Guido Andreozzi y la emoción del llamado a la Copa Davis: “Trato de disfrutar cada momento”

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Guido Andreozzi, durante uno de los entrenamientos de la Selección Argentina de Tenis en Busan (Crédito: Prensa AAT)

Guido Andreozzi vive en Busan una semana especial. A los 34 años, el tenista argentino fue convocado por primera vez en su carrera para integrar la Selección Argentina de Tenis YPF en la Copa Davis y vestirá la camiseta nacional en la serie ante Corea del Sur, correspondiente a la primera ronda de los Qualifiers 2026, que se disputará del 6 al 8 de febrero. Una oportunidad que llega después de una extensa trayectoria en el circuito profesional y tras una profunda reinvención deportiva.

Andreozzi transitó más de 15 temporadas compitiendo en singles, modalidad en la que alcanzó el puesto 70 del ranking ATP en enero de 2019. A lo largo de ese recorrido conquistó nueve títulos ATP Challenger: Lima 2012, San Juan 2013, Santo Domingo y Vicenza 2016, Punta del Este, Tunis, Szczecin y Guayaquil 2018, y Temuco 2019, este último sobre superficie rápida. Su mejor actuación en un Grand Slam fue alcanzar la ronda de 64 en Roland Garros en 2018.

Su última aparición en un cuadro principal del ATP Tour en singles fue en el ATP 250 de Umag 2024, torneo en el que superó la clasificación y cayó en primera ronda ante Marco Trungelliti, hoy su compañero de equipo en Corea del Sur. En tanto, su última participación en un main draw individual de Challenger fue en Cap Cana 2025, donde alcanzó los cuartos de final.

El camino no estuvo exento de obstáculos. En 2019, una lesión en el hombro derecho derivó en una cirugía y una recuperación que se extendió por más de un año, atravesada además por la pandemia. En 2022, al no sentirse competitivo, decidió frenar durante varios meses. El regreso fue con un impulso renovado: volvió a competir y se consagró campeón en el Challenger de Temuco, dando una señal clara de fortaleza.

Los tenistas de la Selección Argentina de Tenis de Copa Davis Guido Andreozzi y Federico Gómez, descanso y charla en una de las jornadas de entrenamiento en Busan (Crédito: Prensa AAT)

Ese proceso de reinvención tuvo su punto más alto en el dobles. Andreozzi se convirtió en uno de los especialistas argentinos de la modalidad, con 39 títulos Challenger a lo largo de su carrera y tres consagraciones en el ATP Tour: Buenos Aires y Bastad en 2025, y Umag en 2024. También fue finalista en Metz (2025).

Actualmente ocupa el puesto 32 del ranking mundial de dobles, con un mejor registro de 28 alcanzado la temporada pasada, y llegó a las semifinales del Masters 1000 de Shanghai en 2025.

Ya instalado en Busan y enfocado en su debut copero, Andreozzi expresó su entusiasmo por la convocatoria ante el equipo de comunicación de la Asociación Argentina de Tenis (AAT). “Me encuentro muy bien, muy contento. Trato de disfrutar y de exprimir al mango esta experiencia que es la primera vez, así que muy feliz de formar parte de este grupo y de tratar de representar a la Argentina de la mejor manera posible”, señaló.

La adaptación a Corea del Sur también forma parte del desafío. “Vengo bien, la verdad. El primer desafío, al ser un viaje tan largo y con tanta diferencia horaria, es acostumbrarse a eso. Dentro de todo me estoy adaptando bastante rápido, todavía falta un poquito de ajustes”, explicó. Y agregó: “Después viene el desafío de la cancha, las pelotas, adaptarse al juego. En mi caso nunca jugué dobles con ninguno de los chicos, así que también nos estamos conociendo tenísticamente y viendo cómo ajustar pequeños detalles”.

Sobre ese proceso de ensamblaje en el dobles, el argentino fue claro: “Siempre es un desafío, porque uno se imagina cómo puede conjugar su juego con el del compañero, pero después hay que ver qué pasa realmente en la cancha. Estos entrenamientos y estos puntos son muy importantes para ir afinando detalles, porque creo que va a ser una serie disputada, que se va a definir en pequeños detalles”.

El experimentado tenista también encontró puntos de contacto con otras experiencias representando al país, como los Juegos Panamericanos, donde obtuvo cuatro medallas en dos ediciones diferentes. “Lo encuentro bastante parecido. Ya llevamos varios días con el equipo y se vive ese espíritu de compañerismo, de unión, de empujarnos entre todos para estar lo más cómodos posible”, destacó.

Y cerró con una mirada colectiva, clave en este tipo de competencias: “Es muy importante que estemos bien unidos, todos tirando para el mismo lado y con buena energía. Creo que eso va a hacer que, el día de la competencia, cada uno pueda sacar su mayor potencial”.

Así, después de una carrera extensa, de caídas y reconstrucciones, Andreozzi tendrá finalmente su estreno en la Copa Davis. Un debut tardío, pero cargado de experiencia, madurez y el deseo intacto de representar a la Argentina en la competencia más importante del mundo por equipos.

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