El papa León XIV transmitirá consignas que, en algunos casos, podrán resultar incómodas para un sector de la Casa Rosada. Los funcionarios lo saben y lo asumen como una suerte de costo a pagar. ¿Cuánto de eso podrá trasladarse en términos negativos a la figura de Javier Milei? Difícil saberlo. En el Gabinete se dividen las opiniones: están quienes creen que la liturgia y la algarabía que producirá su viaje taparán los análisis de los sectores más politizados. Otros observan que podría haber, de alguna manera u otra, una incidencia en términos culturales.
Hay pocas cosas que el Presidente considere tanto o más importantes que la economía. Una de ellas es la batalla cultural. A comienzos de 2024, Milei escribió un texto llamado “Desarmando el Gramsci Kultural” en el que sostuvo que “la raíz del problema argentino no es político y/o económico, es moral”. A los pocos días señaló que “lo políticamente correcto es socialista”. El lugar en donde lo dijo no fue menor: lo hizo en su antigua escuela, el Cardenal Copello, fundada por integrantes de los Hermanos Menesianos, que bautizaron a esa institución para reivindicar al primer cardenal de Hispanoamérica, promotor de la doctrina social de la Iglesia impregnada en las encíclicas Rerum Novarum (1891) y Quadragesimo Anno (1931).
Serán millones de argentinos los que estarán atentos a ese acontecimiento, probablemente con efectos más concretos que los mensajes articulados en redes sociales que digitan los estrategas libertarios. Aun así, más que los efectos inmediatos de estos discursos en la agenda mediática, al Gobierno le preocupan las conversaciones internas que deberán encarar una vez que finalice la visita del Papa.
“Para resolver lo económico hay que apuntalar lo político”, opinan en uno de los principales despachos de la Casa Rosada, donde están preocupados por la forma en que se adelantó el trade electoral. El Riesgo País subió de 400 puntos a más de 900 puntos en los últimos tres meses, pero el crecimiento se aceleró en estas semanas.
Esto coincide con un panorama internacional que no le brindó los gestos que el Gobierno esperaba en materia de elecciones. Flávio Bolsonaro perdió en Brasil, Benjamin Netanyahu podría perder el poder en Israel por los respaldos que está consiguiendo el opositor Gadi Eisenkot, Santiago Peña (principal aliado de Milei en el Mercosur) fue destituido de la Presidencia en Paraguay y Donald Trump fue castigado con fuerza en las elecciones de medio término de esta semana. Esto último puso en duda la posibilidad de que la Casa Blanca pueda brindar una ayuda financiera a su administración con la misma eficiencia y costo que en 2025.

A esto se suma la persistencia de la conflictividad internacional (que repercute en las tasas de los mercados más importantes y en el precio del petróleo Brent), así como las dudas sobre la sostenibilidad del modelo actual de las tecnológicas vinculado a la Inteligencia Artificial.
En el Ministerio de Economía expresan que lo que está ocurriendo podría haber derribado al Gobierno si no se contara con una macroeconomía “con fundamentos”, pero no dejan de estar preocupados, en particular porque dependen de factores que no manejan. “Nosotros creemos que el Riesgo País es 90% contexto internacional, pero el factor local se ve potenciado por el flujo internacional”, afirma uno de sus integrantes.
Consultoras financieras como GMA Capital analizan que el derrotero de las acciones y bonos argentinos “responde, fundamentalmente, a factores domésticos”. Pero todas miran con atención la estabilidad cambiaria que continúa sosteniéndose. 1816 —la más leída por el mercado— analizó una inyección de 2 billones de pesos en bonos duales y CER, y señaló que debe monitorearse si la persistencia de estas políticas de contención puede impactar en el tipo de cambio.
Es lo que Milei busca evitar de cualquier manera, ya que considera que el electorado le dio una tarea principal al momento de ser electo: bajar la inflación. Ese es el capital que quiere mantener para poder compararse con la administración del Frente de Todos, aun cuando acarree costos en materia de actividad y consumo.
En una parte importante del Gobierno están preocupados por lo que podrá pasar con el Presupuesto 2027. Los gobernadores y bloques aliados comenzaron a vender caro sus votos y solicitan garantías para que ciertas erogaciones estén presentes en el proyecto libertario. Discapacidad, financiamiento universitario, subsidios al transporte en el interior y fondos vinculados a la salud son algunos de ellos.
La manta es tan corta que el Presidente y el equipo económico vieron con buenos ojos la idea de insertar un artículo dentro de la Ley de Competitividad Financiera que quitaba exenciones impositivas a los CEDEAR.
Antes de que en el Gobierno saliera a decir que había sido “un error” de un borrador, puertas adentro, un importante funcionario del equipo económico justificó que se estaba proponiendo porque “los inversores arrastraron un beneficio originalmente diseñado para las inversiones argentinas”.

