El guiño del PJ a los gobernadores del norte, otro acto de Kicillof en CABA y la vuelta de “Wado” de Pedro

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El peronismo vive un proceso de reordenamiento de cara a las elecciones del 2027

“No es momento de excluir a nadie ni de enojarse con nadie. Hay que entender a los diputados que representan a las provincias y tienen la necesidad de asegurar su funcionamiento. Entiendo al gobernador de Misiones cuando, en determinadas votaciones, tiene que acompañar una postura, porque privilegia la situación de su provincia. El camino no es enojarse con ellos. Hay que entenderlos y mostrarles que se puede construir una alternativa nacional que los contenga”.

La definición que el diputado entrerriano Guillermo Michel le dio a un medio de Misiones durante la semana, bien podría aplicarse a un grupo de gobernadores del norte, que son peronistas y que están distanciados del núcleo más voluminoso del partido. Fue un mensaje para Hugo Passalacqua y Carlos Rovira, pero también para Gustavo Sáenz (Salta), Raúl Jalil (Catamarca) y Osvaldo Jaldo (Tucumán). Los aliados tácticos de Javier Milei en el Congreso. “Los que tienen votos y hay que cuidar”, dicen en el grupo de legisladores que integra el ex titular de la Aduana.

Michel, de estrecha relación con Sergio Massa, fue uno de los diputados que se reunió en la semana con el gobernador de La Rioja, Ricardo Quintela, en las oficinas que tiene Victoria Tolosa Paz en el centro porteño. De ese encuentro salieron dos ideas trascendentes para el recorrido que planearon hacer: hay que abrazar a los gobernadores que jugaron cerca de Milei y no hay que medirle el nivel de peronismo en sangre a nadie. Si es con todos, es con todos de verdad. Sin mirar los últimos sellos del Pasaporte.

En esa idea coincide Sergio Massa, quien entiende que debe haber un pacto de no agresión entre las distintas bandas del peronismo. Eso incluye una convivencia pacífica, sin reproches públicos, entre los extremos de la coalición que está en marcha. Pichetto y Grabois, un solo corazón. “Hay que guardar los rifles sanitarios”, suele decir el líder del Frente Renovador.

Los legisladores del peronismo federal suman peso político y acumulan reuniones para ampliar el armado anti Milei

El perdón, la reconciliación y la unidad como horizonte. Pero con un dispositivo de construcción electoral ordenado, que se vaya montando sobre la coincidencia de puntos centrales en un plan de Gobierno. En el fondo, se trata de no repetir la inexplicable descoordinación del gobierno que integraron Alberto Fernández y Cristina Kirchner. A eso apunta el tigrense.

El pedido de ese sector del peronismo respecto a los gobernadores es opuesto al que tiene el cristinismo más duro, que los acusa de “traidores” y “funcionales” a las políticas libertarias. Máximo Kirchner, por ejemplo, suele decir que, en el nombre del federalismo, hay gobernadores que hacen provincialismo. “El federalismo implica no solo resguardar los intereses de tu provincia, sino también del conjunto. Pero hay provincias que resuelven solo en función de sus intereses”. Un mensaje dirigido a esos mandatarios del norte que apoyaron, con el quórum o con la mano en alto, el Presupuesto, el RIGI o la reforma laboral. La declaración del líder de La Cámpora es del pasado reciente, aunque bien podría aplicarse al presente.

“Ellos quieren el ambacentrismo, porque si salen al campo federal, no tienen nada. No existen en las provincias”, reflexionó un legislador que responde a uno de los gobernadores apuntados por el cristinismo. “Ellos respaldaron el ajuste que generó sufrimiento en la gente, que dejó a miles sin trabajo. Conveniencia para ellos, no para la gente”, apuntó un legislador camporista. Extremos que será difícil conciliar, si no existe un ordenamiento de las jefaturas políticas para que haya un armisticio.

“Yo permito todo en el movimiento. Nosotros no tenemos prejuicios de ninguna naturaleza, porque así tienen que ser los movimientos. Tenemos hombres de extrema derecha y tenemos hombres de extrema izquierda. Los movimientos de este tipo hay que dejarlos funcionar libremente. Hay que constituir un cuerpo orgánico, no muy ajustado a preceptos, para que se defienda”.

Sergio Uñac pidió que haya internas abiertas en el peronismo y volvió a marcar su idea de ser candidato a presidente

Varias décadas atrás Juan Domingo Perón explicó de esa forma su mirada sobre lo que implica formar un movimiento político heterogéneo como el peronismo. Un definición sobre la convivencia y las necesidades de gestionar el equilibrio. De esas palabras se acordó un senador nacional, con recorrido histórico, que le reprocha al camporismo su postura más combativa sobre las posturas que adoptan otros sectores del justicialismo.

En la postura de aperturista, sin pedir credenciales del pasado, también se inscribe Sergio Uñac, que mantiene sus intenciones de ser candidato a presidente, pero aún no activa el trabajo de campo. El sanjuanino tiene la idea de ser un precandidato presidencial con olor a interior impregnado en su acento pero, ante todo, cree que tiene que haber un ordenamiento del espacio político para poder definir después quién es el candidato para enfrentar a Javier Milei.

