selección argentina bajo el mando de Marcelo Bielsa, consolidando una sociedad que trascendía lo estrictamente futbolístico.

En enero de 2001 Palermo fue transferido a Villarreal. Durante los años que siguieron, la distancia física se impuso, aunque permanecieron algunos lazos: cuando Riquelme arribó al club español, alquiló la vivienda que Palermo tenía en la ciudad, un dato que ilustra el vínculo que aún los unía en ese entonces. Ese escenario recordó el Titán durante la entrevista: “Después que yo me fui, él vivió un año en Villarreal, en una casa que yo tenía”.

Pese a desempeñarse en equipos distintos de España, sus caminos volvieron a cruzarse cuando Riquelme regresó a Boca en 2007. El distanciamiento se hizo evidente en varios episodios públicos. El 12 de abril de 2010, en la goleada de Boca sobre Arsenal por 4 a 0, el actual directivo asistió a Palermo para que este marcara su gol número 219 con la camiseta azul y oro; así superó la marca histórica de Roberto Cherro. A pesar de la importancia del momento, Román no participó de la celebración.

La despedida de Palermo, en junio de 2011, y su posterior partido homenaje el 4 de febrero de 2012 en la Bombonera, también expusieron la distancia entre los ídolos. Riquelme no estuvo presente y Palermo fue directo al explicar el motivo: “No lo invité porque no teníamos una buena relación”. Tres años después, ambos coincidieron en la despedida de Sebastián Battaglia, donde compartieron el campo de juego una vez más.

Aunque la distancia personal haya sido notoria, para los hinchas de Boca, la huella que dejaron juntos en la cancha permanece intacta. A pesar de los desencuentros, tanto Palermo como Riquelme reconocieron públicamente las virtudes y los logros del otro. Sin embargo, la amistad de los primeros años nunca se reconstruyó.

OTRAS FRASES DE PALERMO

Su relación con Guillermo Barros Schelotto

“Íbamos al colegio juntos. Desde Inferiores jugábamos los clásicos Estudiantes-Gimnasia a muerte. Nos cruzábamos en los boliches y nos queríamos pelear”.

Las decisiones que más le costaron como técnico

“El dejar afuera o sacar del equipo a alguien me afectaba. Me veía todo el tiempo reflejado en lo que me pasaba a mí en esa sensación de no jugar”.

Las vivencias que tuvo peleando el descenso en Fortaleza

“En esos tres meses viví cosas en muy poco tiempo. Era cada tres días jugar, cosas desde lo emotivo, lo emocional… Cosas que se lograron sin pensar que se podían hacer de esa manera. Conseguir enseguida los resultados y respuestas de los jugadores, fue una conexión muy rápida. Viví algo que el fútbol todavía no me había hecho vivir. Era un desgaste desde lo mental que te llevaba a tomar decisiones permanentemente. Era ganar, ganar para salir de la zona del descenso”.

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