Esto tenía un impacto positivo en términos de recaudación y —algo nada menor— en la Coparticipación Federal que se envía a las provincias, dado que se iba a empezar a incluir dentro del cobro del Impuesto a las Ganancias. Era una medida que impactaba en las arcas nacionales y configuraba un gesto hacia los gobernadores.
“Se explica por eso”, confirmó una fuente inobjetable a Infobae, que agregó: “Estamos viendo de dónde rascar”. Un informe de IARAF reveló que el Gobierno pisó pagos por 2,86 billones de pesos, lo que implica una caída de casi el 10%. Más de un integrante de la Casa Rosada reconoció que se llevaron las manos a la cabeza cuando se enteraron de que Grupo México se retiraba de la licitación por la privatización del Belgrano Cargas, porque habían prometido desembolsar más de 2.000 millones de dólares.
Aunque la economía mostró esta semana algunos indicadores positivos, como la suba mensual en los índices de Construcción e Industria, la inercia de esa recuperación parece ser menor a la necesaria para que incida en una percepción de recuperación de la actividad económica general y en los bolsillos.
Ante las inesperadas derrotas ocurridas en diferentes estados típicamente republicanos en Estados Unidos, en la Casa Rosada sostuvieron: “Si no empezamos a ver que la economía es clave, nos van a hacer mierda en las elecciones del año que viene”.
Ahí surge otro de los puntos clave que sobrevendrán a la visita del Papa: qué hacer en el plano interno. La Mesa Política está fracturada internamente, lo que entorpece la coordinación de gestión entre todos sus integrantes. “Entre esas diferentes visiones internas se lee la falta de cierre de acuerdos políticos. Cada uno tiene una percepción diferente de qué hacer”, afirma uno de sus integrantes.
Este grupo de funcionarios políticos no se reúne desde hace tres semanas y la agenda legislativa quedó estancada, tanto en el plano del Presupuesto 2027 como en el avance de la Reforma Política, las dos cuestiones que mayor incidencia pueden tener para calmar al mercado, porque ambas implican consenso con gobernadores y espacios aliados. En algunos bloques opositores ya creen que el Gobierno quiere prorrogar el Presupuesto para tener más discrecionalidad el año próximo.
En tono misterioso, uno de los miembros más importantes del oficialismo pidió “paciencia” y dijo a Infobae que antes de fin de noviembre “se van a venir novedades” con una decisión política que permitiría ser un revulsivo para la percepción de la marcha de la gestión.
La Reforma Política parece cada vez más lejana ante gestos como los de Karina Milei y Martín Menem, quienes disertaron en un encuentro privado en el Congreso junto a las senadoras Nadia Márquez (Neuquén) y María Emilia Orozco (Salta), que buscan competir por la gobernación en sus respectivas provincias, ambas con mandatarios que han aportado votos al Gobierno en el pasado. Podría ser que estén actuando en consecuencia de un apoyo que saben que no conseguirán (o que no pretenden tener).

¿Y si Patricia Bullrich también prepara un anuncio para antes de fin de año? En la Casa Rosada ya no descartan ningún escenario, pero creen que el panorama político no se configura para que haya una tercera vía competitiva que le permita ganarle a Milei en una elección general e ir rumbo a un balotaje contra el peronismo.
La novedad que surgió esta semana es que también lo creen varios de los 15 diputados que se reunieron a pedido de ella a comienzos de semana. El encuentro quedó plasmado en una foto que fue subida a redes y que no tardó en generar revuelo. La incomodidad de los “conciliadores bullrichistas” fue significativa: lo sintieron como una emboscada para dar un gesto político con el que no están de acuerdo. En esa reunión, uno de ellos le dijo: “Vos siempre fuiste nítida. Ahora los empresarios se nos acercan y nos dicen que no saben a qué jugás. Ahora también hablamos de empatía cuando nosotros siempre fuimos firmeza”.
Pero quienes la alientan a seguir adelante con su pretensión presidencialista creen que es momento de acelerar. En conversaciones off the record ya hablan expresamente de que quiere presentarse el año próximo y de que está dispuesta a hacerlo tanto si hay PASO como si no las hay. Algunos buscan convencerla de que no lo haga. Le dicen que, con las actitudes de las últimas semanas, está perdiendo nitidez. “Los empresarios son los que se nos acercan a nosotros y nos dicen ‘no sé a qué juega’. El bullrichismo siempre fue claridad ante su público objetivo”, le dijo días atrás uno de sus principales colaboradores.

En el entorno de los hermanos Milei plantean que deberá existir un diálogo cara a cara con la senadora libertaria para definir la continuidad de esa sociedad, pero que ese clima de tensión no puede perpetuarse. “Le van a tener que meter un correctivo”, dice en privado una de las personas que integra ese círculo íntimo.
En las últimas dos semanas, el círculo presidencial salió a apuntar contra Bullrich por dejar correr en privado que quiere jugar electoralmente. Lo curioso es que, al ver los primeros desmarques de la senadora meses atrás, una persona del círculo más cercano a Karina Milei había planteado otra mirada en una reunión privada: “Si las PASO se mantienen y ella quiere, yo no tendría problema en que compita, porque va a perder”. Su opinión cambió con el paso de los meses y ahora es más cauta ante posibles cisnes negros.