En la última semana insistió con la necesidad de que en la próxima fórmula presidencial haya “una voz del interior” y propuso que el peronismo organice una “interna abierta” este año porque se ingresó en un “tiempo de descuento” respecto a los comicios ejecutivos. Lo que no está claro es cómo podría instrumentarse esa elección interna y cómo se financiaría. La propuesta de Uñac tiene por objetivo pasar un mensaje más sencillo: hay que ordenar la coalición y encolumnarse detrás de un candidato antes de que termine el año.

Sobre Uñac giran algunas suspicacias respecto al apoyo que tendrá si, finalmente, salta a la cancha electoral. En el peronismo muchos dicen que sería el candidato elegido por el cristinismo, en detrimento de la figura de Kicillof, que sigue generando resistencia en una parte importante del sector que lidera Cristina Kirchner. En San Juan le esquivan a las hipótesis políticas, pero advierten que el kirchnerismo, en toda su expresión, tiene que ser contenido por el candidato que llegue a la final.

En el ocaso de la semana, la terminal política de CFK dio un primer paso en la articulación de voluntades destinadas a armar una alternativa electoral. Eduardo “Wado” de Pedro viajó a La Rioja y se reunió con Ricardo Quintela para darle el respaldo del kirchnerismo frente a la denuncia del fiscal federal Carlos Stornelli por sus dichos respecto a la posibilidad de que el Presidente no llegue a completar su mandato.

“Wado” se reencontró con su rol de armador, que tuvo durante la conformación del Frente de Todos en el 2019 y su etapa como ministro del Interior. Es el delegado de la ex presidenta para acercar posiciones entre distintos sectores del peronismo. Los dirigentes del interior suelen hacer una diferenciación entre De Pedro y el resto del camporismo. “Wado es otra cosa, es más pragmático, con más intenciones de buscar acuerdos”, precisó un diputado nacional que responde a un gobernador del PJ. Esa idea tiene replicas en otras voces provinciales.

Lo cierto es que al actual senador nacional le toca cumplir con un mandato de su jefatura política que tiene que ver con mostrar movimientos y decisiones. “La presencia de Wado sirvió para eliminar cualquier ruido interno que haya entre el ”Gitano» y el cristinismo», especificó un dirigente K al tanto de los pormenores del viaje. En una semana Quintela se reunió con el sector federal de Michel y Tolosa Paz, y con De Pedro y Mariano Recalde. Quiere se uno de los protagonistas del entramado opositor que se está tejiendo. Uno de los garantes de la unidad.

De Pedro va a ser uno de los encargados de tender puentes dentro del peronismo. Desde el kirchnerismo, con base en la provincia de Buenos Aires, hacia el interior, adónde apuntan a reconstruir vínculos con legisladores e intendentes de las provincias. El cristinismo no quiere quedarse atrás y pone en la cancha a un articulador conocido para sumarse al tejido de alianzas que tiene el peronismo de este tiempo.

En La Rioja “Wado” tenía que terminar de saldar los resquemores que quedaban vivos de la interna por el PJ Nacional. En uno de los encuentros escuchó algún reproche por las formas en la que los riojanos tomaron conocimiento de cómo se habían enterado de la candidatura de CFK para conducir el partido. Con contundencia y sutileza al mismo tiempo, respondió: “No hay que olvidarse que hay gente que factura con las divisiones del peronismo”.

Axel Kicillof presentó el MDF en CABA y lanzó su proyecto político nacional

Por una calle distinta a la que transitan los cristinistas, Axel Kicillof camina rumbo a su principal objetivo político. El último jueves lanzó el Movimiento Derecho al Futuro (MDF) en la Ciudad de Buenos Aires, donde desembarcó con su proyecto político y le dio inicio a la recorrida nacional. En un teatro del centro porteño amplificó el discurso aperturista que vienen emitiendo varios referentes justicialistas: “Vamos a sumar a todos los que comprendan que estamos en la otra vereda de estas políticas económicas y de este proyecto de país que representa Milei”.

Sumar no es fácil, porque hay limitaciones muy marcadas sobre la figura de Cristina Kirchner y su círculo más chico. Tal vez por eso Kicillof ya no hable ni de cristinismo ni kirchnerismo, sino de un armado opositor con confluencia de todos los sectores que están en contra Milei. Así traza una línea gruesa, para empezar a buscar adhesiones o coincidencias entre los que integran el equipo que no está dispuesto a usar camisetas violetas.

La actividad de Kicillof en CABA fue el punto de partida del armado nacional. En la agenda siguen otras. El jueves 9 de abril, en la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA se presentará el “MDF Ciencia”, donde el Gobernador, que encabezará el evento, va a aportar la mirada de su espacio político y su proyecto nacional sobre el rol de la ciencia, la tecnología en esta etapa de la producción y el trabajo, y la labor de los científicos. Más adelante en el tiempo habrá un evento similar pero con actores de la cultura.

En paralelo, el armado político en el interior sigue sumando capítulos. Entre el viernes y el sábado estuvieron en Corrientes los ex intendentes Julio Pereyra y Alberto Descalzo para reunirse con un grupo de dirigentes y empezar a delinear la construcción del MDF en esa provincia. A principio de la semana fue el ministro de Seguridad, Javier Alonso, quien tomó esa posta en Córdoba, donde está armando el ex senador Carlos Caserio. Kicillof empezó a moverse con mayor decisión. El peronismo en su conjunto, también.

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