Una jornada clave se vivió en el juicio por el homicidio de Paulina Lebos, con el inicio de una nueva etapa centrada en las declaraciones de los peritos.
Entre los testimonios más relevantes estuvo el de la médica policial Lilia Moyano, quien participó del primer análisis del cuerpo cuando fue hallado a la vera de la Ruta 341.
La especialista confirmó que se recolectaron cabellos en distintas partes del cuerpo y la ropa de la víctima, los cuales fueron enviados a Buenos Aires para su análisis genético. Sin embargo, los resultados no fueron concluyentes debido a la contaminación de algunas muestras.
Uno de los puntos más cuestionados fue la demora: las muestras fueron tomadas en 2006 pero recién enviadas a peritar en 2013, es decir, siete años después.
Moyano expresó su frustración ante el tribunal:
“Me hubiera encantado hacer más. Para mí ha sido una gran decepción este caso”.
También aclaró que las decisiones sobre el envío y tratamiento de las pruebas no dependían de los peritos, sino de la fiscalía.
A pesar de las dificultades, indicó que de al menos dos cabellos se logró obtener un perfil genético que podría ser comparado nuevamente.
Ahora, crece la expectativa por la respuesta de Alberto Lebos, padre de la víctima, ante estas revelaciones que vuelven a poner en duda el manejo de pruebas clave en la causa.



