Festejo fugaz, show de Bad Bunny y debut con triunfo en Río: las frenéticas horas de Francisco Cerúndolo tras su título en el Argentina Open

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Francisco Cerúndolo con el título el título del Argentina Open 2026

La vida del tenista profesional suele combinar rutina y vértigo. Entrenamientos, viajes y compromisos se encadenan sin pausa. Y cuando se gana un título, muchas veces tampoco hay demasiado margen para celebraciones extensas. Eso fue exactamente lo que le ocurrió a Francisco Cerúndolo (19° del ranking ATP) tras su consagración en el IEB+ Argentina Open.

El flamante campeón logró su primera estrella en el torneo porteño, pero al día siguiente ya debía enfocarse en el ATP 500 Río Open, el certamen más importante de Sudamérica. “Fue todo muy rápido. No hay mucho tiempo para festejar, para celebrar o para caer un poquito”, reconoció el actual número uno argentino.

Después de la conferencia de prensa y de cumplir con compromisos en el club, elongó, realizó algunas acciones protocolares y regresó a su casa. Durante toda la semana del torneo había dormido allí, junto a sus padres, y quiso cerrar el título en el mismo lugar. La celebración fue íntima: cena en familia y algunos amigos cercanos.

Sin embargo, entre la tensión acumulada y la adrenalina de una final, se permitió un gusto antes de viajar a Brasil. Tras la cena, se dirigió al estadio de River Plate para asistir al recital de Bad Bunny. “Soy muy fanático y me gusta mucho su música. Tenía ganas de verlo, así que me fui directo al show”, contó.

Cerúndolo, que valora especialmente el tiempo con su entorno, aprovechó para compartir también un momento distendido después del recital. “Salimos a tomar algo con amigos y estar tranquilos, para compartir un rato más y también un poquito del título”, explicó.

La mañana siguiente lo encontró en el aeropuerto, rumbo a Río de Janeiro. El tenis no concede treguas y el antecedente reciente de otros campeones que no pudieron sostener el impulso en la semana siguiente estaba fresco. Fran sabía que debía administrar energías y concentración.

“Ya había ganado títulos antes, así que tenía noción de cómo encarar estos días. Disfrutar un poco, pero sin desconcentrarme. Sentí que estaba jugando muy bien en Buenos Aires y sé que tengo posibilidades de hacer un buen torneo en Río, si el físico me lo permite”, explicó.

Apenas arribó a la ciudad carioca se trasladó al Jockey Club Brasileiro, en el barrio de Gávea, para realizar un primer entrenamiento. La intención era adaptarse rápidamente a las condiciones, que notó diferentes a las de Buenos Aires. “La cancha estaba muy lenta y la pelota picaba un poco más. Fui para ver cómo me sentía, aflojar el viaje y bajar la tensión de la final”, detalló.

Francisco Cerúndolo saca durante el cruce con Tomás Etcheverry en el Argentina Open (Fuente: AP / Gustavo Garello)

El debut no fue sencillo. Enfrentó a Mariano Navone (74°), un rival que exige en cada pelota. “Las primeras rondas después de ganar un título son difíciles, por el cansancio y por todo lo que pasa por la cabeza. Hay que saber sacar los partidos adelante aunque no estés jugando tu mejor tenis”, evaluó.

Con la confianza y la adrenalina aún presentes, logró imponerse y avanzar con un convincente triunfo por 6-3 y 6-4 que lo depositó en octavos de final, donde enfrentará a otro compatriota, Thiago Tirante (92°), no antes de las 19 de este martes. “Se hizo más difícil contra un rival como Marian, que te hace jugar todos los puntos y no te regala nada. Ahora, a descansar”, dijo Fran luego del encuentro.

Se retiró conforme, consciente de la evolución en su preparación mental, física y tenística, pero también convencido de que todavía tiene margen de mejora. La sonrisa del campeón sigue intacta, aunque sabe que cada día en el circuito es un nuevo examen.

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