Los cruces entre CFK y los gobernadores aliados a Milei le suman conflictividad al peronismo del interior

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Cristina Kirchner cruzó a Raul Jalil, Osvaldo Jaldo y Gustavo Saenz, tres aliados tácticos de Milei

De crisis en crisis. Así transita el peronismo desde hace diez años, cuando se quebró el ordenamiento político liderado por Cristina Kirchner, entonces presidenta de la Nación. Esa fragmentación persistente aún no encuentra un límite. No termina. El espacio político que hoy ejerce la oposición continúa resquebrajándose, sin lograr regenerarse bajo una expresión renovada.

Las acusaciones cruzadas son constantes. Entre distintas tribus y nombres propios. Así se abren nuevas grietas y se incrementa el ruido en la conversación política, tanto interna como externa, en la escena nacional. La fragmentación avanza a un ritmo mucho más veloz que la construcción. Los números no cierran y las señales claras del electorado no terminan de interpretarse en toda su magnitud.

En las últimas dos semanas el peronismo perdió dos batallas legislativas de alto impacto. Tanto en el Senado como en Diputados no pudo frenar la reforma laboral de Javier Milei. Lo intentó, pero no lo consiguió. Votó dividido la ratificación del acuerdo Mercosur-Unión Europea y avaló un paro general que, por un momento, acercó al kirchnerismo y la CGT. Pero no fue suficiente. Porque los votos no alcanzan y el mensaje sigue girando en torno a la resistencia.

Uno de los pocos que comenzó a hablar con claridad sobre el futuro es el senador nacional Mariano Recalde. “Cuando el peronismo recupere el gobierno tiene que ir el primer día con un mega DNU”, señaló a principios de febrero, advirtiendo que la reforma laboral tenía grandes posibilidades de ser aprobada. Con su estilo y su pensamiento, puso el foco en lo que viene. En el futuro y no en el pasado.

Cristina Kirchner (Jaime Olivos)

Ayer el peronismo volvió a dividirse. Esta vez fue en el Senado, donde el bloque Convicción Federal se apartó del interbloque que compartía con el bloque justicialista y el Frente Cívico por Santiago del Estero, dejando al espacio opositor en una posición de mayor debilidad, agudizada tras la derrota en las últimas elecciones. Pocas manos, pensamientos distintos, una identidad forzada y escasamente debatida. distintos, una identidad forzada y poco dioscutida.

Los senadores Guillermo Andrada (Catamarca), Sandra Mendoza (Tucumán) y Carolina Moisés (Jujuy) se alejaron del esquema donde el kirchnerismo mantiene una fuerte influencia. Lo hicieron con el aval de los gobernadores Raúl Jalil (Catamarca), Osvaldo Jaldo (Tucumán) y Gustavo Sáenz (Salta), quienes conformaron un bloque pequeño, pero influyente, para sostener algunas iniciativas de Milei en el Congreso.

“El kirchnerismo nunca le dio voz ni voto a las minorías dentro del interbloque. Siempre quisieron imponer su mayoría interna. La realidad es que no se puede articular la unidad con el kirchnerismo, porque tienen una concepción del poder donde se juega a todo o nada”, expresó a Infobae uno de los senadores que se fue del armado legislativo.

El bloque Convicción Federal podría terminar formando un nuevo interbloque con la salteña Flavia Royón y con los senadores de Misiones que responden a Carlos Rovira. Es una alternativa acorde a la lógica de este tiempo. Sáenz decidió profundizar su rivalidad con Cristina Kirchner, decisión que dejó en evidencia en uno de sus últimos posteos en redes sociales.

“La pyme familiar de la Sra., su hijo y sus amigos sigue decidiendo a dedo desde Buenos Aires las autoridades partidarias del PJ en las provincias, a pesar de la vergüenza que dieron en las últimas elecciones. ¿Por qué no llama a elecciones libres y democráticas en Jujuy y en Salta? ¿Por qué, Sra. Cristina, usted decide a dedo quién va a conducir el PJ en estas provincias y no sus afiliados?”, escribió el mandatario salteño en tono irónico.

Jalil, Sáenz y Jaldo junto a la senadora Carolina Moisés (@CarolinaMoises)

El último movimiento de CFK fue cambiar a los interventores en el PJ salteño. Salen “Luchy” Alonso y Sergio Berni, entra Pablo Kosiner, un hombre de confianza de Juan Manuel Urtubey. CFK no tiene intención de dar el control del partido al gobernador, que exige elecciones. A Kosiner lo acompañará Nora Canounni, ex senadora provincial del Departamento San Martín.

La idea del recambio es que el traspaso a Urtubey permita acercar posiciones dentro de las distintas vertientes justicialistas y que Kosiner recorra la provincia para reactivar la vida partidaria localidad por localidad. No hay posibilidad de elecciones a la vista. Todas las actividades serán con el PJ intervenido.

Si el kirchnerismo habilitara una interna y permitiera que Sáenz presente una lista propia, es muy probable que pierda frente al gobernador, ya que los intendentes responden mayoritariamente a quien conduce la provincia desde hace seis años.

El enfrentamiento de CFK con los tres gobernadores incrementó la conflictividad del peronismo en todo el norte, porque el problema también llegó a Jujuy, donde el PJ permanece intervenido y las elecciones se postergaron en cuatro oportunidades. No hay orden, no hay diálogo y no existe un debate amplio. Hay divisiones, ruido y, sobre todo, ausencia de un proyecto nuevo que movilice.

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